Quantcast

Fernando De Diego rescata las canciones de 'Fuera de la Ley'

Fernando De Diego lleva muchos años vinculado al mundo de la música, especialmente como compositor. En los 80 publicó algunos discos en solitario y en los 90 formó el grupo Fuera de la Ley. Dieron muchos conciertos y contaban con bastantes seguidiores sin embargo, las canciones que tenían grabadas nunca llegaron a ver la luz y se quedaron en una cajón… Hasta ahora, 20 años despues, que han recuperado las canciones y las han editado en un disco homónimo, en formato vinilo, que se puede adquirir en la web de Lemuria Music.

¿Por qué decidisteis recuperar las canciones de Fuera de la Ley ahora?

Al principio fue porque los fans siempre nos habían pedido una cinta del disco que no salió. La gente tenía por ahí cintas y había quien incluso había colgado algunas canciones en internet.

Entonces nos volvimos a encontrar con Barry Sage, que fue nuestro ingeniero de sonido y volvimos a escuchar en mi casa un cassette que yo tenía de unas premezclas y nos encantó. Tuvimos la idea de ponerlas en la red a disposición de la gente para que pudieran escucharlas.

No sabíamos dónde estaban los masters, nosotros habíamos grabado en analógico, en esas cintas tan grandes de dos pulgadas. A Josu le pareció una idea estupenda y al final las localizamos.

En medio de todo ese proceso aparecieron unos chavales muy jóvenes. Sobre todo Pablo Lacarcel, que tiene una compañía independiente que se llama Lemuria, y le gustó muchísimo. Se enamoró de las canciones y del disco. Posteriormente entró Federico Cuenca, que ya con el disco hecho también se enamoró de él.

Llegar a editar el disco os ha servido para quitaros la espinita de que nunca hubiera salido, ¿no?

Exacto. Para mí, para Josu, para la gente del grupo, para la gente próxima a nosotros y para los fans que la banda tenía, es un auténtico suceso y un auténtico regalo. Estamos muy contentos.

¿Por qué no llegó a salir en su día el disco de Fuera de la Ley?

Esa es una pregunta que nos hacen siempre y es muy difícil, porque realmente no sabría decirlo. Teníamos una muy buena producción, estaba detrás Alejo Stivel. Yo creo que realmente fue un cúmulo de circunstancias, pero no sabría decirte por qué fue.

Quizá no encajó, quizá me querían lanzar a mi como solista. Pero a mi en esa fase lo que me apetecía era estar integrado en una banda, que es lo que era Fuera de la Ley, aunque en realidad yo era el compositor de la gran mayoría de las canciones.

Había una pugna entre lanzarlo como de De Diego y lanzarlo como Fuera de la Ley… En aquel momento yo me sentía muy integrado con el grupo y el grupo también quería lanzarlo de esa manera, pero esa a lo mejor solo fue una razón más. Tenía la fórmula para ser un lanzamiento estupendo y sin embargo, por unas cosas o por otras, se fue como pudriendo y no salió.

En la portada del disco apare tanto tu nombre cómo el del grupo, ¿por qué?

Al final ganó ese criterio de poner las dos cosas, para que se viese que Fuera de la Ley también fue mi banda. En realidad, tanto esto como gran parte del diseño son decisiones para las que hemos puesto nuestra confianza en Pablo y en Lemuria, que es una discográfica joven, muy pequeñita y muy valiente, porque hace unas ediciones preciosas. La única condición que le pusimos a Pablo fue que lo hiciera con mucho cariño porque reflejaba una época de nuestra vida muy intensa y muy especial. Estamos contentos con el cuidado que ha puesto, es una edición que merece la pena.

No llegasteis a lanzar disco pero sí disteis bastantes conciertos como grupos.

Yo no me acuerdo cuanto tiempo estuvimos, pero sí que hicimos bastantes conciertos. Tocábamos mucho. Fíjate que sin estar jugando en primera división, simplemente siendo una banda que tenía bolos (aunque donde tocábamos nos recontrataban siempre), no teniendo una gran promoción y no teniendo disco, dábamos conciertos y vivíamos de la música.

Poder decir eso a día de hoy es muy complicado…

Eso ahora es imposible. Pero te garantizo que toda la gente de la banda tenía dedicación exclusiva, vivíamos del rock & roll. Ahora yo creo que, salvo contadísimas excepciones es imposible. Actualmente los chavales casi pagan por tocar.

