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Las playas españolas aprueban en seguridad, aunque pueden mejorar

Mientras algunos apuran la 'Operación bikini' para presumir de físico este verano, muchos ya son los que disfrutan del sol y el mar en las playas nacionales. Hosteleros, comerciantes y ayuntamientos reciben como agua de mayo a los turistas que eligen España como destino vacacional. La Costa Blanca, la Costa Brava, la Costa Dorada, la Costa del Sol, la Costa de Galicia, la Costa Verde, Baleares, Canarias…una larga lista de ofertas que pulen cada detalle para contar con el aprobado de los visitantes.

Bajo el distintivo de 'Bandera Azul', un galardón que otorga de manera anual la Fundación Europea de Educación Ambiental, se agrupan las playas y zonas costeras más seguras del viejo continente. Aunque comenzó como una iniciativa europea, hoy en día está presente en los cinco continentes, con incorporaciones tan llamativas como la de China.

En España, los encargados de valorar y determinar este indicativo son los miembros del jurado de la Asociación de Educación Ambiental y del Consumidor (Adeac) es la rama española de la Fundación de Educación Ambiental fundada en Europa, pero que ya alcanza un carácter mundial.

Para el curso 2014, el turismo costero nacional cuenta con 573 playas bajo este distintivo. Es un número que varía anualmente, dependiendo de si reúnen o no las condiciones exigidas, tanto a nivel de vigilancia marítima como medioambiental o accesibilidad. José Palacios, vicepresidente de Adeac, señala que «hasta el momento ninguna playa ha perdido el reconocimiento por registrar accidentes por falta de seguridad», dados los niveles mínimos exigidos, «aunque podría darse».

La asociación inspecciona anualmente el estado de las costas y recibe informes policiales si se ha producido alguna víctima mortal. De esta forma, puede valorar si un determinado municipio debe abandonar la lista.

DOS SOCORRISTAS POR PLAYA, COMO MÍNIMO

'Bandera Azul' estudia las condiciones de seguridad en relación a dos aspectos: factores humanos y materiales.

Uno de los requisitos más importantes para obtener la calificación es que la playa cuente con al menos dos socorristas al mismo tiempo. El salvamento marítimo se entiende como una labor equipo, ya que hay situaciones que no se pueden solucionar en solitario. Esto tiene una sencilla explicación: Si solo hay una persona encargada de la vigilancia, en cuanto esta tenga que realizar alguna tarea o simplemente ante necesidad fisiológica, la playa quedaría descubierta.

Estos efectivos deben tener una relación laboral con las entidades municipales. Hay ayuntamientos que cuentan con voluntarios para ocupar los puestos de socorrismo, pero desde Adeac entienden que el voluntariado ya no puede estar ligado por completo a esta figura. Ser socorrista implica «ser profesional de vigilancia y auxiliar acuático».

En cuanto a las exigencias materiales encontramos aspectos tan simples como un puesto de atención digno. José Palacios denuncia que hoy en día hay playas que no cuentan con bandera azul por, entre otros motivos, no tener una caseta con luz y agua corriente. Estos dos factores, primarios en el siglo XXI, son imprescindibles para poder realizar labores de auxilio en condiciones óptimas.

Además, cada vez son más los municipios que incorporan un desfibrilador autónomo, similar a los que ya encontramos en polideportivos o centros comerciales, para tratar a heridos que sufran paros cardíacos. Un instrumento que, según indica el vicepresidente de Adeac a Qué.es, será imprescindible en los próximos años para obtener la calificación de 'Bandera azul', como los son ahora una camilla y una manta térmica.

En relación a la labor de rescate, los socorristas deben portar consigo un tubo de actuación y unas aletas. En este sentido, cada vez son menos las playas que emplean como medida de socorro las 'boyas torpedo', el típico salvavidas que se hizo popular con la serie norteamericana de los 'Vigilantes de la playa', porque son «pésimos, duros y no se amoldan al cuerpo de la víctima». Las aletas son necesarias ya que aumentan la velocidad de nado, sin depender del estado del mar.

Por otra parte, los carteles de entrada a la playa deben contar con una serie de recomendaciones, como el significado de las banderas, no alejarse de la orilla o no bañarse solo, con el objetivo de prevenir accidentes o ahogamientos. Esta es, sin duda, la medida que menos inconvenientes genera en los ayuntamientos de los municipios costeros por su reducido coste.

CRUZ ROJA, RESPONSABLE DE LA SEGURIDAD EN 342 PLAYAS

Cruz Roja Española se encarga de la seguridad y vigilancia de 342 playas de la Península, Baleares y Canarias.

A lo largo de los años, el perfil del socorrista no ha sufrido una variación sustancial en los aspectos esenciales, pero si que se ha producido una profesionalización del personal, en cuanto a las capacidades físicas y formativas. El responsable de salvamento de Cruz Roja Española, Francisco García, asegura que «manteniendo los requerimientos iniciales, se busca una persona que tenga una capacidad proactiva más acusada«, es decir, que no solo resuelva las emergencias sino que pueda responder con anterioridad a esas circunstancias.

Cruz Roja es una institución ligada históricamente al voluntariado y por eso no renuncia a su figura en el salvamento y vigilancia marítima, aunque únicamente como labor de apoyo. Los efectivos encargados de la actuación principal mantienen una relación contractual con la organización.

EL PAPEL DE LOS AYUNTAMIENTOS

El reconocimiento mundial 'Bandera azul' supone un importante refuerzo para el turismo sostenible y una lanzadera para la proyección de pequeños ayuntamientos que no gozan de excesiva popularidad, en cuanto a posible destino turístico, en España. «Hay playas y calas espectaculares que no cuentan con la 'Bandera azul' porque no tienen dos socorristas o un puesto adecuado«, apunta José Palacios.

La seguridad de las playas españolas tampoco ha podido esquivar la crisis económica y, como norma general, los ayuntamientos han recortado el presupuesto destinado a las tareas de vigilancia en sus aguas. Por su parte, Cruz Roja asegura que establece unos mínimos económicos que puedan garantizar su tarea. Si no se alcanzan estos requisitos, la institución rechaza la adjudicación de ese servicio de vigilancia y salvamento.

En ese presupuesto se incluye la remuneración económica que perciben los socorristas. En la actualidad, no existe un convenio colectivo que regule y equipare este aspecto. Por norma general, la cantidad varía en relación a la importancia de la playa y la cantidad presupuestada por cada concejalía.

Pese a que son excepciones, también hay corporaciones locales que han aumentado el gasto y sobrepasan las exigencias mínimas para obtener 'Bandera azul'. Adeac reconoce este apartado con una mención especial. Este año la distinción temática ha sido para los municipios de Xeraco, Santiago del Teide y Benicasell.

Con todo ello, el vicepresidente de Adeac apunta que «pese a que siempre se puede mejorar, el nivel de seguridad de las costas españolas es satisfactorio«.