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El Rey abdica: ¿Se puede hacer un referéndum?

El próximo 11 de junio cerca del 90 por ciento de los diputados en el Congreso votarán a favor de la Ley Orgánizaca recientemente aprobada que regula la abdicación de Don Juan Carlos y la posterior coronación de Felipe VI. Pero el grupo de la Izquierda Plural ya ha anunciado su intención de aprovechar sus enmiendas para reclamar un referéndum que dé la voz a los ciudadanos.

Así lo indicó José Luis Centella, quien insistió además en que una convocatoria de estas características sería «legal, constitucional y posible».

Muy distinta es la opinión del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, quien defendió ayer que quienes deseen plantear un referéndum deben lograr primero un cambio constitucional.

¿Qué dice realmente nuestro ordenamiento jurídico? Depende las interpretaciones jurídicas a las que nos atengamos. Por una parte, el artículo 92 de la Constitución dice que «Las decisiones políticas de especial trascendencia podrán ser sometidas a referéndum consultivo de todos los ciudadanos».

Sin embargo, esta posibilidad cuenta con sus limitaciones: según las interpretaciones más conservadoras, especialmente aquellas cuestionas que atañen a los fundamentos mismos de la Constitución. En este sentido se pone como ejemplo la sentencia del Tribunal Constitucional del 11 de septiembre de 2008, anuló la consulta soberanista en el País Vasco alegando precisamente eso, que preguntar solo a los vascos supondría una «redefinición del orden constitucional».

REFORMAR LA CONSTITUCIÓN

La vía de la reformad de la Cosnitución no es fácil. Los 'padres' de nuestro sistema querían dotar a España de un sistema estable y, por ello, pusieron bastantes trabas jurídicas la reforma de la Cosnitción. De entrada, para plantearla sería necesario el apoyo de al menos un quinto de los diputados del Congreso (70). Una vez planteada se requeriría que al menos dos tercios del Congreso y el Senado se pudieran de acuerdo sobre las modificaciones.

El procedimiento exige la convocatoria de elecciones y, de nuevo, con las nuevas cortes, el acuerdo de dos tercios del Congreso del Senado. Una vez cumplido este trámite y, como colofón final, se convocaría  los ciudadanos a referéndum para ratificar el nuevo texto. A nadie se le escapa que para superar un procedimiento así el acuerdo debe ser extensísimo.