Nosotros no te estoy hablando de tocar en la Plaza de Toros de las Ventas (que también tocamos) o en el Pabellón de Deportes del Real Madrid (que tocamos con Los Rodríguez, con Antonio Vega, con La Frontera…). Pero teníamos muchos conciertos en Madrid, en el Honky Tong, en los sitios que había… Pero eran muchos y además pagaban. Tocábamos a lo mejor en el Honky tres días seguidos, llenábamos y cobrábamos un dinero muy interesante. Eso desgraciadamente yo creo que ya se ha perdido.

Llevando tantos años en la música, ¿en qué más ves que haya cambiado este mundo? Porque el negocio atraviesa ahora una época complicada.

Un amigo mío, del barrio de Hortaleza, dice: “hay más grupos que público”. Yo creo que a partir de finales de los 90 todo se empezó a transformar muchísimo con internet y todo el tema de la digitalización. Yo no digo que sea ni mejor ni peor, es sencillamente diferente. Posiblemente las compañías discográficas y los fabricantes de aparatos vieron una posibilidad fantástica de volvernos a vender los catálogos ya existentes, promocionado el cd y vendiéndonos aparatos, yo creo que de una manera muy avariciosa, pero también le dieron al público un máster prácticamente. Entonces es muy difícil si le das un máster al público, decirle que pague. Nosotros copiábamos cassettes y no había ningún problema.

Es muy complicado. Yo creo que ahora estamos empezando a entender los efectos de lo que ha sucedido, no solo en la música, sino también por ejemplo en el periodismo. Fíjate por ejemplo ahora con todo el tema de la propiedad intelectual, etc. El problema es que este tipo de industrias, por lo general, se catapultan pero por contra destruyen otras industrias.

En este sentido, a mí me parece interesante la vuelta a lo que es el vinilo porque es un formato muchísimo más entretenido, más divertido. Un cd es que no tiene valor, para que quieres un cd ya. En cambio un vinilo es un formato distinto. Luego también me parece interesante, y lo reivindico y lo recomiendo, el hecho de lo que es pinchar un vinilo en un plato y escuchar en alta fidelidad la música.
Aunque el cd que va de regalo con nuestro disco suena fantástico, el vinilo es una experiencia física muy interesante.

¿Por eso habéis decidido editarlo en vinilo?

Si te digo la verdad hace ya mucho tiempo que yo decía que los discos habría que sacarlo en vinilo y regalar el cd, que es lo que hemos hecho. Ha sido un por un cúmulo de circunstancias y por la pasión de Pablo, que hace este tipo de ediciones tan bonitas.
A nosotros nos merecía la pena sacarlo así, porque es editar la obra pero en un formato precioso. Además, digamos que es una edición distinta porque ya no es sacar un LP o un vinilo, sino que lleva su libreto dentro, con el cd… Yo estoy muy orgulloso y encantado de que gente tan joven reivindicando esto.

¿Han cambiado muchas cosas de la idea original de las canciones o habéis querido mantener la esencia? 

Josu, que es el que ha puesto a punto las canciones para el vinilo, antes de que recuperamos los masters decía: 'yo me acuerdo que grabábamos todos juntos y allí había un sonido muy especial'.

La verdad es que si la hemos mantenido. Josu y Barry Sage han puesto un poco a punto las canciones pero manteniendo por supuesto, la imperfección por una parte pero también la dinámica que tiene el hecho de que una banda de rock & roll grabe a la vez. Cuando pinchas el álbum parece que tienes al grupo tocando ahí mismo y eso es muy bonito.

Esa idea de grabar toda la banda junta en el estudio se está recuperando…
Sí, lo que pasa es que es un poco caro. Cuando antes entrábamos en un estudio parecía que estabas haciendo algo importante, porque no era un home studio, que lo tienes todo en tu casa, cortas, pegas y ya está. Era grande, había técnicos de sonido, productores, mesas… Era todo un suceso.

¿Cómo ha sido y cuánto tiempo os ha llevado todo este proceso?

Ha sido un proceso de esos que pones en marcha y se van produciendo sucesos que ni tú mismo te esperas. No sabíamos dónde estaban los masters. Josu pensó que posiblemente Alejo los conservara. Empezamos a buscar en su estudio y en unas torres de cintas que tenía de repente aparecieron. 

