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Bebidas energéticas: ¿El veneno de los estudiantes en exámenes?

Comienzan los exámenes de junio y con ellos los nervios y la angustia por no suspender. De entre todos los consejos que se dan para memorizar bien y estudiar de manera adecuada, se recomienda dormir bien y mucho, nada de quedarse en vela delante de los papeles y de los cafés o, lo que es peor, de las bebidas energéticas.

Cada vez son más los estudiantes que optan por consumir este tipo de refrescos que los mantiene con los ojos bien abiertos durante un buen rato. Componentes como la taurina, la cafeína, los azúcares y otros revitalizantes hacen de estas bebidas que sean realmente atractivas para su consumo. Un cuadro que si se mezcla puede presentar serios problemas para la salud.

Varios estudios sobre los efectos que causan las bebidas energizantes señalan que pueden llegar a producir ansiedad, insomnio, angustia, trastornos gastrointestinales, temblores, taquicardias e hipertensión. Un cuadro clínico que también ha sido relacionado por los expertos de la Universidad de Minnesota y la Universidad de Duke, en Estados Unidos, con una peor conducta de los adolescentes.

«Entre los niños, el consumo de una bebida deportiva semanal se asoció significativamente con un mayor tiempo de consumo de televisión, de forma que los menores que consumían regularmente bebidas deportivas pasaron cerca de una hora adicional a la semana viendo televisión en comparación con los que tomaron bebidas deportivas menos de una vez a la semana», destacaba la principal autora del trabajo, Nicole Larson, de la División de Epidemiología y Salud Comunitaria de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Minnesota.

CONSUMO EN LOS MENORES

Pero no sólo los universitarios beben estas latas. Un estudio publicado por la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria desveló que un 18% de los consumidores europeos son niños de entre 3 y 10 años. Una cifra que se dispara en los jóvenes de entre 10 y 18 años, suponiendo un total un 68% bebe este tipo de bebidas.

Por esta razón, el PSOE presentó una proposición no de ley en la que instaba al Gobierno a valorar la posibilidad de que se limitara el consumo de los refrescos energéticos a los menores de 16 años, así como a un mayor control en el etiquetado y en su publicidad, alertando de la necesidad de hacer un consumo «responsable y adecuado», y sobre todo sin mezclar con alcohol. Pero la Comisión Mixta para el Estudio del Problema de las Drogas rechazó de lleno la iniciativa socialista y al Gobierno no parece preocuparle demasiado este asunto.

Desde el Ministerio de Sanidad nos contestan que la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición les asegura que si «los productos que están en el mercado, están autorizados para su comercialización» ya que ellos no «demonizan alimentos».

Ante este problema de desinterés ante las advertencias sobre el peligro de las bebidas energetizantes, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha puesto a disposición de todos un listado de advertencia sobre las cantidades de cafeína, recomendando un consumo moderado. Además la OCU advierte de que el único «ingrediente mágico» que contiene este tipo de bebidas es la cafeína.

SIN BENEFICIOS

El consumo moderado de bebidas energéticas se recomienda para afrontar momentos puntuales de cansancio o despertarnos. El problema llega cuando se juntan la cafeína con el ginseng, la efedrina, la taurina o el guaraná. 

Según un estudio llevado a cabo por la Sociedad Radiológica de Norteamérica, estas bebidas aumentan las tasas de contracción del corazón una hora después de su ingesta, por lo que observaron que, a corto plazo, estas bebidas producían una variación de la tensión arterial y una alteración del ritmo cardíaco normal. 

La Sociedad Española de Hipertensión apuntó que beber no más de tres tazas de café diarias podría producir efectos ligeros en el organismo, mientras que por el contrario, las bebidas energetizantes producían un efecto mayor que alteraba la tensión, subiéndola considerablemente, y en un tiempo más prolongado. 

MEZCLA CON ALCOHOL

Un artículo de la revista 'Alcoholism: Clinical & Experimental Research', demostró mediante un estudio que mezclar alcohol con bebidas enérgeticas era más peligroso y perjudicial de lo que muchos jóvenes pensaban. No es raro ver como en los últimos años cada vez son más los jóvenes que mezclan las copas del botellón con estos refrescos, en total un 15% de los encuestados en dicho informe.

El estudio apuntó a una falsa creencia sobre que esta mezcla reducía los niveles de alcohol en sangre, pero lo que comprobaron es que ocurría todo lo contrario. 

Por otro lado, relacionan que los adolescentes que prefieren ese cóctel, beben más alcohol a la semana, algo que achacan al aumento de placer, ya que el sabor dulce de las bebidas energéticas ayuda a rebajar el gusto del alcohol. También los encuestados contaban a estos investigadores que mezclando alcohol con bebidas energéticas podían aguantar muchas más horas de fiesta.