Quantcast

Las joyas que lucirá la princesa Letizia cuando sea Reina

Ya lo hemos pensado todos. Con su 'ascenso' como reina consorte Doña Letizia pasa a aumentar su joyero de manera considerable. Esa es una de las pequeñas 'novedades' que tendrá su nuevo cargo institucional.  A partir del 19 de junio, la esposa de Felipe VI tendrá derecho de familia a utilizar los tesoros de la Familia Real española que hasta ahora podía lucir Doña Sofía. Y no son pocas aunque no se puedan comparar con los tesoros de otras casas reales como la británica, por ejemplo. Son, en su matyor parte, joyas que adquirió y heredó Alfonso XIII y que utilizó su esposa Victoria Eugenia.

La esposa de Alfonso XIII dejó claro en su testamento que 'sus' alhajas pasarían de joyero de Reina a joyero de Reina. Se trata de un grupo de piezas valiosísimas y representativas de la Historia de España al que se podrían incorporar otras joyas históricas que ha utilizado Doña Sofía durante su reinado y que podría cederle a su nuera, como cuenta el diario El Mundo.

Es verdad que Doña Sofía tiene dos hijas, pero será Letizia quien luzca estas joyas -si quiere- porque tendrá más ocasión de ponérselas en calidad de Reina Consorte. Mucho más si tenemos en cuenta que las Doña Elena y Doña Cristina pasarán a tener una agenda oficial muy reducida ya que a partir de ahora están fuera de la Familia Real.

El listado de joyas que la Reina Victoria Eugenia especificó en su testamento, firmado en Suiza en 1963, y se recogen en el libro 'Las joyas de las Reinas de España' (Planeta), de Fernando Rayón y José Luis Sampedro.

Las alhajas, en el momento de la proclamación de Don Juan Carlos como Rey de España en 1975, pasaron a ser de su propiedad y de la de su esposa respetando la línea de sucesión. Si bien, Sofía, en un acto de prudencia en plena Transición, esperó a que se promulgara la Constitución de 1978 para empezar a lucirlas. Una actitud que sirve de ejemplo a Letizia. 

Son estas las joyas que hereda Letizia y que cederá a Leonor cuando sea Reina:

Diadema con tres flores de lis. Es la pieza más representativa del joyero Real. Hecha en la casa Ansorena, Victoria Eugenia la llevó en su boda en 1906, los lises corresponden a las armas de los Borbón y está realizada en diamantes engastados en platino. Es tan especial que sólo deben llevarla las reinas.

El collar de chatones. Victoria Eugenia también lo lució en su enlace. Doña Sofía ha hecho de él tres collares más pequeños. Victoria Eugenia le daba vueltas a su vejez.

El collar de perlas rusas es la pieza más valiosa del lote según los historiadores, pero los joyeros no se están muy de acuerdo. Lo compró Alfonso XII en la Rusia Imperial para la Reina Mercedes en 1978. Luego lo llevó María Cristina, después Victoria Eugenia, Doña María, Doña Sofía y ahora podrá usarlo Letizia.

La llamada perla peregrina, que Doña María colgaba de un broche de brillantes en forma de lazo y Doña Sofía de un collar de perlas. Alfonso XIII la compró la perla para Ena. La auténtica perla peregrina fue propiedad de Liz Taylor y hoy se guarda en un museo dedicado a las perlas en el Golfo Pérsico.

Pendientes con brillante grueso y brillantes alrededor que van a juego con el collar de chatones.

Dos pulseras exactas de brillantes que provienen de una pequeña corona de Cartier que se deshizo en estas dos piezas por lo incómoda que era.

Cuatro hilos cortos de perlas grandes que solía ponerse muy a menudo la Reina Victoria Eugenia.

Broche de perla grande gris, rodeada de brillantes, del que suele pender la Peregrina.

A estas joyas de pasar podrían incluirse otras tres piezas atesoradas por Doña Sofía, cuyo joyero es de propiedad privada y no de Patrimonio Nacional.

La tiara Mellerio, que perteneció a la Infanta Isabel, la chata, hija de Isabel II, y que Alfonso XIIIregaló a Doña María de las Mercedes en su boda con el conde de Barcelona.

La diadema de perlas de Cartier que también se intercambiaban por zafiros, que fue comprada por Victoria Eugenia en 1920. Don Juan Carlos se la compró a su tía Cristina, que la había heredado de su madre.

La tiara de la Reina María Cristina, de estilo Kokoshnik, que llevaron Doña Pilar de Borbón y su hija, Simoneta, en sus bodas. Fue heredada por Don Juan Carlos.