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Un bajo peso al nacer y escasa lactancia materna aumentan el riesgo cardiovasculas de adulto

MADRID, 22 (EUROPA PRESS)

Las personas nacidas con bajo peso y aquellas amamantadas durante menos de tres meses o sin lactancia materna tienen más probabilidades de registrar niveles más altos de inflamación crónica que contribuyen a la enfermedad cardiovascular cuando son adultos jóvenes, según revela un nuevo estudio de la Universidad Northwestern, en Evanston, Illinois, Estados Unidos, publicado en 'Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences'.

Con base en los datos del 'Estudio Nacional Longitudinal de Salud Adolescente', investigadores de Northwestern evaluaron cómo los niveles de la proteína C- reactiva (PCR), un biomarcador clave de la inflamación, están ligados con el peso al nacer y la duración de la lactancia en cerca de 7.000 personas de 24 a 32 años de edad.

La investigación no sólo mostró que los pesos más bajos al nacer y una menor duración de la lactancia materna predicen mayores niveles de PCR en adultos jóvenes y, por lo tanto, mayor riesgo de enfermedad, sino que también encontró dramáticas disparidades raciales, étnicas y de educación. Las madres con más estudios son más propensas a amamantar y dar a luz a bebés más grandes, al igual que las blancas y las hispanas.

Los datos apuntan a la importancia de promover mejores resultados en el parto y una mayor duración de la lactancia materna para influir en la salud pública entre los adultos. Esta conciencia podría marcar una diferencia eliminando las diferencias sociales en los resultados de salud de los adultos asociados con la inflamación, según el estudio.

«Los hallazgos acerca de la lactancia materna y el peso al nacer son especialmente esclarecedores», destaca el principal investigador del estudio, Thomas McDade, profesor de Antropología en el Colegio Weinberg de Artes y Ciencias y miembro del Instituto para la Investigación de Políticas de Northwestern. «Los índices de muchas enfermedades de los adultos reflejan completamente las tasas de bajo peso al nacer y baja lactancia materna y duración», afirma.

La lactancia materna es conocida por proporcionar apoyo nutricional e inmunológico a los bebés después del parto y afecta a los procesos de desarrollo y metabólicos inmunes relacionados con la obesidad, dos posibles vías de influencia sobre la producción de CRP en los adultos.

«Esta investigación nos ayuda a comprender y apreciar la importancia de la lactancia materna, especialmente para los bebés con bajo peso –resalta Alan Guttmacher, director del Instituto Nacional Eunice Kennedy Shriver de Salud Infantil y Desarrollo Humano, en Estados Unidos–. Los resultados sugieren que la lactancia materna puede reducir un factor de riesgo para enfermedades de corazón, hasta bien entrada la edad adulta».

Una innovación de este estudio es el uso de modelos de comparación de hermanos, que controlan muchos de los factores que pueden causar un sesgo en las estimaciones previas sobre el impacto del peso al nacer y la lactancia materna en la salud del adulto. En estos modelos, se usan las diferencias en el peso al nacer de los hermanos y en la duración de la lactancia para predecir diferencias en la PCR cuando los hermanos son adultos.

Cada libra de peso al nacer adicional predijo un 5 por ciento menos de concentración de PCR. Una lactancia materna de entre tres a 12 meses predice que los niveles de PCR son de un 20 a un 30 por ciento más bajos en comparación con los individuos que no fueron amamantados. De hecho, la lactancia materna tiene el mismo o mayor efecto que los tratamientos farmacológicos que reducen la PCR en adultos jóvenes, según ensayos clínicos anteriores.