Quantcast

Día de la Seguridad Laboral: Cada día un trabajador fallece en accidente laboral en España

El porcentaje medio de enfermedades con baja laboral en nuestro país ronda el 40% de media, según datos de las distintas comunidades autónomas, de las 296 de las declaradas, según un informe del sindicato  UGT coincidente con la conmemoración del Día Internacional de la Salud y Seguridad en el Trabajo, que se celebra este lunes. Las comunidades por debajo de la media son País Vasco, donde un 29,4 por ciento de las enfermedades profesionales declaradas acabaron en baja laboral, La Rioja (31,65%) y la Comunidad Valenciana (34,86%) y Cantabria con un 38,5%. Esos datos contrastan con los que nos llegan del pasado:  UGT destaca que en los últimos siete  años, las enfermedades profesionales que no implican baja laboral se han incrementado un 95,7%, si se compara las 93 que había al término de 2007 y las 182 contabilizadas al cierre del año pasado. ¿Qué está pasando?

Entre las patologías menos encuadradas en el marco laboral se encuentra el cáncer. Mientras que en un estudio realizado en 2008 por el ministerio de Sanidad se detectaron 10.658 cánceres de pulmón y vejiga relacionados con el trabajo, en las cifras oficiales difundidas de 2007 a 2012 se declararon 96, «la mayoría relacionadas con el amianto», según los sindicatos. Esta circunstancia se da a pesar de que, según denuncia CCOO, casi la mitad de los agentes cancerígenos reconocidos por la Agencia Estatal de Investigación sobre el Cáncer (IARC) están presentes en los centros de trabajo.

Eso respecto a las bajas laborales. En lo que respecta a la siniestralidad y las muertes en el tajo, con un día de antelación, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) homenajeó ayer en Madrid con una ofrenda floral a todas las víctimas de accidentes laborales y enfermedades profesionales ante la placa por los diez bomberos que perdieron la vida hace 27 años en las labores de extinción de los antiguos Almacenes Arias. Los datos siguen siendo alarmantes en ESpaña: «Al año hay nada menos que 2.340.000 víctimas en el mundo», lamentó Joaquín Nieto, director de la oficina de la OIT en España. Tras apuntar que la cifra se ha reducido en España «desde que se aprobó la ley de riesgos laborales», afirmó que «es necesario continuar en el empeño, puesto que aún siguen muriendo diez trabajadores cada semana».

En ese acto, la secretaria de Salud Laboral de UGT, Marisa Rufino, recordó que los 540 trabajadores fallecidos en su puesto en 2013 no son una simple estadística, sino que constituyen «un drama social y familiar». Su homólogo en CC OO, Pedro Linares, aseguró que los accidentes y las muertes en el lugar del trabajo son «la expresión más acusada de las desigualdades sociales». La responsable de Seguridad Social en CEOE, Marina Gordon, reconoció que pese a los avances logrados y la reducción a la mitad del número de fallecidos, aún queda «mucho camino por recorrer».

UN MUERTO EN SU PUESTO DE TRABAJO AL DÍA

Según datos aportados por CCOO y UGT, pese a que las muertes han descendido también lo ha hecho el número de asegurados. Cada día, un trabajador fallece en un accidente de trabajo, 11 tienen un accidente laboral de carácter grave y 1.246 sufren un accidente leve

Teniendo esto en cuenta, se observa un repunte del llamado 'índice de incidencia' -que mide el número de accidentes cada 100.000 trabajadores-, y éste ha subido un 0,2%. Destaca sobre todo el descenso en un 8,8% de esta tasa en el sector de la construcción, y una bajada del 1,2% en el sector industrial, según el II Informe Randstad sobre siniestralidad laboral.

No obstante, Rufino, destaca que la ausencia de una estrategia de salud -la cual venció en 2012- y una descoordinación entre las diferentes instituciones provocan que la mayor parte de las dolencias no se relacionen con el trabajo. «España tiene una regulación muy estricta en cuanto a enfermedades laborales», destaca Linares. Para que una patología pueda ser considerada como laboral debe demostrarse una relación causa-efecto muy probada, por lo que en muchas ocasiones los médicos mutualistas las derivan como dolencias generales. Al final las perjudicadas son las familias ya que «las prestaciones económicas y farmacéuticas son muy diferentes», asegura Rufino.

Además, en muchas ocasiones los datos manejados por las diferentes administraciones a nivel local y estatal difieren entre sí, poniendo en evidencia la existencia de un registro oculto, es decir, datos que se conocen por vías distintas a las oficiales. Por ello, «proponemos que se modifique y amplíe el listado de enfermedades para que aflore el subregistro», insta Rufino.