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Las luces y sombras del accidente de tren de Santiago, un año después

Se cumple un año del peor accidente ferroviario de los últimos años en España. A las 20:41 minutos el tren de alta velocidad que viajaba de Madrid a Santiago se salía de una curva situada en el tramo de un pequeño barrio a las afueras de la capital gallega, Angrois. 79 muertos y más de un centenar de heridos.

El tren circulaba a 179 kilómetros por hora, más del doble de lo permitido en un tramo limitado a 80. El interventor, que viajaba en el mismo Alvia, llamó al maquinista, Francisco José Garzón Amo, para preguntarle si podía facilitar la salida a una familia con hijos cuando llegaran a Pontedeume (A Coruña).

Una llamada de dos minutos que ambos interlocutores obviaron y negaron en un primer juicio porque, según declaró el interventor, no fue la causa del accidente porque los maquinistas “no necesitan las dos manos y los dos pies”.

El informe de la CIAF (Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios), primero y único hasta el momento, señaló que el “exceso de velocidad” fue la causa del accidente, motivado por la “falta de atención” del maquinista. Pero este argumento no ha convencido a casi ninguno de los afectados ya que desde un primer momento cuestionaron su “parcialidad” al ser un organismo ligado al Ministerio de Gobierno.

“No se puede depositar toda la responsabilidad en el ser humano. Es una chapuza inmensa que un sistema de alta velocidad no lleve un sistema de frenado automático”, critica contundentemente Teresa Gómez-Limón en nombre de la Plataforma de Víctimas del Tren de Santiago. 

“El Ministerio de Fomento, Renfe y Adif nos engañan de forma interesada apuntando sólo al maquinista, es su verdad oficial y el accidente tuvo causas múltiples”, sentencian desde la Plataforma de Víctimas. 

SISTEMA ERTMS Y ASFA

En el tramo que unía el trayecto de Ourense a Santiago estaba instalado el sistema de control europeo para alta velocidad, llamado ERTMS, y que funcionaba hasta la entrada del túnel que da a la fatídica curva de A Grandeira, donde se produjo el accidente. En lugar de ello, se colocó el sistema ASFA, mucho más antiguo y que sólo informa del exceso de velocidad mediante señales luminosas y acústicas.

El primero frena automáticamente si el tren sobrepasa la velocidad permitida en el tramo de circulación, mientras que el segundo avisa para que el maquinista que esté conduciendo el tren reduzca. Razón por la que el presidente de Adif, Gonzalo Ferre Molto, dejó caer en todo momento la responsabilidad sobre el maquinista ya que explico que las balizas ASFA sólo se hubieran activado si el tren circulara a más de 200 km/h y la locomotora iba a 190.

En el proyecto inicial del gobierno socialista estaba previsto colocar el ERTMS y que todo el trayecto tuviera el mismo pero esto no era compatible con las vías. Instalar el sistema de frenado europeo implicaba más obras, razón por la cual se decidió mantener las instalaciones como estaban e inaugurar el nuevo tramo de AVE. Gómez-Limón achaca esto a “las prisas” de José Blanco por abrir la ruta Ourense-Santiago, razón por la que su Plataforma de Víctimas del Tren haya pedido en repetidas ocasiones que se quite al exministro su cargo en el Parlamento Europeo.

Pero el ERTMS no sólo no estaba activo en las vías, tampoco en el tren. Renfe lo desconectó por problemas con el software y se solicitó una nueva versión, que a día de hoy está en fase de estudio.

LA INVESTIGACIÓN, UN AÑO DESPUÉS

Toda la cúpula de Adif del año 2011, once ex altos cargos, han sido imputados por el juez que instruye el caso del accidente del Alvia, Luis Aláez, considerando que había intereses “circunstanciales y superpuestos a la seguridad en la circulación” que influyeron en la apertura “sin medidas de seguridad suficientes”.

Todos ellos están imputados por delitos de homicidio y lesiones, al igual que el maquinista, Garzón Amo, el único que reconoció su responsabilidad desde un primer momento. Las dos asociaciones de víctimas de la tragedia de Angrois coinciden en que tienen confianza en el juez y en su investigación.

Cristóbal González, presidente de la APAFAS (Asociación de Perjudicados por el Accidente Ferroviario del Alvia de Santiago de Compostela) dice que “todavía no hay culpables”, mientras que la otra Plataforma va un paso más allá y denunciarán al Estado ante Europa por “cientos de incumplimientos”, cuenta Teresa Gómez-Limón. “No confiamos en la investigación cuando suba a las demás instancias porque no son independientes”, añade.

ACTOS CONMEMORATIVOS

La Plataforma de Victimas del Tren de Santiago se ha negado rotundamente a asistir a la entrega de medallas de reconocimiento a las víctimas del Alvia por parte de la Xunta considerándolo un “puro teatro y una hipocresía”. “Están instrumentalizando el dolor de los fallecidos y familiares y a la vez se niegan a abrir una comisión de investigación y a colaborar con la justicia”, añade Gómez-Limón.

Sin embargo si acudirá la Cristóbal González, presidente de la APAFAS, porque considera que es “un deseo del pueblo gallego” y no comparte la opinión de la Plataforma. “Es respetable pero no nos vamos a quedar en casa llorando”, dice González. 

Al acto de agradecimiento a los vecinos de Angrois asistirán las dos asociaciones para recordar a los 79 fallecidos y a las víctimas pero, a parte, la Plataforma de Víctimas hará una concentración a las 11:30 en la plaza del Obradoiro para protestar por las medallas.

La herida de la tragedia ferroviaria sigue sin poder cicatrizar un año después. Una catástrofe que, según Teresa Gómez-Limón, “se volverá a repetir porque les ha salido gratis”.