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El sistema de préstamos de las becas en España y sus consecuencias

La secretaria de Estado de Educación, Montserrat Gomendio, hizo saltar las alarmas el pasado viernes al anunciar un posible sistema de préstamos en las becas que concede el Ministerio. Éste sería similar al modelo británico y sustituiría al actual. Pero todo quedó en un malentendido. El Ministerio lanzó un comunicado ese mismo día en el que aseguraba que, de momento, no se planteaban pasar a este sistema. Con esto aclaraban que las declaraciones de Gomendio sólo querían hacer referencia a que hablar de la financiación universitaria no debería ser un «tema tabú».

Luis García Tojar, sociólogo especializado en política y cultura y profesor de la Universidad Complutense de Madrid, afirma que las declaraciones de Gomendio «no son más que un globo sonda para medir la respuesta dentro y fuera de la universidad».

La polémica que han causado las declaraciones de la secretaria de Estado de Educación ha sido tal, que desde el primer momento los estudiantes y las plataformas comenzaron a movilizarse en contra del sistema por el que se conceden las becas en el Reino Unido, unos préstamos que los alumnos de las universidades tienen que devolver una vez que encuentren empleo. Desde la Plataforma de Afectados por las Becas (PAB) se mostraron indignados ante esta posibilidad y su presidente, Manuel Pacheco Fuentes, ha declarado que «España cometería un gran error y toda la comunidad educativa se mostraría en contra ello».

LA UNIVERSIDAD «BURBUJA» EN EL REINO UNIDO

Los estudiantes británicos reciben ayudas del Gobierno central, destinadas a estudiar en cualquier universidad del país, en forma de préstamos que tienen que devolver sin intereses cuando se gradúen y encuentren un empleo. Estas cuantías suponen al año entre 6.000 y 11.000 euros y según vayan trabajando, los alumnos lo deben devolver como una mensualidad, siempre que haya pasado su vida escolar.

Los estatutos de las universidades británicas establecen, además, una partida de ayudas a las familias con dificultades económicas y un programa a nivel nacional que reduce la matrícula si las rentas son inferiores a 30.000 euros al año.

En España los estudiantes reciben un dinero en función de la renta familiar, de la residencia y del rendimiento académico. Puede ser más o menos, dependiendo de cada caso o de los recortes, pero en ningún momento se les pide que se devuelva.

Hace un mes el diario La Información recogió que el Gobierno de Reino Unido había decidido investigar la burbuja que se había creado con la entrada de empresas privadas en las universidades. El británico The Guardian alertó de que Educación había encargado al organismo de control de cuentas del Gobierno investigar este uso indebido de dinero público.

El diario británico apunta a un desvío de los fondos por parte de las universidades privadas, ya que estarían utilizando los préstamos para su propia financiación. Además dan una cifra bastante gorda, 40 millones de libras en 2010 y 900 este mismo año.

EL SISTEMA DE PRÉSTAMOS EN ESPAÑA

No es la primera vez que se plantea este cambio en la concesión de las becas. En el año 2000 se presentó el 'Informe Bricall', nombre con el que se acuñó a este texto en el que Josep María Bricall, exconsejero de Gobernación de la Generalitat de Cataluña y exrector de la Universidad de Barcelona, planteó una financiación mixta, pública y privada, de las universidades, además de una propuesta para aumentar la cuantía de las becas y ayudas a estudiantes de tal manera que éstos recibieran préstamos. Tal y como sucede en el Reino Unido, el informe señalaba que las devoluciones de éstos se harían sin intereses y cuando se incorporaran al mercado laboral, siempre y cuando sus ingresos alcanzaran la renta per cápita media.

El sociólogo y profesor de la Universidad Complutense, Luis García Tojar, asegura que «la clave del éxito de este sistema es la expulsión de las clases medias-bajas de la universidad y así recuperar el prestigio de la universidad como reproductora de élites». «Tendría efectos negativos para la sociedad y las universidades, ya que los estudiantes tendrían dos opciones: endeudarse o perder su titulación», añade.

El presidente de la PAB explica que «las becas son un derecho», por lo que el sistema de préstamos supondría una «eliminación de este derecho, pasando a manos de empresas privadas y bancos para que los estudiantes se endeuden más».

Los críticos de este sistema de préstamos en las becas aseguran que en el Reino Unido hay deudas que alcanzan hasta las 66.000 libras, aun teniendo mayor tasa de empleo juvenil, mayores salidas laborales y mejores condiciones del mercado de trabajo en comparación con España. En este sentido, el presidente de la Plataforma de Afectados por las Becas asegura que, con la situación de desempleo juvenil que se vive en nuestro país, «nadie podría pagar el préstamo al salir de la universidad».

Para García Tojar la ventajas del cambio de modelo universitario serían las que dan como resultado unas universidades «más dinámicas, menos burocratizadas y más abiertas a la sociedad, pero sólo si se reproducieran élites intelectuales, no económicas, que es por lo que se apostaría», además añade que con la situación actual de las universidades «cualquier entrada de capital les vendría como agua de mayo». Tanto para él como para Manuel Pacheco, presidente de la PAB, el sistema de préstamos sería «ineficaz».