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Ana de Armas, Martiño Rivas, un puñado de besos y el cine español, entre otras cosas

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MARTIÑO RIVAS: “UNA VEZ VENDES TU IDIOMA, ESTÁS COLOCANDO EN UNA SITUACIÓN MUY CRÍTICA A TU PROPIA I

MARTIÑO RIVAS: “UNA VEZ VENDES TU IDIOMA, ESTÁS COLOCANDO EN UNA SITUACIÓN MUY CRÍTICA A TU PROPIA INDUSTRIA”¿Cómo te llegó este personaje?Por la vía habitual: mi agente me llamó y me dijo que había un papel para una película de David Menkes, y que querían verme. Leí el guión, busque luego la novela original de Jordi Serré i Fabra y la leí también. Y luego me enteré de que Anita iba a estar, de hecho estaba desde el principio y decidí embarcarme en esta historia.¿Y cómo ha sido volver a trabar con Ana de Armas otra vez?Creo que han pasado cinco años y fue muy fácil. Cuando tienes ese nivel de confianza ya entablado con una persona es un alivio. Cuando me toca trabajar con alguien nuevo y tiene que haber tal compenetración, siempre hay una fase inicial en la cual eso hay que construirlo. Me cuesta encomendarme a alguien desde el primer momento. Y cuando tienes que contar una historia tan íntima, tan personal, y tienes que caminar de la mano de la otra persona durante tanto tiempo, tienes que de algún modo saber a quién te encomiendas y a quién tienes que llegar a confiarte. Y con Ana todo eso ya estaba, así que nos pudimos poner a ensayar ya desde el día uno y realmente fue muy fácil.La película narra la historia de amor entre una chica seropositiva y un joven periodista. ¿En algún momento os tocó entrar en contacto con alguna persona afectada de cara a preparar los personajes?Hay gente en mi entorno que padece esa enfermedad y lo que me gustó del proyecto es la naturalidad con que David trata el tema; me parece una forma muy honesta de abordar la historia. Y eso era algo que me preocupaba, por que creo que tenemos una responsabilidad de cara a esta gente. Entonces , vi que David lo estaba abarcando con mucha sensibilidad y desde el lugar acertado, con lo cual eso supuso un verdadero alivio. Sobre todo, me gustó el mensaje que transmite la película al fina, que incita al optimismo, a ser positivo y a vencer prejuicios y miedos. Sobre todo, a ayudar a perdonarnos a nosotros mismos y verdaderamente me parece una historia muy bonita que tenía que ser contada.Que una película española, como 'Ocho apellidos vascos', reviente la taquilla y recaude más de 40 millones de euros, ¿incita al optimismo en cuanto a taquilla? ¿Qué expectativas tenéis?Que le guste a la gente, que los que vayan a verla la disfruten, y ahí se acaban mis expectativas. La mayor parte del trabajo ya está hecha, lo hemos hecho con la mayor ilusión del mundo y el mayor compromiso, y ahora esto ya se escapa de nuestras manos; es como un hijo que empieza a andar solo y lo único que puedes hacer es esperar que todo le vaya bien.Por otro lado, lo de 'Ocho apellidos vascos' ha sido una muy buena noticia para todos, pero no creo que se pueda establecer una relación directa entre su éxito y la salud del cine español. Es curioso, porque yo hice el año pasado un trabajo en Italia y para mí el cine italiano siempre ha sido un referente desde el Neorrealismo, desde Rossellini, Vittorio de Sica… Y soy un gran fan de Sorrentino. Y allí el equipo italiano me decía que el cine español era genial y que el italiano era una mierda. Y yo pensaba: 'por favor, id a España y contad esto', porque nosotros somos súper críticos y pesimistas con nuestro cine. No es justo. Hay películas buenas, películas malas, como en todas las cinematografías mundiales. Y luego la gente se queja de que el cine es caro, y lo entiendo porque estamos en una situación económica complicada, pero sin embargo luego la gente paga 180 o 200 euros por ver un partido de fútbol que al final casi siempre acaban 0-0 o 1-0 y no protestan. Me llama la atención ese doble rasero.Pero también puede ser que a lo que le duela a la gente sea ese 21% de IVA cultural.Por supuesto, pero no es solo eso. Es también