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21% de IVA vs. Música en directo: ¿Quién ganará?

Desde que el Gobierno subió el IVA cultural del 8 al 21% en julio de 2012, la música en directo no ha hecho más que sufrir los estragos de esta cuestionada decisión. Hace casi ya dos años que se aprobó esta medida y desde entonces proyectos de todo tipo dentro del mundo de la cultura se ven truncados porque el consumo está en caída libre y sin expectativas de mejora.

Uno de los sectores más afectados está siendo, sin duda, el de los conciertos. Así lo confirman los últimos datos publicados por la Asociación de Promotores Musicales (APM), en el V Anuario de la Música en Vivo. La facturación por conciertos ha caído en nuestro país un 28,6% en el último año. 

Estas cifras son otra prueba más de los ruinosos efectos que está teniendo el elevadísimo IVA cultural. Los 206 millones recaudados entre septiembre de 2011 y agosto 2012 se desplomaron hasta los 147 en el último año. 

Desde la APM ya advirtieron en su día de que aplicar un impuesto tan alto en las entradas de los espectáculos musicales «tendría consecuencias dramáticas». Aún a día de hoy, nadie entiende la medida: ni promotores de conciertos, ni salas, ni grupos… Además, tenían el ejemplo de Portugal, donde recientemente se había subido el IVA hasta el 13% (bastante alejado del impuesto que se aplica en España) y el consumo de actos culturales descendió bruscamente un 45%. .

DURAS CONSECUENCIAS 

Las consecuencias del IVA cultural al 21% han sido muchas, pero ninguna la que esperaba el Gobierno. Actualmente, España es el país con el IVA más alto de Europa y la recaudación ha caído en picado. 

Menos consumo de música en directo: El precio de las entradas se ha incrementado en exceso, por lo que mucha gente no puede permitirse ir a conciertos con regularidad. Es la consecuencia más evidente, pero el Gobierno no pareció preverla y ahora está resultando totalmente contraproducente, ya que se está recaudando muchísimo menos dinero.

Menos programación de conciertos: La oferta de ocio ha descendido notablemente con respecto a los últimos años. Además, los artistas internacionales se dejan ver mucho menos por nuestro país, ya que, en muchas ocasiones, los precios de las entradas han dejado de ser competitivos. 

Pérdida de empleos: Es evidente, si hay menos conciertos muchas salas se están viendo obligadas a cerrar sus puertas. Desde el año 2008 han desaparecido unos 4.500 locales, entre la crisis y el remate del IVA. En cuanto a las cifras de desempleo, solo en 2013 se perdieron cerca de 30.000 puestos relacionados con el ocio nocturno.

Menos turismo: En España hay importantes festivales que atraen a grandes masas, incluso estando inmersos en plena crisis económica y a pesar del altísimo IVA que grava las entradas. Sin embargo, está claro que si el impuesto se viera reducido el conocido como turismo musical despegaría y mejoraría el sector.

¿CÓMO SERÁ EL FUTURO?

Recientemente el Consejo de Ministros anunció que el IVA por las transacciones de obras de arte bajaba del 21 al 10%, curiosamente coincidiendo con el inicio de la Feria ARCO en Madrid. Pero, ¿qué ocurre con el resto del sector cultural, incluido el musical? Absolutamente nada, aunque según Soraya Sáenz de Santamaría, este era el primer paso para rebajar el resto del IVA cultural. 

De momento, miles de personas se han unido a grupos y artistas en distintas iniciativas, como 'Sin cultura no hay futuro', para reivindicar un IVA cultural de tipo reducido.

Por otro lado, el presidente francés, François Hollande, destacó hace unos días que la subida de la tasa en España ha sido «dramática». ¿Su propuesta?, unificar el IVA cultural en toda Europa. Por ahora, España encabeza la lista de países de la UE. Por ejemplo, en Grecia y Portugal es del 13%, en Irlanda del 13,5%, en Italia del 10% y en Reino Unido y Alemania del 7%.

¿Morirá la música en directo? No, al menos parece muy difícil. La música le gusta a todo el mundo y, en la medida en que puedan, seguirá asistiendo a conciertos. Sin embargo, los datos confirman que actualmente está agonizando, hasta tal punto que algunos grupos se ofrecen gratis a promotores con tal de mantener la música viva.