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'Torrente 5: Operación Eurovegas', ¿el final de una saga?

Santiago Segura lo tiene claro: él no está cansado de Torrente. «He hecho cinco películas en 16 años, me lo he tomado con calma», comenta. Sí lo podría estar «si fuera una serie». Pero de momento, el ex policía del que ha hecho su personaje fetiche le divierte y le permite «hacer cualquier tipo de cine» dentro de la comedia. «Cuando se canse el público, lo dejaré yo», sostiene.

Segura y casi toda su troupe (Julián López, Jesulín de Ubrique, Alec Baldwin, Fernando Esteso, Barragán, Cañita Brava, Carlos Areces y Angie -se notó la ausencia de Florentino Fernández–) presentaron esa mañana 'Torrente 5: Operación Eurovegas' en un casino en el centro de Madrid. No podía ser de otra forma, puesto que Torrente y los suyos intentaron marcarse un 'Ocean's Eleven' a la española con Alec Baldwin como malo malísimo, aunque para Segura «Torrente 5' es un poco 'Regreso al futuro».

Lo dice porque Torrente 5 ocurre en 2018, en una España que ha vuelto a la peseta y ya no cuenta con Cataluña dentro de su territorio. Torrente acaba de salir de la cárcel, donde ha coincidido con Bárcenas e Iñaki Urdangarin, y es recibido por su amigo Cuco y el primo del pueblo de éste, Jesusín. Torrente pretende vengarse del sistema y planea robar el casino de Eurovegas, en Alcorcón , con ayuda de Alec Baldwin. Y hasta aquí puedo leer, para no caer en los odiosos #spoiler. 

Sí se pueden comentar otras muchas cosas, como que hay muchos más cameos más allá de los ya sabidos de Wyoming, Roncero y Pajares (que sí, que comparte escena con Esteso), y que para Segura ha sido una de las cosas más difíciles de conseguir. «No es tan sencillo como llamar a alguien y decir '¿quieres salir en mi peli?'; es mucho más complicado que eso», asegura el director. 

Sin dar nombres, cuenta Segura que hubo un político que pidió aparecer en Torrente 5 y que le escribió un pequeño papel. Unas semanas antes del rodaje, el político en cuestión le dijo a Segura que no iba a hacerlo, que se lo había comunicado a su partido y que no fue muy aceptado. Y Segura se mosqueó, aunque mantiene en secreto su nombre y hasta el del partido.

Tampoco le resultó fácil contratar a Alec Baldwin para un papel en español. El propio norteamericano contó su versión de la historia durante la presentación: «Le dije a Santiago que iba a ser muy difícil, que mejor hablaba en inglés, y él insistía en que no y al final… pues lo que se ve en la película». Porque Baldwin no habla español, aunque esté casado con una española. Aprendió fonéticamente y se apoyó en una tablet en los momentos más complicados. Y durante la presentación de la película, derrochó simpatía, dijo unas dos palabras en español y atendió a la salida a quienes le pidieron fotos y autógrafos, ¿quién da más?

Otro reto fue el debut de Jesulín de Ubrique como actor, una de las sorpresas del filme. ¿Repetiría el andaluz la experiencia? «Sí y no», responde casi tímidamente. «Yo nunca me veía en Torrente, porque no soy actor y nunca había hecho cine, pero mi mujer influyó y al final ha merecido la pena… Pero si no tuviera que hacer ninguna película más tampoco pasaría nada, porque me siento muy orgulloso de ésta», dice el ex torero que, por cierto, fue uno de los daños colaterales del rodaje.

Porque anécdotas siempre hay, pero la que sufrió en carne propia Jesulín de Ubrique va a tardar en olvidarla. Resumiendo: Segura midió mal en una de las escenas y le dio una patada en la entrepierna a Jesulín. «Me quedé to doblao, con los cojones negros», lamenta el damnificado. Cosas del rodaje. 

Que también fue más largo de lo previsto, el rodaje, por ir añadiendo cuestiones de actualidad que tampoco saldrán a relucir aquí por el tema de los #spoiler. Para finalizar ¿sueña Santiago Segura con hacer Torrente 6? «Ahora mismo sueño con el éxito de satisfacer al espectador; estoy contento con esta película y podría ser un buen final para la saga».