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Felipe VI y Letizia Ortiz, savia nueva para la monarquía

El primer revuelo se montó cuando el entonces Príncipe Felipe anunció su compromiso con alguien de pueblo llano: una mujer llamada Letizia Ortiz (así, con z, que luego crearía tendencia), periodista de origen asturiano, separada y de familia republicana, para más señas. La elección del Príncipe puso en jaque, hace diez años, a los monárquicos por excelencia y se granjeó el favor de la sociedad, que apoyó mayoritariamente que el heredero de la corona se casase por amor. 

Máxime, cuando proliferaron los rumores (apoyados por una mini-serie de televisión sobre la familia real española, 'Felipe y Letizia') sobre la amenaza de Don Felipe de renunciar a la corona si no podía casarse con la persona que había elegido. El compromiso se anunció formalmente el 1 de noviembre de 2003 y el día 6 del mismo mes tuvo lugar la pedida de mano en el Palacio de la Zarzuela. 

Delante de numerosos medios, Letizia Ortiz soltó aquel famoso 'déjame hablar a mí' (que le reportó numerosas críticas, hasta el punto que casi podría decirse que llegó a ser repudiada por algunos como reina) y nunca más volvió a hablar. Al menos, no tan a la ligera o de la forma del común de los mortales a la que parecía estar acostumbrada. La boda se celebró en la catedral de la Almudena de Madrid el 22 de mayo de 2004.

LAS ESCAPADAS DE LETIZIA

Pasaron los años, hasta alcanzar ahora la década, y aumentaron la familia y las salidas de la princesa a conciertos, teatros y demás espacios de recreo del pueblo llano. Al principio se dejaba ver ella sola en compañía de sus amigos. Luego, paulatinamente, cada vez más en compañía del Príncipe Felipe. Hasta que llegó el punto en que cualquiera que saliera por Madrid un fin de semana cualquiera podía encontrarse a los Príncipes en el cine (han aparecido varias veces por los cines Princesa, en el centro de la capital), en salas de teatro o simplemente tapeando. Amén, claro, de los conciertos a los que acudía la futura reina consorte. 

Tal es el caso de Iago Fernández, editor de la revista VICE en Madrid, que ha coincidido con Letizia Ortiz (entonces en su papel de Princesa) en lugares en los que nadie se esperaría encontrar a un miembro de la realeza; como el concierto de Eels en La Riviera o el espectáculo de Miguel Noguera en Malasaña. «Fue algo puramente anecdótico y además ya está todo contado. El hecho de que alguien de la Casa Real asista a espectáculos considerados underground tiene cierto interés informativo, pero no es mi misión analizar sus motivos ni especular sobre si podrá seguir haciéndolo ahora que es reina».

Porque de los encuentros casuales de este periodista con Letizia se desprende que sus gustos culturales son alternativos y minoritarios, declarándose fan de películas que ni siquiera se han estrenado en salas de cine y recomendando libros de editoriales independientes.

Se sabe que Letizia ha estado en los festivales de música FIB de Benicàssim y en el DCode de Madrid en más de una ocasión. También que el verano pasado abandonó el Palacio de Marivent, en Mallorca, tras una disputa matrimonial (de lo más común, por otra parte) con Don Felipe y que se fue dejando allí a sus hijas y sin avisar a nadie, lo que puso en jaque a la Casa Real al no poder coordinar el operativo de seguridad.

Y se sabe que el domingo 29 de junio, diez días después de haber sido proclamada Reina consorte del Rey Felipe VI, fue a los cines Ideal, al lado de la Puerta del Sol de Madrid, con su marido y sus hijas. Según relata uno de los testigos, que prefiere mantenerse en el anonimato, «los reyes salían de los Cines Ideal junto a sus hijas y el padre de Letizia Ortiz. Se fueron caminando hacia la plaza de Tirso de Molina con total normalidad, charlando como cualquier familia. La gente se giraba a su paso porque llaman bastante la atención».

Y no es para menos. ¿Se imaginan la que se puede liar en Londres si a Carlos y Camila les diera por salir a cenar 'por ahí'? ¿O si los duques de Cambridge fueran al cine los fines de semana? ¿Se lo imaginan?

¿PUEDEN LOS REYES TENER UN OCIO 'NORMAL'?

