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Familia Calabuig logra control de Aguas de Valencia tras comprar acciones a La Caixa y pactar salida de Suez

Celebra «cerrar la etapa convulsa de los últimos años» y culminar su «objetivo de permanencia, valencianía y apuesta por el futuro»

VALENCIA, 17 (EUROPA PRESS)

La empresa de la familia Calabuig Fomento Urbano de Castellón (Fucsa) ha logrado el control de Aguas de Valencia tras comprar a La Caixa en julio por 95 millones la participación que ostentaba Banco de Valencia, con lo que manejaba más del 60 por ciento como socio único de Inversiones Financieras Agval y, posteriormente, haber suscrito una serie de acuerdos con el grupo francés Suez para facilitar su salida y adquirir su participación del 33 por ciento.

En un comunicado, la compañía ha indicado este miércoles que su presidente, Eugenio Calabuig, ha informado tanto al consejo de administración como a la Junta General de Accionistas de esas operaciones, cuya «materialización, en un futuro», dará como resultado que «el cien por cien de la compañía esté en manos de socios valencianos». En junio precisó que, del 7 por ciento restante, había un 4 por ciento en autocartera y el resto eran minoritarios.

Calabuig ha dado cuenta de que el pasado 2 de julio Fucsa adquirió la totalidad de acciones que La Caixa –también accionista de su competidora Aguas de Barcelona– tenía en la empresa tras absorber el Banco de Valencia y, además, ha anunciado el acuerdo de compra-venta alcanzado posteriormente con Suez.

Según el comunicado, Eugenio Calabuig ha destacado ante ambos órganos «el importante esfuerzo que ha significado esta compra» y ha asegurado que es «un éxito muy importante que viene a dar estabilidad al accionariado de la empresa y a cerrar definitivamente la etapa convulsa de los últimos años».

Además, ha valorado que culminan, de este modo, su «objetivo de permanencia, valencianía y apuesta por el futuro de esta empresa centenaria».

REPARTO DE DIVIDENDO

En otro orden de cosas, se ha acordado un reparto de dividendos extraordinario, por un lado, para responder a una reclamación de los propios accionistas y, por otro, debido a la situación del propio mercado de capital.

Desde la empresa han argumentado que, «en los últimos años, debido al colapso que estaba sufriendo el mercado financiero y en previsión de nuevos proyectos de inversión, la empresa puso en marcha una política de acumulación de reservas». En la actualidad, considera que «los cambios en el mercado financiero y las nuevas condiciones de los depósitos, hacen poco rentable mantener posiciones de liquidez».