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'La isla mínima', se estrena la cinta española más prometedora del año

125 secuencias, 50 personajes y 40 localizaciones en 105 minutos de puro disfrute para los amantes de los thriller policiacos. Así es 'La isla mínima', la última creación de Alberto Rodríguez en un recóndito municipio de las marismas del Guadalquivir.

La desaparición de dos adolescentes, un tema por desgracia presente en los telediarios a día de hoy, llega a la cartelera, pero retrocediendo cuarenta años. En 1980, con unos medios tecnológicos muy escasos y múltiples piedras en el camino, desembarcan en las marismas dos policías de capital que buscan sin descanso a un asesino entre decenas de sospechosos. Su labor se complica a raíz que avanza la investigación y aparecen nuevos frentes sin conexión aparente.

El director apuesta fuerte por una producción de Warner Bros que no creará indiferencia entre sus espectadores. Al frente del reparto, dos policías de extremos opuestos encarnados por dos actores de renombre. Por un lado, Raúl Arévalo abandona el humor para meterse en la figura de un agente adelantado a su tiempo. Pedro es progresista, tolerante y profundamente crítico con los métodos arcaicos de la policía, en general, y de su compañero en particular.

Ese es Juan (Javier Gutiérrez), un soltero casado con sus vicios y con su particular forma de aplicar la ley. Juntos deben entenderse, por mucho que les separe todo cuanto son, para progresar en la investigación y dar una contestación a Rocío, la madre de las adolescentes desaparecidas y la gran sorpresa de la película.

La actriz gallega Nerea Barros cumple a la perfección con el papel que le puso en las manos Alberto Rodríguez. Con ella, el público empatiza y comprende el profundo dolor que siente una madre cuando le han robado a sus dos hijas y cuyo marido es más una carga que soportar que un apoyo en el que descansar.

Raúl, Javier y Nerea son la base de un reparto propio de las grandes producciones norteamericanas y donde aparece uno de los jóvenes con más proyección del momento. Jesús Castro vuelve a estar en la gran pantalla y pisa tan fuerte como su personaje. El chico malo del pueblo, pero a los años 80. Motero, conquistador y muy caprichoso.

Con estos ingredientes, no resulta pretencioso decir que se trata de una de las películas españolas más prometedoras del año y que mayor expectación han creado entre los aficionados al cine. Buena parte de esa expectación, además de por su reparto, la ha causado el tráiler de la cinta. Casi sin respirar y a base de pequeños impactos, crea la necesidad de saber más y más. Hoy ha llegado el día, 'La isla mínima' ya está aquí.