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La OMS alerta de que ya se han detectado casos de fiebre chikungunya en cerca de 40 países

MADRID, 20 (EUROPA PRESS)

La fiebre chikungunya es una enfermedad vírica transmitida por mosquitos que causa importantes morbilidades y que desde 2004 ha alcanzado proporciones epidémicas, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), que alerta de que ya se han detectado casos en cerca de 40 países de Asia, África, Europa y América.

El virus se transmite de una persona a otra por la picadura de mosquitos hembra infectados, generalmente de la especie 'Aedes aegypti' y 'Aedes albopictus', dos especies que también pueden transmitir otros virus como el del dengue. Además de fiebre y fuertes dolores articulares, produce otros síntomas, tales como dolores musculares, dolores de cabeza, náuseas, cansancio y erupciones cutáneas.

Por el momento no existe ningún antivírico específico para tratar la fiebre chikungunya y el tratamiento consiste principalmente en aliviar los síntomas, entre ellos el dolor articular, con antipiréticos, analgésicos óptimos y líquidos.

Y aunque a mayoría de los pacientes se recuperan completamente, en algunos casos los dolores articulares pueden durar varios meses o incluso años. De hecho, alerta la OMS, se han descrito casos ocasionales con complicaciones oculares, neurológicas y cardiacas, y también con molestias gastrointestinales.

La enfermedad se daba en fundamentalmente en Asia y África (el primer caso se describió en 1952 en Tanzania) pero, según ha recordado este organismo de Naciones Unidas, en los últimos decenios los vectores de la enfermedad se han propagado a América y Europa, donde en 2007 se notificó por vez primera la transmisión de la enfermedad en un brote localizado en el nordeste de Italia, con 197 casos.

En América, Francia notificó en diciembre de 2013 dos casos autóctonos en la parte francesa de la isla caribeña de Saint Martin y, desde entonces, se ha confirmado la transmisión local en la parte holandesa de la isla, además de en Anguila, Dominica, Guayana Francesa, Guadalupe, Islas Vírgenes Británicas, Martinica y St. Barthèlemy. Hasta marzo de este año se han producido más de 8.000 casos sospechosos en la región.

REDUCIR DEPÓSITOS DE AGUA QUE PUEDAN SERVIR DE CRIADEROS

Ante este aumento de casos, la OMS recuerda que la proximidad de las viviendas a los lugares de cría de los mosquitos vectores es un importante factor de riesgo tanto para la fiebre chikungunya como para otras enfermedades transmitidas por las especies en cuestión, por lo que la prevención y el control se basan en gran medida en la reducción del número de depósitos de agua naturales y artificiales que puedan servir de criadero de los mosquitos.

Para ello es necesario movilizar a las comunidades afectadas y durante los brotes se pueden aplicar insecticidas, sea por vaporización, para matar los mosquitos en vuelo, o bien sobre las superficies de los depósitos o alrededor de éstos, donde se posan los mosquitos. De igual modo, también se pueden utilizar insecticidas para tratar el agua de los depósitos a fin de matar las larvas inmaduras.

Por otro lado, y como protección durante los brotes, se recomiendan llevar ropa que reduzca al mínimo la exposición de la piel a los vectores y aplicar repelentes a la piel o a la ropa, respetando estrictamente las instrucciones de uso del producto. Los repelentes deben contener DEET (N, N-dietil-3-metilbenzamida), IR3535 (etiléster de ácido 3-[N-acetil-N-butil]-aminopropiónico) o icaridina (2-(2-hidroxietil)-1-metilpropiléster de ácido 1-piperidinocarboxílico).

Y para quienes duerman durante el día, sobre todo niños pequeños, enfermos y ancianos, los mosquiteros tratados con insecticidas proporcionan una buena protección, recuerda la OMS.