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La flexibilidad en la gestión de brotes epidémicos puede salvar vidas

MADRID, 22 (EUROPA PRESS)

Epidemiólogos de Reino Unido y Estados Unidos han propuesto un nuevo enfoque para manejar mejor brotes de enfermedades y creen que se podrían salvar más vidas y ahorrar más dinero si las decisiones se adoptan en función de la situación de cada momento y no solo según análisis retrospectivos de casos previos.

«Las organizaciones deben ser capaces de modificar los enfoques en el momento en que haya nueva información disponible», ha reconocido el profesor Michael Tildesley, de la Universidad de Nottingham y uno de los autores de este trabajo, que publica la revista 'PLOS Biology'.

Los autores sugieren que los esfuerzos actuales para prevenir o detener la propagación de una enfermedad están a la altura pero, en ocasiones, provocan confusión porque la información disponible sobre su comportamiento suele ser limitada.

Por ello, en estos casos los científicos creen que es mejor un manejo que se adapte a cada situación y, pese a utilizar los conocimientos adquiridos durante brotes previos, es mejor actualizar las intervenciones puestas en marcha para contenerlo «más rápidamente y de forma eficiente».

El equipo exploró las implicaciones de una gestión adaptativa en el brote de fiebre aftosa de 2001 en Reino Unido y las estrategias de vacunación contra el sarampión en Estados Unidos, como ejemplos de cómo un enfoque más flexible y menos draconiana podría salvar vidas y generar más ahorros al sistema.

En ambos casos, se consiguieron unos ahorros de hasta 20 millones de libras al evitar el sacrificio de ganado como consecuencia del brote, mientras que en el caso del sarampión se evitaron hasta 10.000 casos, en comparación con una gestión menos flexible de un brote similar en Malawi.

«Muchos agricultores sentían que estaban siendo penalizados por estar cerca de granjas infectadas ya que pensaban que no estaban en riesgo, pero la gestión adaptativa en este caso permitió emplear un enfoque menos drástico, lo que permitió reducir el número de bovinos sacrificados», ha explicado Katriona Shea, de la Universidad Estatal de Pennsylvania(Estados Unidos).