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Paro y precariedad: ¿Por qué el desempleo entre los universitarios españoles triplica la media de la OCDE?

España es uno de los países de la OCDE con un porcentaje menor de población de 25 a 64 años con niveles de estudios de Educación Secundaria o superiores. Concretamente, menos de un 60%. Pero el drama está en que los jóvenes no perciben las ventajas de cursar estudios universitarios porque ello no les librará del desempleo, los bajos salarios, la inseguridad y los contratos temporales que impiden hacer planes de futuro. «A los jóvenes les dijimos que si se formaban intensivamente no tendrían problemas para insertarse económicamente en la sociedad. Y que tendrían prestigio social. Ahora ya saben que aquello era mentira. Eso es lo que creen. Esto tiene un coste social y emocional muy alto», asegura Agustín Blanco, director general de la Fundación Encuentro.

Y es que según datos de Consumer Eroski, desde 2005 a 2013 la tasa de paro aumentó un 7,4% entre universitarios y un 1,2% entre doctorados. «El nivel de desempleo y el tipo de mercado laboral, que es complicado, impacta en personas incluso con mayores estudios», ha señalado el director de Innovación e Indicadores de Progreso de la OCDE, Dirk Van Damme. No es el único. En el mismo sentido se pronuncia el Ejecutivo español. La secretaria de Estado de Educación, Formación Profesional y Universidades, Montserrat Gomendio, apuesta por «mejorar la calidad de la enseñanza sin prestar tanta atención a políticas cuantitativas», es decir, sin aumentar el nivel e inversión pública en educación

              

Pero ¿se puede hacer sin más dinero? Según Elisa Chuliá, profesora titular en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UNED, «el problema de nuestro país es que en época de bonanza caemos en la autocomplacencia. ¿Para qué vamos a cambiar las cosas y proponer otro modelo de universidad? Y al revés, cuando la crisis nos castiga se intentan solucionar problemas pero entonces no hay dinero suficiente para afrontarlos». Mal empezamos… Blanco es de la misma opinión. Asegura que lo que se hace desde la política con la educación es, «simplemente demencial». «Se necesitan soluciones a largo plazo y desprovistas de ideología, justo lo contrario de los que se hace. Somos cortoplacistas», finaliza.

Pero es que los datos parecen reclamar soluciones para ayer. La tasa de paro de los adultos españoles con estudios terciarios (Formación Profesional de grado superior y Universidad) es del 14%, casi el triple que la media de la OCDE, que es del 5%, según el informe 'Panorama de la Educación 2014' de la OCDE en el que han participado 44 países. El documento explica que un título en educación terciaria en España no reduce el riesgo de desempleo tanto como en otros países de la OCDE, una situación que compartimos con países como Estonia, Hungría, Irlanda, República Checa y República Eslovaca. Pero hay más diferencias. Los estudiantes, incluido los universitarios, tardan más en acabar sus estudios y estos últimos obtienen su primera titulación universitaria con 26,9 años frente a los 24 años, por ejemplo, en el Reino Unido. Es decir, los jóvenes de la UE alcanzan antes el mercado laboral que los españoles.

¿Por qué tenemos esta ensalada de datos negativos? Gomendio ya explicó que, aunque tanto en la OCDE como en la UE y España a mayor nivel de formación menor nivel de desempleo, «el problema es que en nuestro país la protección al que contribuye un mayor nivel de formación es comparativamente menor» a la de otros países. Además, la secretaria de Estado de Educación, Formación Profesional y Universidades pidió a las familias «implicación» en la educación de sus hijos: «Algo tan sencillo como que los padres se interesen por el progreso de los alumnos en el colegio» mejora de «una forma impresionante» el rendimiento de los alumnos

                 

Según el Ejecutivo de Mariano Rajoy las vías de mejora son la calidad, en el esfuerzo y la exigencia. De manera que los jóvenes entiendan que la formación es la «herramienta» que les permitirá progresar personal y profesionalmente en sus vidas. ¿No estamos acuñando con la frase de Gomendio una trampa sin salida? «La Universidad española -más la pública que la privada- ha vivido durante muchos años de espaldas al tejido empresarial. Es verdad que se hacen cosas, generalmente programas de becas como los impulsados por algunas entidades financieras. Pero es muy minoritario. Yo salvaría a algunas universidades públicas de ingeniería», resume Chuliá.

En la Fundación Encuentro recuerdan factores relacionados. «La Ley General de Educación del 70 se cargó un modelo con prestigio en el que las grandes empresas formaban estupendamente a sus trabajadores. Y algunos en Hunosa o Endesa terminaban siendo ingenieros. Y luego, además, vendrían las necesidades de crear una Sociedad del Bienestar y unas autonomías, que demandaban titulados en otras profesiones. Todas las familias querían titulados. Por el simple hecho de tenerlo como promesa de uan vida mejor que la de papá. Hubo inflación de universitarios».

La consultora Mckinsey apunta algunas condiciones sobre cómo es la universidad española. Entre los puntos débiles de la educación en España -cita hasta seis graves problemas-, el primero es que, a pesar de que no garantiza un futuro profesional y económico estable a los jóvenes, los centros superiores en nuestro país no son accesibles económicamente a todo los estudiantes. Además de que las matrículas son caras, el coste de la vida del universitario lo es aún más, lo que se traduce en que un 29 % de los jóvenes se declaren incapaces de asumir este coste.

                  

Además, esta consultora asegura que los estudiantes finalizan sus estudios sin recibir apoyos sobre cómo dar pasos sencillos de inserción laboral -como elaborar un currículum vitae- y sin información sobre las perspectivas de empleo y salarios. PO otra parte, observa un exceso de teoría y falta de prácticas: no todos los estudiantes españoles, realizan prácticas durante su etapa de formación, por lo que acceden al mercado laboral careciendo de experiencia. Es decir los universitarios españoles se forman de espaldas al mercado laboral.

Y LOS QUE CONSIGUEN EMPLEO LO HACEN EN PRECARIO

El anuario Datos y cifras del sistema universitario español, relativo al curso 2012-2013, del Ministerio de Educación, revela que la tasa de desempleo se ha incrementado entre ellos, aunque en menor medida que entre la población total. El paro es inferior entre quienes tienen estudios universitarios, pero cada vez más desempeñan empleos que exigen una cualificación inferior. Y ese dato también conviene tenerlo en cuenta. 

De acuerdo a otro informe de la Fundación Conocimiento y Desarrollo (Fundación CYD) La tasa de paro entre titulados universitarios desciende a medida que aumenta la edad, lo que denota las dificultades a las que se enfrentan los nuevos licenciados y doctorados para encontrar un empleo. En la población entre 30 y 44 años, la tasa de paro de los universitarios llega al 11,9% (un 5,1% en doctorados), en la población entre 45 y 54 años se sitúa en el 7,9% (un 4% en doctorados) y en la población de 55 y más años, en el 7,2%.

El catedrático de Derecho del Trabajo de la Universidad Carlos III, Jesús R. Mercader apuesta por «repensar» el modelo formativo para acercarse más a las necesidades de las empresas y actuar sobre la «hemorragia» del desempleo juvenil, que supera ya el 55 %. Tanto en los niveles de Formaciñin Profesional como en los grados, quizá demasiado largos y demasiado poco apegados a la realidad del mercado laboral y productivo».