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Los antiinflamatorios tradicionales no aumentan el riesgo de infarto de miocardio en la población mayor

Una investigación española arroja luz sobre el uso de los AINE, el paracetamol y los Sysadoa

MADRID, 21 (EUROPA PRESS)

Investigadores españoles han analizado el riesgo de infarto de miocardio en la población mayor por el uso de antiinflamatorios no esteroideos (AINE), y han observado que, siempre que se trate de una población de bajo riesgo, y no se esté hablando del diclofenaco y aceclofenaco, no se puede establecer una evidencia científica que relacione su consumo con su aumento.

El trabajo, que ha sido realizado por médicos del Hospital Universitario Príncipe de Asturias y de la Universidad de Alcalá de Henares, ha analizado también ese riesgo con otros fármacos ('Aspirina', paracetamol y Sysadoa), observando que en ningún caso producen un incremento de riesgo cardiovascular.

Este estudio, explica su autor principal el profesor de Farmacología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Alcalá, y farmacólogo del Hospital Universitario Príncipe de Asturias el doctor Francisco José de Abajo, “da datos de población española sobre la que básicamente no hay información al respecto”, y que, recuerda, “era importante conocer”, ya que “estos fármacos se utilizan muchísimo en las poblaciones occidentales, de hecho en España es unos de los grupos farmacológicos mas utilizados”.

Además, añade, “las enfermedades cardiovasculares son también muy frecuentes, el infarto de miocardio y el ictus son las dos principales causas de mortalidad”. Precisamente, este mismo grupo investigador espera publicar una nueva investigación (que está siendo evaluada por una revista internacional) que analiza el riesgo de ictus isquémico, “donde los resultados obtenidos son prácticamente idénticos”.

A la hora de hablar de enfermedades cardiovasculares se debe enfocar el objetivo a la población mayor, donde el problema es más común. Es frecuente que los pacientes que más utilizan los AINE sean mayores, y, por tanto, es una población con un riesgo cardiovascular de por sí ya más elevado que el resto de la población, “por eso tiene trascendencia saber si estos fármacos pueden aumentar aún más el riesgo cardiovascular de estos pacientes”.

El experto recuerda que estos fármacos se diseñaron para reducir el daño gastrointestinal, lo cual se consiguió, sin embargo se abrió la duda sobre su riesgo cardiovascular especialmente el infarto de miocardio. Son muchos los ensayos que se han realizado a todos los niveles, pero éste es uno de los más completos (han incluido un total de 799.371 pacientes analizados de 2001 a 2007); además, en contra de lo habitual, se centra en población mediterránea que tiene un riesgo menor ya de por sí que los anglosajones o los nórdicos, donde se han hecho la mayoría de los estudios.

DURACIÓN TRATAMIENTO Y RIESGO BASAL, MUY DETERMINANTES

En estudios previos no había uniformidad respecto a si la duración o el riesgo cardiovascular basal eran factores determinantes del riesgo. “Nosotros hemos visto que sí lo son”, explica. Así, cuando los tratamientos son cortos, por ejemplo de un mes o entre un mes y un año, la investigación no ve incremento de riesgo con ninguno con excepción del diciclocenato.

De hecho, la investigación observa “claramente” que el diclofenaco y aceclofenaco “tienen un aumento de riesgo muy significativo”. Se trata de dos fármacos muy relacionados que se han utilizado mucho en el pasado pero ahora se usan menos – el aceclofenaco, de síntesis española, llegó ha ser muy recetado hace años-.

Por tanto, los pacientes en los que sí se ve un riesgo es en los que utilizan los AINE de forma prolongada (más de 1 año) y tienen antecedentes de diabetes o enfermedad aterotrombótica. “Hemos visto que el paciente que presenta un mayor aumento de riesgo son los pacientes que tienen ya de por sí tienen un riesgo cardiovascular basal elevado, es sobre todo en pacientes que tienen diabetes o con antecedentes de ictus, infartos de miocardio; los pacientes con enfermedad aterotrombótica son los que más se asocian a un riesgo elevado”, explica.

