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El 55% de la población retrasaría un tratamiento estándar para someterse a una prueba de medicina personalizada

MADRID, 14 (EUROPA PRESS)

El 55 por ciento de la población retrasaría un tratamiento estándar para someterse a un 'test' de medicina personalizada, aunque el 30 por ciento reconoce no saber qué son los biomarcadores genéticos, según ha mostrado la encuesta 'La participación de los ciudadanos en el cuidado de la salud', elaborada por la Fundación Salud 2000 y la Asociación de Usuarios de la Comunicación (AUC).

El objetivo de este estudio ha sido, según ha informado la presidenta ejecutiva de la Fundación Salud 2000, Carmen González Madrid, concienciar a los ciudadanos sobre la importancia que tiene el autocuidado de la salud, así como identificar las claves para ofrecer a los médicos, pacientes y población general las herramientas «más útiles» para potenciar hábitos de vida saludables.

Para ello, se ha entrevistado a 1.019 personas sanas de más de 15 años, a través de GfK, y a 848 pacientes de más de 18 años, gracias a unos cuestionarios 'on line' facilitados por Red Pacientes. La encuesta se ha dividido en cuatro bloques: hábitos saludables y prevención; información, salud y relación médico-paciente; adherencia al tratamiento; e innovaciones tecnológicas.

Así, según ha analizado uno de los responsables del estudio y presidente de la AUC, Alejandro Perales, se ha mostrado que el 56,6 por ciento de la población general y el 67,2 por ciento cumplen siempre con las prescripciones de los médicos, siendo los más cumplidores las personas mayores y sin estudios.

Además, el 56,1 por ciento de los pacientes y el 50,2 por ciento de la población general cree que las nuevas tecnologías pueden aportar importantes beneficios al cuidado de la salud. Del mismo modo, entre aquellos ciudadanos sanos que afirman conocer los biomarcadores genéticos (70,8%), el 74,6 por ciento señala que van a permitir una medicina más adaptada a la realidad del paciente, especialmente aquellos de clase alta.

Por su parte, el 62,5 por ciento de la población paciente encuestada conoce o ha oído hablar de biomarcadores genéticos, especialmente los que cuentan con estudios universitarios (72%), los de clase alta y media-alta (68,8%), los hombres (68,6%), y las personas con edades comprendidas entre 51 y 60 años (67,4%).

LOS PACIENTES PIDEN MÁS CERCANÍA, CLARIDAD Y PACIENCIA A LOS MÉDICOS

Además, los resultados han desvelado que los pacientes demandan más cercanía, claridad y paciencia a los profesionales sanitarios y consideran que son «poco abiertos» a la hora de informar sobre los pros, contras y posibles alternativas de los tratamientos.

«Mucha parte de culpa de estas opiniones la tiene la Administración porque es imposible que un médico pueda atender correctamente a un paciente cuando sólo se le tiene asignado diez minutos. Además, es importante tener en cuenta que las nuevas tecnologías, aunque son una bendición, no pueden sustituir a un médico», ha apostillado el director general de la Fundación Investigación Clínico de Valencia, Rafael Carmena.

No obstante, sólo un 37,4 por ciento de los pacientes consultados considera que los médicos son suficientemente cercanos con el enfermo, un 36,3 por ciento que son suficientemente claros y un 33,3 por ciento que son comprensivos.

En cualquier caso, el profesional sanitario sigue siendo la fuente de información más fiable para el 85 por ciento de los ciudadanos aunque, al mismo tiempo, entre los pacientes está adquiriendo una gran relevancia la facilitada por otros pacientes y la que encuentran en Internet.

LA ALIMENTACIÓN ES EL HÁBITO SALUDABLE MÁS IMPORTANTE

Respecto a cómo gestiona la población su salud, la encuesta ha mostrado que el 53,4 por ciento cree que una buena alimentación es el hábito más importante que se debe mantener para prevenir enfermedades y mejorar la calidad de vida, seguida de no fumar (25,7%) y hacer ejercicio físico (15,3%).

No obstante, los expertos han alertado de que la ingesta abusiva de alcohol sólo es percibido como un hábito pernicioso por el 5,3 por ciento de la población, a pesar de los efectos nocivos que tiene para la salud.

Finalmente, Carmena ha destacado la importancia de llevar a cabo una alimentación saludable, la cual consiste en disminuir la ingesta de grasas saturadas en, al menos, el 7 por ciento de las calorías diarias; evitar las grasas 'trans' y bajar la ingesta de colesterol.

«Estamos corriendo el riesgo de perder las costumbres de la dieta mediterránea», ha comentado, para zanjar avisando de la población sana de que los complementos vitamínicos o nutricionales no sirven «absolutamente para nada».