el pirateo, que parece que siempre estamos hablando de lo mismo, pero verdaderamente es una lacra, y el tema del doblaje. En Estados Unidos no se puede doblar una película en inglés, solo se exhiben en inglés las películas que han sido rodadas en inglés; las demás están obligadas a estar subtituladas. Aquí se dobla todo, con lo cual, una vez vendes tu idioma, estás colocando en una situación muy crítica a tu propia industria. Sería el equivalente a que se doblasen las canciones de Madonna o de Rihanna y este ejemplo que estoy poniendo no es nada descabellado. Es como si una cantante española, con las mismas letras traducidas, cantase intentando imitar a Rihanna. Pues no estás escuchando a Rihanna. Y aquí la gente, salvo cuando va a salas de versión original subtitulada, que por cierto cada vez son más difíciles de encontrar, no está escuchando a Marlon Brando, no está escuchando a Al Pacino. Está escuchando a un doblador, que en España los hay muchos y muy buenos, pero al fin y al cabo no deja de ser una intromisión o una interferencia en el producto original. Entonces, si el cine se exhibiese en versión original, como ocurre en muchos otros países, probablemente los índices de audiencia y de recaudación de taquilla fuesen mucho mayores. Es un cúmulo de circunstancia. Y luego hay ciertos medios que han, de forma intencionada, difundido una imagen negativa del cine español por cuestiones ideológicas, me parece.El cine va mal, pero las series no: se están haciendo muchas producciones propias en las que se está invirtiendo mucho dinero. ¿Puede estar habiendo un cambio de negocio?A mí la plataforma o el lugar en que se exhiba un trabajo me parece lo menos relevante. Lo importante no es si la gente lee 'Las uvas de la ira' en un Kindle, en un iPad o en papel. Lo importante es que lo lean. Da igual que el producto se exhiba en teatro, en televisión o en cine. Lo importante es que sea bueno. Y que nos ayude a pensar y a reflexionar sobre nosotros mismos, y que entretenga sobre todo. Porque a esto nos dedicamos, a la industria del entretenimiento.¿Cómo cambia tu forma de trabajar en función de si es para cine o para televisión?Es exactamente la misma. Lo que cambia son las dinámicas de rodaje. Normalmente cine casi siempre se rueda en exteriores, pocas veces he trabajado en cine dentro de un estudio. Sin embargo, las series de televisión suelen ser dentro de un plató, hay menos exteriores porque cuestan mucho dinero. Aunque cada vez es mas difusa la línea que las separa y cada vez se parece más. El nivel de la televisión ha subido mucho en este país y se está haciendo ficción muy, muy digna y cada vez se parece más. Otra diferencia es que en cine tú sabes donde empieza y donde acaba el guión y en ficción vas dando palos de ciego, porque no sabes hacia dónde va a evolucionar tu personaje. Pero, a veces, tenemos la tendencia, de forma inconsciente, a estar contando el final de algo. A estar contando desde el principio el final de la secuencia, o el de la historia. Estamos revelando más información de la que deberíamos porque nosotros la sabemos de ante mano y el espectador no. Por eso, a veces está bien que el propio actor reciba la información al mismo tiempo que le llega al espectador, porque eso te impide caer en ese error.Hablas bien inglés, ¿para cuándo lo de probar al otro lado del charco? ¿Te apetece trabajar en Estados Unidos, que de alguna forma es la Meca del cine?Sí, parece razonable. Supongo que si fuera cura, probablemente tendría la ilusión de alguna vez dar misa en el Vaticano. Esto es un poco lo mismo. Pero no creo que seas tú el que vaya a Hollywood; es Hollywood el que si te necesita, viene a buscarte y ahí es el momento en que te puedes ir. No soy partidario de ir allí y andar llamando puerta tras puerta con tus DVD en la mochila. Eso ya lo he hecho en Galicia y en Madrid. Además, me siento realmente en deuda con este país y con lo que me ha dado, y lo que me gustaría es contribuir a que sea mejor, dentro de lo que yo puedo hacer.

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