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Asciende a 500 muertos y más de 3.000 heridos el balance de la ofensiva israelí

El balance de víctimas palestinas a consecuencia de la ofensiva militar israelí contra la Franja de Gaza ha ascendido este lunes a 500 muertos y más de 3.000 heridos, según el último balance facilitado por las autoridades sanitarias, tal y como ha recogido la agencia palestina de noticias Maan.

La citada agencia ha señalado que al menos once palestinos, entre ellos tres niños y una mujer, han fallecido a primera hora del día a causa del bombardeo de una vivienda en la localidad de Rafá, ubicada en el sur del enclave, en la frontera con Egipto. Los servicios de rescate están intentando localizar supervivientes entre los escombros de la casa.

Además, otras 16 personas han fallecido en un bombardeo contra una vivienda en Jan Yunis. Por el momento los servicios de rescate han conseguido recuperar trece de los cadáveres, mientras siguen buscando supervivientes.

La ofensiva contra el enclave palestino es la más mortífera contra la Franja desde 2008, con un balance de más de 200 palestinos fallecidos desde el inicio de las operaciones terrestres en la jornada del jueves. Un total de 18 israelíes han muerto en el marco de los enfrentamientos, entre ellos trece soldados fallecidos el domingo.

A la cifra de fallecidos hay que añadir más de 3.000 heridos, lo que ha provocado que los hospitales gazacíes se vean superados debido a la cantidad insuficiente de medicinas, médicos y camas de hospital.

Asimismo, alrededor de 60.000 palestinos han huido durante la jornada tras el ataque israelí contra Shajaia, elevando a 135.000 el número de desplazados totales desde el inicio de la ofensiva.

Por otro lado, el Ejército de Israel ha asegurado este lunes haber matado a alrededor de diez milicianos que se habrían intentado infiltrar en su territorio a través de varios túneles ubicados en el norte de la Franja de Gaza, según ha informado el diario israelí 'Haaretz'.

En base a estas informaciones, las Fuerzas Aéreas abrieron fuego contra una primera célula una vez fue identificada por los servicios de vigilancia de las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF), mientras que la segunda célula llegó a disparar un misil antitanque contra un vehículo militar antes de que los militares israelíes mataran a sus integrantes en el intercambio de fuego.

La ofensiva israelí se inició tras semanas de tensiones catalizadas por el secuestro y asesinato de tres jóvenes israelíes en los alrededores de Hebrón. Durante los días siguientes las fuerzas de seguridad de Israel lanzaron una operación de búsqueda en la que murieron nueve civiles palestinos en Cisjordania, así como varios más en intercambios de disparos en la Franja de Gaza.

La situación se deterioró después de que un adolescente palestino fuera secuestrado y quemado vivo en el Bosque de Jerusalén por un grupo de israelíes que presuntamente actuaron en venganza por el suceso previo. Al menos tres de los seis detenidos han confesado haber participado en el asesinato.

Finalmente, el 8 de julio se inició la operación 'Margen Protector' contra Hamás, al que Israel acusa de estar detrás de la muerte de los tres jóvenes israelíes, si bien la formación lo ha negado y Tel Aviv no ha aportado pruebas que respalden sus acusaciones. La autoría del suceso fue reclamada por el brazo armado de Al Fatá, las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa.

Naciones Unidas informó sobre numerosos ataques por parte de las fuerzas israelíes contra la Franja de Gaza antes de la actual escalada del conflicto. En base a estos datos, los bombardeos y disparos de tanques registrados entre el 11 de junio y el 6 de julio mataron a doce presuntos milicianos y un niño e hirieron a 30 personas, fundamentalmente civiles.

Estos ataques provocaron daños a once escuelas, un pozo del que dependían 15.000 personas, un centro de salud y un almacén gestionado por la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos en Oriente Próximo (UNRWA).