Dicho de otra forma, ¿está bien que los reyes vayan a cine, al teatro, a conciertos o de tapas? 

Según señala a Que.es José Apezarena, periodista (actualmente es editor del diario 'El Confidencial Digital'), especialista en la Casa Real Española y biógrafo del Príncipe Felipe, los nuevos reyes mantendrán sus escapadas de ocio, «si son consecuentes», pero con menos frecuencia, «porque las nuevas obligaciones les tendrán más ocupados». 

El biógrafo de Don Felipe sostiene que, «conociéndoles, no van a dejar de salir al cine o picar algo, porque les gusta» y que, además, «hasta ahora no ha habido ningún incidente, que se sepa». De hecho, entiende que los reyes se dejen ver en cines, restaurantes y demás espacios de ocio resulta cuanto menos «interesante» y puede ser beneficioso para la imagen de la Casa Real. «Era inimaginable ver a Don Juan Carlos y Doña Sofía haciéndolo, pero con estos nuevos reyes no resulta tan raro», apunta. Y luego, añade: «Y a la sociedad nunca le ha parecido mal».

En lo que seguridad se refiere, no entiende Apezarena que las salidas de los reyes supongan un peligro, puesto que «nadie sabe lo que van a hacer porque no son actos de agenda oficial, así que nadie puede preparar nada». De todas formas, aclara, los servicios de seguridad «van antes a los sitios para comprobar que no hay peligro».

No parece de la misma opinión otro experto en Casa Real, el televisivo Jaime Peñafiel, que en su columna de ayer (7 de julio de 2014) en república.com sostiene: «Difícil será mantener esa parcela de privacidad que siempre ha defendido y mucho menos ser Reina consorte de 9 a 2. También difícil entrar y salir al cine o a cenar con las antiguas compis«.

Pañafiel augura en otro párrafo del mismo texto que «el cambio más inmediato afectará, sobre todo, a las vacaciones veraniegas, que están al caer. Eso de que Palma 'no es un lugar para vacaciones' ha pasado a la historia. También perderse en paraísos desconocidos como hacía todos los veranos. O huir, como hizo el verano pasado, dejando a su marido e hijas con la abuela Sofía porque no aguantaba Marivent. Letizia debe saber que ahora y no antes sentirá toda la servidumbre del cargo.(…) Su comportamiento debe ser el mismo que mantuvo durante los pasados 18 y 19, reconocido no solo por este columnista sino por toda la prensa en general».

TODOS LOS OJOS CENTRADOS EN LETIZIA

Lo que está claro es que lo que los reyes hagan o dejen de hacer el tiempo lo dirá, que la mayoría de las miradas se centran en Letizia y que a priori no lo tendrán fácil como monarcas por los tiempos convulsos que vivimos (ahí están, si es que realmente las hay, las tensas relaciones con Doña Cristina e Iñaki Urdangarín o la caída de la popularidad de la Familia Real). El mismo día de la proclamación, Isabel Miranda advertía en la edición digital de ABC: «El país que recibirá (…) a los nuevos Reyes de España es más crítico, más refractario y más severo que nunca con quienes ostentan algún cargo o gozan de algún privilegio». 

Y tras recordar que la nueva reina se enfrentaba al desafío de «ocupar el lugar del miembro de la Casa Real más querido por los españoles, la Reina Sofía», Miranda escribe que Doña Letizia se ha preparado a fondo en la última década para sus nuevas funciones, «pasando por diversas etapas que desembocaron en 2007 con el desarrollo de una agenda propia centrada en la infancia y la juventud, la educación y la sanidad».

A pesar de todo, sostiene que la nueva reina «va a ser 'carne de cañón' mediática» y alude a los presagios que publicó días antes en el mismo medio de su compañera Almudena Martínez-Fornés: «La Princesa ha ejercido su función institucional de forma correcta y no ha cometido ningún error importante, pero cualquier asunto menor que la afectara se ha convertido en objeto de debate«, desde su forma de vestir hasta las veces que repetía modelo, pasando por algún comentario informal al viento. Así que qué decir de sus escapadas ya como Reina consorte y con el Rey al lado para picar algo en una cantina o ver monólogos… A usted ¿qué le parecería?