Luego el proceso fue muy interesante porque son cintas que tienen una emulsión donde está la música grabada. Barry nos avisó de que al ponerlas otra vez sobre los magnetofones podía pasar que, como llevaban tanto tiempo inmóviles, al pasar por los cabezales se quedase ahí. Yo de esto no tenía ni idea, pero fue fantástico aprenderlo. Entonces, había que hornearlas y Barry dijo que se lo llevaba a Londres para hacerlo allí. 

A raíz de un encuentro que tuvimos con Paco Trinidad, un productor de la época muy conocido, me preguntó lo típico: '¿qué estás haciendo ahora?'. Se lo expliqué y le dije el problema que teníamos. Me dijo que no me preocupase porque él se dedicaba a hacer eso para las compañías y tenía el 'horno'. Fue todo muy peculiar, un poco mágico incluso.

Luego teníamos aproximadamente 72 horas para volcar esas cintas al estudio digital de Barry, para poder trabajar desde allí con ellas. Fuimos otra vez al estudio de un amigo mío, Joaquín Torres (productor y guitarrista de Los Pasos), porque él tenía el magnetofón grande, que además estaba calibrado. Lo pasamos muy bien cuando empezamos a abrir las pistas. Era muy emocionante la dinámica y la gracia que tenía, la imperfección de que por una pista se colaba una cosa y por otra una cosa más… pero cuando las sumabas el sonido era redondo. Fue muy gratificante volver a escucharlo.

¿Vais a hacer algún concierto para promocionar el disco o la cosa se va a quedar ahí?

La primera idea era ponerlas a disposición, luego nos encontramos con un disco. Te voy a responder con algo que dijo Josu en una entrevista que hicimos juntos: vamos a ver qué pasa, que repercusión tiene el disco y qué posibilidades hay. En principio no lo contemplamos, pero tampoco nos cerramos a una posibilidad, siempre que estuviera a la altura y fuera algo que a nosotros nos colmara artística y profesionalmente.

En el libreto del disco Federico Cuenca dice que “es el mejor trabajo creado por Fernando De Diego”. ¿Estás de acuerdo? ¿Por qué crees que lo dice?

Sinceramente, creo que lo dice porque en el disco hay canciones muy bonitas y muy sólidas, que merecen la pena. Son canciones que a él y a mucha gente que las oye le han encantado. Mucha gente las ha descubierto ahora o las irá conociendo, porque estamos en una discográfica muy pequeñita y no tenemos la misma promoción que por ejemplo tuve yo cuando estuve en Warner. Es diferente, pero también es muy bonita esta manera de hacer las cosas. Para mi es una experiencia nueva y merece mucho la pena. Artistas que son muchísimo más importantes que yo tampoco tienen grandes lanzamientos, porque las cosas han cambiado mucho.

Yo creo que algunas de las canciones que eran inéditas se podían haber escrito hoy día. Son canciones que al oírlas no dices que te recuerden a otra cosa o que suenen a tal época, sino que puedes ponerlas ahora y tienen plena validez. Esa es la idea que estoy recibiendo cuando la gente las escucha, y también dicen que cómo pudieron quedarse esas canciones en el cajón.

¿Con que canción del disco te quedarías?

Es una pregunta complicada porque la relación que uno tiene con sus propias canciones cambia de minuto a minuto. Algo que además me sorprende y también me divierte mucho es que a lo mejor la canción que menos te gusta a ti es la que más le gusta a la gente. En este disco por ejemplo, 'Lluvia' la habría puesto más atrás y sien embargo a otra gente le encanta. El single, 'Fuera de la ley', me parece una canción potente y muy actual. Pero me gustan varias, no puedo elegir una.

Has trabajado en grandes discográficas y ahora estás en una pequeñita, ¿con qué te quedas? ¿Dónde dan más libertad al artista?

Esos años eran distintos, la industria tenía mucho dinero y podían darte una promoción tremenda. Por una parte te tocaba la lotería si eras el elegido, pero el control sobre tu actividad artística era complicado. Imponerte te implicaba un riesgo. Yo me enfrentaba y al principio me colocaron el san benito de problemático.
Ahora que es otro tiempo diferente, la gente que invierte su dinero en un producto, lógicamente quiere formar parte del tema. En ese sentido con Pablo y con Lemuria ha sido muy fácil.