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Un preso muere agónicamente ejecutado en Oklahoma

Un preso muere de un infarto al corazón más de 40 minutos después
de haber recibido la inyección letal en la cárcel de McAlester, Oklahoma
(EEUU). El reo, Clayton D. Lockett (38 años) se retorció y jadeó entre
convulsiones. Fue declarado culpable por asesinato, violación y enterrar viva a
una joven de 19 años en 1999.

Tras el incidente, se ha pospuesto para dentro de dos
semanas la ejecución de  Charles F. Warner, declarado
culpable por la violación y asesinato de un bebé de 11 meses.
Estaba
previsto que la ejecución de Warner se realizase a la vez que la del fallecido Clayton D. Lockett, pero el suceso ha provocado este cambio de última hora.

El médico de la administración penitenciaria, Robert Patton
afirma que «fue el método de administración, no la sustancia, lo que fracasó» y
dio lugar a que los testigos presenciasen una escena angustiosa. David Autry, uno
de los abogados del señor Locket afirmó que la ejecución «fue una chapuza», según
informa 'The New York Times'.

Oklahoma utiliza en su cóctel mortal midazolam, que causa la
inconsciencia en el reo, bromuro de vecuronio para provocar la parada
respiratoria y cloruro de potasio para inducir al paro cardiaco.
Esta
combinación también se utiliza en Florida, aunque con una dosis más alta de
midazolam.

El incidente ha puesto otra vez sobre la mesa el debate
sobre las ejecuciones en EEUU. Los abogados de los dos convictos afirman que
Oklahoma está ocultando información sobre los laboratorios distribuidores de la
sustancia que utilizan en la cárcel para llevar a cabo las ejecuciones,
lo que hace
imposible saber si los medicamentos son seguros o si estarían violando la
prohibición de administrar castigos crueles.