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Sombras en la UE: «El motor de la economía alemana ya no funciona»

LA confianza empresarial no deja de descender en Alemania pese a que las agencias descontaban que esa caída se estabilizaría. No fue así. Y el pesimismo hizo temblar las bolsas europeas. Pero en la voz del presidente del Instituto IFO, Hans-Werner Sinn, que presentaba públicamente este indicador temprano de la economía alemana, sonó firme. El dato empeora por quinto mes consecutivo y sin esperanza de mejora. 

Los 7.000 empresarios consultados en este indicador, que dependen fundamentalmente de las exportaciones, perciben en las sanciones cruzadas entre la Unión Europea y Rusia una amenaza palpable ya en sus cuentas. Valoran, además, mayoritariamente sus perspectivas para los seis próximos meses a la baja y se muestran «decepcionados» por el ritmo de salida de la crisis del euro.

Hans-Werner Sinn,  lo tiene claro: «El motor de la economía alemana ya no funciona». Ya no funciona como bálsamo el tirón del consumo un impulso como no se recordaba, pero que empeoró en agosto por primera vez en casi un año. Además, el constante discurso de la canciller, Angela Merkel, pidiendo un aumento de la inversión privada no estimula los ánimos y, para colmo, hay sectores enteros que se declaran tocados y próximamente hundidos por políticas de la gran coalición de Gobierno de Berlín.

Es verdad que Sinn se distingue por su pesimismo, pero a la vista del dato de confianza empresarial conocido ayer, también otros economistas revisaron las previsiones que ya habían emitido y comentaron que la pérdida de confianza puede tener un efecto multiplicador en el enfriamiento de la economía. Y si Alemania se costipa…