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Aniversario Muerte Asunta: Sus padres y presuntos asesinos están a la espera de juicio a pesar de los puntos oscuros

En la madrugada del 21 de septiembre, dos hombres que circulaban por una pista forestal del lugar de Ferros, en la localidad coruñesa de Teo, dieron la voz de alarma al localizar, en una cuneta al pie de un árbol, el cuerpo sin vida de una niña. Vestía pantalón corto y camiseta, estaba descalza y se llamaba Asunta Basterra.

El forense determinó determinó que la muerte se había producido por asfixia tras suministrarle dosis de ansiolíticos para doblegar la voluntad de la niña. Todos los indicios apuntaban las sospechas al entorno más cercano y familiar de la niña. Y entre ellos, el matrimonio separado que formaban Alfonso Basterra, de profesión periodista, y Rosario Porto, conocida abogada de familia bien compostelana. 

Las «inconsistencias» detectadas por la Guardia Civil en sus declaraciones condujeron a su detención. Rosario Porto, acompañada de Basterra, en su primera declaración en comisaría aseguró a los agentes que había salido de su casa el día 21 de septiembre sobre las 19.00 horas, dejando a la mejor en la vivienda. Al regresar, pasadas las 21.30 horas, encontró la casa vacía y creyó que Asunta había ido andando a casa de su padre, a pocos metros de distancia.

Pero algunas cámaras de seguridad de Santiago habían grabado a Porto en compañía de Asunta a la misma hora que la madre había dicho que la deçó sola en casa. Y aparecen esa tarde en el coche de la madre en dirección a Teo, donde Rosario Porto posee una casa herencia de sus padres y en la que los investigadores creen que se produjo la muerte.

Esas incongruencias escamaron a los investigadores qeu centraron registros y sospechas en los padres y en sus viviendas. En la vivienda que Rosario Porto posee en Montouto (Teo) se localizaron trozos de una cuerda naranja que también se encontró junto al cuerpo de Asunta.

Los forenses encontraron pruebas e el organismo de la pequeña de una sedación continuada. La niña llevaba al menos tres meses ingiriendo distintas cantidades de Orfidal. El padre de Asunta reconoció que compraba el ansiolítico para su ex mujer y profesoras de música de la niña certificaron que la pequeña estaba aturdida en clase. Y luego el semen: el laboratorio de la Guardia Civil detectó la presencia de un «fluido biológico» en la camiseta de Asunta. La muestra, que la investigación considera «ajena» al proceso, pertenece a un joven madrileño que estaba siendo investigado por una supuesta agresión sexual. El semen se convirtió en la excusa perfecta, una vez descartada la agresión sexual, para dilatar el proceso. Pero quedó demostrado que el día del crimen se encontraba en Madrid y el fluido en la ropa se debe a una contaminación.

RECONSTRUCCIÓN Y TERCERA VERSIÓN

La investigación permaneció bajo secreto de sumario hasta el 19 de noviembre, dos meses después de la muerte de Asunta. A partir de ese momento, Rosario Porto, que se había negado a colaborar con las diligencias, comenzó sus declaraciones ante el juez, siempre manteniendo su inocencia, y en diciembre participó en una reconstrucción de sus movimientos la tarde de la desaparición de su hija.

La versión ofrecida en esta jornada fue, según la acusación, la tercera que Porto había adaptado a las pruebas existentes y en ella afirmaba que había acudido hasta en tres ocasiones esa tarde a Montouto.

Una actitud diferente ha mantenido este tiempo Alfonso Basterra, que se ha negado a declarar ante el juez y a colaborar con las diligencias. Su única versión, en su escrito de defensa, indica que se mantuvo toda la tarde en su casa y que la niña se fue con su exmujer.

Nueve meses después del asesinato de Asunta, el juez decidió dar por concluida la instrucción del caso y dictó apertura de juicio oral el 21 de julio. El magistrado sostiene que ambos padres «colaboraron» para la muerte de Asunta en un plan «orquestado» para deshacerse de la niña, que les «estorbaba». En concreto, el auto establece que fue el padre quien administró la dosis mortal de Orfidal, mientras que su madre la asfixió en Montouto.

Para los padres de Asunta la acusación popular pide 20 años de cárcel por un delito de asesinato, una pena que la Fiscalía rebaja a 18 años de prisión. Las defensas, que mantienen que existe un plan para implicar a los padres, piden la libre absolución. A falta únicamente de fijar una fecha para el juicio, que se celebrará con jurado popular, los padres de Asunta pasarán el primer aniversario de su muerte en prisión.