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Wyoming: «Si fuéramos Inglaterra, Esperanza Aguirre estaría en la cárcel»

Wyoming está a punto de salir pitando en dirección a 'El Intermedio' cuando recibe una llamada con la que no contaba para nada. A pesar de todo, decide parar unos minutos y atender a su interlocutor. 

Hay dos preguntas que le joden, aunque no prohíbe ninguna: la primera es de dónde sacó el nombre artístico (según la hemeroteca, se lo puso un amigo «cuando tocaba de tuno en bodas, bautizos y comuniones» -'El Mundo', sin fecha-) y ¿la segunda? «Por qué dejé la Medicina, y yo no la dejé yo, me dejó ella a mí», sostiene. 

El caso es que la charla tiene lugar por el show que estrena hoy en el Teatro Compact de la Gran Vía madrileña, que ha bautizado 'Wyoming Desencadenado y Los Insolventes. El mejor monólogo de la historia' y del que solo están previstas tres funciones. «Ahora no podemos hacer más, pero más adelante volveremos», señala.

¿De qué hablará en el monólogo para que sea tan bueno como anuncia? «Es una exhaustiva historia de la humanidad contada en una hora», sentencia. Y luego, añade: «Empiezo con la Biblia y acabo ahora». ¿Usará un tono parecido al de 'El Intermedio'? «No, para nada, no tiene nada que ver, y quienes vayan no saldrán decepcionados», garantiza. 

«SOY UN AMA DE CASA»

Wyoming, como ya le llama todo el mundo (aunque responderá a quien se dirija a él por su auténtico nombre), comenta entonces que el personaje y la persona ya se funden en un solo ser y confiesa que le resulta divertido, «el personaje permite hacer cosas que la persona no haría por vergüenza».

Claro que, al mismo tiempo, le ha dado una dimensión pública que lleva implícita una pérdida de intimidad, ¿cómo lo lleva? «La gente no se interesa por mi vida privada, por suerte; no tengo problemas con eso». ¿Y qué hay de las fotos con su hija que pululan por las agencias? «Hay unas pocas, alguna en la moto, y no tiene mayor importancia»

En esa faceta tan personal, ¿el personaje se confunde también con el padre? «No, como padre soy totalmente distinto; soy un ama de casa. Vivo con mis tres hijos y soy el que se encarga de las tareas domésticas, excepto un par de horas a la semana que viene una señora».

«NINGUNO DE LOS QUE ELABORARON LA TEORÍA DEL 11-M CREE FIRMEMENTE EN ELLA»

La conversación toma otros derroteros para hablar de objetividad, de verdades, de periodismo, de censura y de Esperanza Aguirre. Sostiene Wyoming que «se puede ser objetivo». Lo único que hace falta, dice, «es decir la verdad». 

Cree Wyoming que quienes piensan que «la verdad no existe, están equivocados». Y matiza: «Lo que pasa es que uno puede estar equivocado, pero si está diciendo lo que cree que es verdad y no miente, entonces está siendo objetivo«. Para rematar: «Vivimos en el imperio de la mentira, porque es gratuita, y es la falta de vergüenza la que lo hace posible; la gente miente sabiendo que miente». 

Como muestra, un botón: según el presentador de 'El Intermedio', «ninguno de los que elaboraron la teoría del 11-M cree firmemente en ella, es imposible en este país». A lo que apostilla: «La gente habla de repúblicas bananeras y lo que no ven es que en las repúblicas bananeras no pasa esto».

En opinión de Wyoming, buena parte de la culpa de tanta mentira la tienen «los responsables de los medios». «En la última encuesta del CIS el periodismo estaba peor valorado que los bancos, y fíjate tú si no habrán hecho daño los bancos en este país», apunta.

«NUNCA NOS EXPLICARON QUE PASÓ CON CAIGA QUIÉN CAIGA»

Quien hoy presenta 'El Intermedio' en La Sexta ha pasado por varios medios a lo largo de su carrera. Los conoce bien desde dentro. Y ha vivido en carne propia las decisiones de TVE española primero y Telecinco más tarde de cortar la emisión de dos espacios presentados por él con buenas cotas de audiencia. 

Corrían los primeros ochenta la primera vez que le prohibieron emitir algo. Wyoming presentaba 'El peor programa de la semana', dirigido por Fernando Trueba. El mismo día en que Wyomig iba a entrevistar al escritor catalán Quim Monzó, TVE suspendió su emisión. «Nunca se hizo», recuerda. «Quim Monzó trabajaba en TV3, colaboraba con dos periódicos y una radio y la primera vez que iba a salir en un televisión nacional provocó el cierre del programa, y eso que nosotros íbamos a entrevistarle por un libro que acababa de publicar que, si no recuerdo mal, se había llevado el Premio Ciudad de Barcelona de las Letras… ¡se armó tal revuelo…!»

La segunda fue Telecinco la que le cortó las alas; acaba de arrancar el siglo XXI. Wyoming estaba al frente de un equipo de reporteros en 'Caiga Quién Caiga' (CQC), programa que había obtenido buena respuesta por parte de la audiencia. Llevaba más de cinco años en antena cuando Telecinco le echó el cierre. «Nunca nos explicaron que pasó», dice Wyoming.

Muchas hipótesis apuntan a que el espacio llegó a incomodar más de la cuenta a los políticos de la época, que por entonces se ponían (aparentemente) encantados las características gafas negras de CQC, y señalan a Esperanza Aguirre (entonces ministra de Cultura) y José María Aznar (presidente por entonces). Wyoming insiste en que «nunca nadie explicó lo que pasó» y se centra en la primera. «Si esto fuera Inglaterra, Esperanza Aguirre estaría en la cárcel», sentencia. 

Acto seguido explica, en tono de enfado, que su amigo Pere Joan Ventura, «un señor de 70 años», intentó intervenir cuando un policía municipal iba a multar a un joven. «El policía le empujó, discutieron y la cosa acabó en juicio; es el trato normal que reciben los ciudadanos y esta señora se llevó una moto por delante», protesta. 

Más aún: «Hace poco, en Inglaterra, la mujer de un alto cargo firmó como propia una multa por exceso de velocidad del marido para que él no perdiera los puntos; el hombre se pasó 48 horas en comisaría y ha dimitido, igual que aquí», lamenta. 

¿Qué opina de los rumores que sitúan a Esperanza Aguirre al frente de la Alcaldía de Madrid? «Pues no lo sé… ¡Pero si no sabía ni hacer la O con un canuto y era ministra! Aunque ha aprendido mucho con los años, eso sí. Este país es así: tenemos de ministro de Economía a un señor que era miembro del Consejo Asesor de Lehman Brothers cuando quebró, y ahí está».

«NO TENGO NINGUNA RENCILLA PERSONAL CON HERMANN TERTSCH, ÉL LA TIENE CONMIGO»

La conversación se acerca a su fin. No sin antes repasar sus conocidos más-menos con el periodista Hermann Tertsch. ¿Por qué esa enemistad? «Yo no tengo ninguna rencilla personal con Hermann Tertsch, él la tiene conmigo; pero a título personal no me interesa, no le dedicaría ni un minuto», afirma. Y explica: «Lo que pasa es que hacemos un programa de comunicación y personajes como Hermann Tertsch o Miguel Ángel Rodríguez son un filón: piensa que Hermann escribió una crítica de la huelga general el día antes de que pasase, en un programa como el nuestro es un protagonista, y lo de Miguel Ángel Rodríguez… fue portavoz del Gobierno».
Fin de la charla.