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La historia de la niña expulsada de KFC podría ser falsa

La historia que hace escasas semanas conmovió a medio mundo podría ser falsa. La empresa KFC comenzó una investigación para resolver las incógnitas en cuanto al caso de Victoria Wilcher. Las primeras respuestas a la investigación indican que podría tratarse de un completo fraude. La abuela de la pequeña, Kelly Mullins, comentó a varios medios de comunicación, así como Internet, el caso. Lo que ocurre es que todos los datos facilitados por Kelly hacen aguas, sobre todo después de que los investigadores pasasen horas visionando los vídeos de las cámaras de seguridad: ni se ven a dos personas, una de ellas una niña como Victoria, ni se acerca ningún trabajador del restaurante a pedirles que se vayan. Además ni siquiera existe un registro de la comanda (un té y un puré de patata) en la base de datos. Solo existen dos KFC en la zona donde supuestamente ocurrió el suceso, sin posibilidad de error, por lo que todo indica un posible fraude.

Además, desde el momento en que la historia se hizo publica, infinidad de medios y particulares se han dedicado a recaudar dinero para Victoria, llegando a rozar los casi 130.000 dólares, 30.000 de ellos de la propia KFC, para pagar las facturas de las operaciones de cirugía estética que Victoria necesita urgentemente. Lo que no sabemos es si la empresa reclamará esta cantidad si se descubre que es un fraude.

Victoria Wilcher sufrió un ataque de tres pitbulls que la provocaron la pérdida de un ojo, asó como heridas de gravedad en todo el cuerpo, obligándola a comer a través de un tubo. El pasado 15 de mayo su abuela contó esta historia en Facebook, y parece que todo se ha hecho una gran mentira con difícil solución.