En su opinión, “tiene sentido” los resultados porque el efecto de riesgo cardiovascular de los aine se piensa que es debido a un desequilibrio entre la función del endotelio y la función de las plaquetas, la capa que cubre la parte interna de los vasos y que, de algún modo, tiene una efecto de protección vascular para que no se formen trombos; las plaquetas que son células sanguíneas y son las responsables de los trombos, son como células antagonistas cuando se dan los AINE, reducen la actividad antiagregante de las células endoteliales y las plaquetas quedan un poco sin el freno natural que tiene en condiciones fisiologicas.

“Se entiende que cuando un paciente tiene una diabetes o ya ha sufrido un riesgo cardiovascular, el endotelio ya esta dañado, en cierto modo disminuido, y en esas circunstancias es lógico que si se dan fármacos que reducen aún más la función endotelial, ya por si disminuida, pues el efecto se ve especialmente en estos pacientes”, explica.

PARACETAMOL Y SYSADOA, SIN RIESGO

De entre todos fármacos analizados, cabe destacar el ibuprofeno, que es el AINE mas utilizado en España, y en el que se ve menor incremento de riesgo. “Hay un poco de controversia en la literatura porque hay ensayos que han publicado un aumento del riesgo con ibuprofeno pero a dosis muy altas (como 2.400 miligramos), que son dosis que no se utilizan prácticamente nunca por la población general, que suele consumir dosis moderadas (1.200 miligramos)”.

Esta es otra de las ventajas de este estudio, que la población se analiza en condiciones reales de uso, por eso los investigadores consideran que se acerca más a la realidad que otros ensayos clínicos.

Otra contribución del estudio es que el uso de ácido acetilsalicílico, la conocida 'Aspirina', que no parece aumentar ni disminuir el efecto de los AINE sobre el infarto. “La 'Aspirina' no parece que tenga un efecto relevante en nuestro estudio, los pacientes que utilizan con los AINES no ven reducción de riesgo”, añade.

Asimismo, indica que el uso de paracetamol o de los Sysadoas (el condroitín sulfato y la glucosamina) no aumentan el riesgo de infarto agudo de miocardio, en ninguna de las condiciones de uso analizadas. “Ni a dosis altas, ni con duraciones prolongadas, ni en pacientes con riesgo cardiovascular basal elevado. Por tanto se pueden considerar fármacos seguros, incluso en estos pacientes con alto riesgo cardiovascular”, explica.

En el caso de los Sysadoas -usados en el tratamiento de la artrosis-, en España tiene una “situación peculiar” porque son de prescripción, mientras que en otros países in siquiera están catalogados como medicamento sino como complementos nutricionales. Por eso, afirma que era importante incluirlos en el estudio, ya que “España es uno de los pocos países donde se podía realizar este análisis y ver la relación con el riesgo de infarto de miocardio”.

RECOMENDACIONES PRÁCTICAS

En su opinión, si solo es para el tratamiento del dolor, es mejor elegir un analgésico como paracetamol; pero si hay un componente inflamatorio o el paracetamol no ha resultado eficaz podrían ensayarse los AINE, pero siempre a las dosis más bajas posibles y durante periodos de tratamiento lo más cortos posible, como se recomienda ya en el prospecto.

En este sentido, explica que inicialmente se deben utilizar los AINE que menos se han asociado a un aumento de riesgo como ibuprofeno y naproxeno, y, explica, “la precaución tiene que ser mayor si el paciente tiene antecedentes de cardiopatía isquémica o ictus”, estando contraindicado utilizar diclofenaco o aceclofenaco.

Finalmente, si el paciente está en tratamiento con un Sysadoa y le ha resultado eficaz, “lo mejor que se puede decir es que este tratamiento no le va a aumentar su riesgo cardiovascular”, concluye.