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sábado, 27 noviembre 2021 7:33

Champions League: El Atleti asalta Stamford Bridge (1-3) y reserva un lugar para la historia en Lisboa

Probablemente la mayoría de aficionados del Atlético de Madrid no recuerdan nada del día 17 de septiembre de 2013. Esa fecha volvía la Champions al Calderón. Muy pocos podían creer en la hazaña que iba a conseguir su equipo siete meses más tarde.

Utópicos a un lado, el fútbol ha demostrado que no hay mejor talonario que el del esfuerzo y el coraje. Y en eso al Atleti le sobran ceros. Su esencia, su himno, su identidad va con esos adjetivos.

Trasladado al presente eso supone plantear una semifinal de Champions con un equipo que te triplica el presupuesto. Los más intuitivos apostarían por sobrevivir pero el gen de un hombre que contagió a toda afición hace cambiar de idea hasta a los más atrevidos con la crítica.

Ese hombre es Diego Pablo Simeone. Un atlético de pro que entendió qué, cómo y cuánto necesitaba el Atleti para resurgir. Y todo ello lo ha llevado hoy a cabo en Stamford Bridge. Todo ese coraje y el corazón del que hablamos salieron a relucir en el minuto 36 de partido cuando Torres- sí, ese niño que emigró del Manzanares destino Londres para buscar un cambio de aires- puso el 1-0 en la eliminatoria.

El Chelsea no merecía esa suerte pero a estas alturas de temporada poco importa eso. El fútbol le devolvió justo antes del descanso a los del Cholo Simeone lo que, cuanto menos merecían, estar vivos en la eliminatoria.

Fueron actores secundarios los que metieron de nuevo en la lucha. Un pase de tiralíneas de Tiago que Juanfran, derrochando esfuerzo por todos los costados, llegó a poner a la frontal del área. Allí, tras la indecisión de una zaga del Chelsea que no estuvo a la altura de las circunstancias, apareció Adrián, el gran invitado de la noche para poner el 1-1 en el marcador.

El gol supuso un golpe psicológico para los de Mourinho, que salieron tocados de los vestuarios. Los del Cholo supieron aprovechar ese factor, uno de los muchos que controla el técnico argentino. 

Tuvo que ser Diego Costa, el alma 'mater' de este equipo el que corrigiera el timón dirección Lisboa. El '19' rojiblanco anticipó esa décima de segundo que en el fútbol es clave y provocó que Eto´o, de paso en un área que no es la que suele frecuentar, le derribara de forma clara.

El killer del Atleti no perdonó y ahí se terminó el partido. Se terminó porque los rojiblancos tienen la facultad de no conceder cuando van por delante. Se amoldan, como un guante a una mano, a lo que le pide el partido.

Y por si había alguna duda, ahí apareció Courtois para despejar– y nunca mejor dicho- cualquier balón que sobrevolaba Stamford Bridge. Los palos y los reflejos del belga evitaron el empate.

El Atleti, sin embargo, es de esos conjuntos que huele la sangre, que no perdona. En unos derroteros del partido que le van como anillo del dedo los protagonistas del primer gol volvieron a asociarse. Sin embargo, esta vez con distinto jugador presidiendo el acto. El turco Arda se topaba con el poste en primera instancia, pero recogió su propio rechace y señaló el camino hacia Lisboa.

Un camino y largo camino de 40 años que ha tenido de todo: risas, llantos, burlas. De todo. Quizás haya sido largo, se hayan hecho unos cuántos kilómetros de más y perdido un poco de tiempo pero lo que importa es que has llegado al lugar que querías. El lugar en el que estuviste hace muchos años y al que merecías volver. Allí, estuvo Luis Aragonés. Y aquí está el Sabio de Hortaleza. Una fuerza mayúscula que dirigió el camino a Lisboa.