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El crimen de Santa Cristina de Polvorosa: Un Triangulo amoroso que causó el horror

El pequeño pueblo ganadero de Santa Cristina es un pueblo de unos mil habitantes de la provincia de Zamora. Allí ha ocurrido un crimen que ha tenido a todos sus vecinos con el alma encogida durante los últimos cinco días.

Juan Carlos, un ganadero de 40 años, se hizo cargo del rebaño de ovejas que heredó de su padre hace ya dos años. él es e lprotagonista de esta macabra y trágica historia. Para ayudarle, contrató hace un año a Bechir Asenov, un búlgaro de unos 20 años. Hace 11 meses los hermanos decidieron contratar también a Sonia, la pareja del padre de Bechir. Para que toda la familia pudiera vivir allí, Juan Carlos y sus hermanos les cedieron una casa que tienen junto al aprisco y que los propios búlgaros reformaron en octubre. 

Pues bien, Juan Carlos, un hombre trabajador y responsable, poco amigo del ocio vivía en el centro del pueblo con su mujer, Noemí, y con sus dos hijos, de tres y ocho años. Tras la llegada de los búlgaros a la parcela, comenzó a llegar cada vez más tarde a casa. Noemí se presentó un día en el aprisco y, para su sorpresa no había borregos. Su marido le contó que se había enamorado de Sonia, la empleada búlgara.

Ella dejó a su marido y se fue a vivir a casa de sus padres a una localidad cercana, Santa María de la Vega. El que fue hogar familiar pasó a ser la casa de su marido y Sonia. La nueva pareja no ocultó su romance. Los vecinos les veían pasear juntos.  

¿Qué pasó? Bechir, al conocer la relación de su jefe con la pareja de su padre, decidió dejar el trabajo e irse del pueblo. Pero su padre siguió yendo de vez en cuando a Santa Cristina, según confirman los vecinos. Por eso, su desaparición en febrero pasó inadvertida para todos, salvo para Bechir. Cuando este preguntó a Sonia dónde estaba su padre, la mujer le contestó que se había vuelto a Bulgaria. A las pocas semanas, tras contactar con su familia en este país y no conseguir localizarlo, el hijo denunció la desaparición.

En la madrugada del pasado martes, la Guardia Civil encontró en la finca El Colorao el cuerpo inerte del padre de Bechir. El fallecimiento se produjo en febrero o marzo, según cálculos policiales. Juan Carlos mató al extranjero de un golpe en la cabeza en el prisco de la finca. Después, desplazó el cuerpo hasta un pozo cercano y lo ocultó allí. 

El pozo está a unos 500 metros de donde la policía encontró el cuerpo carbonizado. Al parecer, Juan Carlos le prendió fuego y después se marchó. Otra fuente municipal relata que, mientras la policía esperaba en la madrugada del martes frente a la casa de Juan Carlos para detenerle, él estaba tomando algo en una cafetería cercana.

El procedimiento judicial está bajo secreto de sumario. Sonia fue detenida el miércoles, acusada de encubrir el delito, y Juan Carlos ingresó el jueves en el centro penitenciario de Topas, en Salamanca. La investigación continúa abierta. E