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Efectos de la crisis en la sanidad pública: «Hay pacientes que no toman los medicamentos por dinero»

El gasto en medicamentos y productos sanitarios es la partida del presupuesto de los hogares que más ha aumentado durante los últimos doce meses. En concreto, según los datos facilitados por el Instituto Nacional de Estadística, los hogares han desembolsado 400 euros en medicinas, lo que supone un incremento de casi el 10% con respecto a 2013.

De estos datos, sin duda significativos, destaca un sector de la población que soporta principalmente las consecuencias de la crisis: los jubilados. Desde que entrase en vigor esta nueva regulación sobre la financiación de los fármacos, los mayores de 65 años han aumentado su gasto hasta un 15% en el último año, lo que se traduce en una media de 80 euros más con respecto a 2006.

Este incremento, el primero en esta partida desde el año 2008, no se produce por casualidad. Debido a la crisis económica, el Gobierno presidido por Mariano Rajoy ha aprobado una serie de medidas que modificaron la financiación del sistema sanitario. Antes de la implantación de este modelo, por ejemplo, los jubilados estaban exentos del pago de medicamentos bajo prescripción médica, mientras que ahora deben sufragar un porcentaje.

Bajo este nuevo marco legislativo, la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) advierte que hay un porcentaje de pacientes que abandonan su tratamiento, o ni siquiera comienzan a tomarlo, por no poder hacerse cargo de su coste. La entidad ha elaborado un estudio en el que han participado 1.655 médicos de familia y uno de cada cuatro doctores indica que alguno de sus pacientes reconoce que no sigue sus indicaciones por motivos económicos.

El doctor Josep Basora, presidente de semFYC, asegura que «es complicado que los ciudadanos reconozcan esta circunstancia«, pero que por la confianza con los facultativos y ante las preguntas de estos terminan por destapar la realidad. Si se pregunta directamente a los ciudadanos, es complicado que admitan que han abandonado un fármaco por ahorrar.

Esta recelo queda patente en otro de los puntos del estudio. A través de una encuesta realizada en diversos centros de salud, el 85% de los pacientes aseguran que no han disminuido su consumo de fármacos, aunque ese mismo porcentaje opina que estas medidas afectan negativamente a su salud.

Este informe de la entidad recoge una serie de medicamentos, como hipotensores, antidiabéticos o hipolipemiantes, imprescindibles para la salud de un alto porcentaje de enfermos, en los que su uso se ha resentido. Se trata, por tanto, de fármacos que requieren de un riguroso cumplimiento para tratar con efectividad factores de riesgo cardiovascular. «Los pacientes que abandonan estos productos podrían incrementar las complicaciones graves o, incluso, el riesgo de infartos de miocardio«, apunta el doctor Basora.

De esta forma, desde la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria piden al Gobierno que establezca una serie de modificaciones en los baremos que regulan el actual modelo de financiación sanitario. «No se trata de regular los 456 medicamentos que desfinanciaron, como protectores gástricos o antigripales, sino solo los que afectan a los enfermos de gravedad», señala el director de semFYC.

El Real Decreto 16/2013 recoge una serie de medidas «a corto plazo» que cambian el anterior formato. De esta forma, y dependiendo de tramos que se refieren a los parámetros económicos recogidos en la Declaración de la Renta, jubilados y personas en activo pagan un determinado porcentaje de los fármacos. Sin embargo, teniendo en cuanta que más de 300.000 familias dependen económicamente de la pensión de sus mayores, no se trata de un sistema que se ajuste a las necesidades individuales.

Desde semFYC piden que el Ministerio de Sanidad realice un análisis en profundidad sobre la dispensación en farmacias y que evalúe el número de pacientes que retiran las recetas en comparación con las extendidas en consulta.

A través de los resultados presentados, la entidad presidida por el doctor Basora se muestra contraria a la implantación del copago como medida de ahorro. «Creemos que no es ni la mejor ni la única solución. Se pueden incrementar los ingresos implantando otras fórmulas, por ejemplo con impuestos indirectos sobre el tabaco o el alcohol, cuyo consumo está relacionado directamente con la pérdida de salud«, asegura Josep Basora.

DESFINANCIACIÓN TOTAL

En junio de 2012, Sanidad hizo pública la lista de fármacos excluidos de la financiación sanitaria. En total fueron 456 medicamentos que desde la fecha deben ser costeados al 100% por los pacientes. En este sentido, el estudio publicado por semFYC arroja una disparidad de opiniones más evidente entre los profesionales. En concreto, el 57% de los facultativos consultados están de acuerdo con este plan, mientras que un 38% muestra su disconformidad.

La lista, compuesta principalmente por productos destinados a dolencias leves, también recoge un grupo que debería, a ojos de los facultativos, incluirse en el apartado de medicamentos financiados. Este es el caso de laxantes, mucolíticos y antiácidos.

En este sentido, semFYC señala que hay fármacos no incluidos en este listado que podrían añadirse dada su baja utilidad terapéutica.