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El Estado Islámico avanza posiciones en la provincia iraquí de Anbar

Las fuerzas tribales están evitando que la provincia caiga en manos del Estado Islámico

BAGDAD, 21 (Reuters/EP)

El Estado Islámico ha avanzado en las últimas semanas en la provincia de Anbar, en el oeste de Irak, y en las carreteras que dirigen a Bagdad, mientras las potencias occidentales centran su atención en Kobani.

El grupo radical se ha hecho con la base aérea de Ain al Asad, la presa de Haditha Dam y las ciudades cercanas en la provincia de Anbar. Sus conquistas desde la frontera oeste de Siria hasta el este de Ramadi han abierto una ruta hasta Bagdad.

Los combatientes suníes han reprochado a Estados Unidos y el Gobierno iraquí que no les están enviando suficiente material de apoyo. Además, han advertido de que no reciben suficientes armas y de que los ataques aéreos de Estados Unidos no son seguros.

Un miembro del consejo provincial de Anbar, Falá Issawi, ha asegurado que «si no fuera por los combatientes tribales, Anbar habría caído». «El 80 por ciento de la provincia está bajo el control del Estado Islámico y el otro 20 por ciento bajo el control de las fuerzas de seguridad y las fuerzas tribales».

La principales divisiones militares en Anbar han sufrido importantes pérdidas. Según fuentes médicas y diplomáticas, al menos 6.000 soldados iraquíes fueron asesinados en junio y unos 12.000 han desertado. A esto hay que sumar el problema de los «soldados fantasmas», hombres que reciben un salario pero que no están combatiendo. La Inteligencia iraquí en Anbar estima que de los 60.000 soldados llamados a filas, no hay más de 20.000 defendiendo la provincia.

Mientras que el número de las fuerzas iraquíes merma, las del Estado Islámico se mantienen inmutable desde el verano, según ha informado el general Lloyd Austin, jefe del Mando Central del Ejército de Estados Unidos. Austin reconoció el pasado viernes en el Pentágono que la situación era tensa. «Describiría Anbar como en disputa», señaló.

RESPONSABILIDAD SECTARIA

El Ejército iraquí también está recibiendo presiones por parte de la población suní de Anbar, resentida con el Gobierno de mayoría chíi del exprimer ministro Nuri al Maliki y molestas con las órdenes de levantar un campamento de protesta en Ramadi a finales de diciembre de 2013. La revuelta propició la entrada del Estado Islámico en las dos principales ciudades de Anbar, Faluya y Ramadi.

La violencia duró meses y hasta que el primer ministro iraquí, Haider al Abadi, juró su cargo en septiembre, muchos civiles se vieron a sí mismos como objetivo de las fuerzas de seguridad. Al Abadi ha prohibido los ataques aéreos en las zonas residenciales y ha reclutado a las principales figuras tribales para que se unan a las fuerzas de seguridad del país.

«El enemigo está por encima de nosotros en número y equipación», ha precisado una fuente anónima. «Si una batalla requiere dos regimientos, el mando de operación envía solo uno que no puede resistir la fuerza del enemigo y cae en horas», ha añadido. El Estado Islámico ha aprovechado las carencias del país para avanzar hacia Bagdad.

El diputado Hamid Mutalq, de la comisión parlamentaria de Seguridad y Defensa, ha detallado que estos factores entraron en juego cuando el Estado Islámico sitió las ciudades de Hit y Kubaisa, en el centro de la provincia, a principios de octubre.

«Nuestras fuerzas están empezando a ceder ante los continuos asaltos del Estado Islámico», ha dicho un oficial. «Perdimos el control de la mayoría de las carreteras clave alrededor de Ramadi y esto hizo demasiado difícil mantener el reparto de suministros en los campamentos», ha lamentado esta fuente.

Este oficial también se ha referido al deterioro del material en la parte oeste de la provincia. «Ahora, la mayoría de nuestros vehículos blindados y nuestros carros de combate no funcionan y el proceso de evacuación se está volviendo demasiado duro», ha recalcado.

SOBREVIVIR MINUTO A MINUTO

Los expertos confían en que resista la base aérea de Ain al Asad, en el oeste de Anbar, que abastece a los combatientes tribales y a las fuerzas iraquíes establecidas en la presa de Haditha. El Gobierno y las fuerzas iraquíes y el Ejército estadounidense no han preparado una solución para las tribus residentes en ciudades rodeadas, no demasiado lejos de la base aérea.

En la localidad de Zuait albu Nimr, a 45 kilómetros al noroeste de Ramadi, la tribu Albu Nimr ha estado resistiendo al Estado Islámico desde comienzos de octubre. Esta población ha dependido del reparto aéreo de pequeñas cantidades de munición.

«Si nuestra tribu cae, se tratará de un fuerte golpe para todas las tribus combatientes en Anbar», ha aclarado un líder tribal, que se pregunta por qué los aviones de combate estadounidenses no habían bombardeado a los yihadistas que los atacan. «Dimos a las fuerzas estadounidenses la localización exacta de algunas posiciones del Estado Islámico, pero no atacaron la mayoría de ellas», ha explicado, aunque ha reconocido que la presencia de los aviones norteamericanos ha disuadido al Estado Islámico y ha puesto trabas a su reabastecimiento.

El jefe de esta tribu ha comentado que las familias han tenido que recurrir a la leña para cocinar y han comenzado a cultivar en los patios, ante la imposibilidad de llegar hasta sus huertos. Muchas mujeres han dado a luz en sus casas. «Nos hemos quedado completamente sin suministros y nos las arreglamos con dátiles y agua», ha aclarado.

PUERTA A BAGDAD

La ciudad de Amiriya Faluya, a 40 kilómetros al suroeste de Bagdad, está rodeada por los carros de combates y los vehículos armados del Estado Islámico desde hace casi una semana.

El general Faisal Zobaie, comandante de la Policía en la ciudad y que luchó contra Al Qaeda en 2007 en Faluya, ha subrayado que intentó ponerse en contacto con las autoridades para avisar del avance de la milicia radical, pero cuando lo consiguió, el Estado Islámico ya había alcanzado las localidades vecinas y se había incautado de sus armas. Los días anteriores, la comunidad había sido reforzada con una unidad del Ejército.

A pesar de la protección, el Estado Islámico infiltró un 'humvee' con una bomba dentro de la ciudad y mató a un general de brigada el domingo. Por el momento, se ha despejado una carretera del sur, pero el Estado Islámico todavía flanquea la ciudad y ha demostrado su capacidad para retomar posiciones.

Zobaie ha informado de que ha suplicado al Gobierno iraquí y al Ejército estadounidense que armen a sus policías para que puedan sumarse a la lucha. «Juro que retomaremos Faluya si nos dan armas», ha asegurado.