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Una menor puede ser condenada en EEUU por un aborto natural

Hay que retroceder hasta el año 2006- sí, también va lenta la justicia al otro lado del Atlántico– para conocer la historia de Rennie Gribb, una joven de 16 años por aquel entonces y que estando en el octavo mes de gestación decidió dar a la luz a su hija sin vida.

El problema llegó cuando los médicos expusieron que la muerte de la pequeña que iba a llegar al mundo fue causada por el cordón umbilical, que supuestamente afectó al cuello del feto causando la asfixia. Eso es algo que puede ocurrir en cualquier parto.

Sin embargo, el caso de Gribb es especial ya que en los restos de sangre de su hija se encontraron partículas de cocaína y se consideró el aborto como un suicidio. Los médicos tiraron de historial y descubrieron que la paciente consumía con frecuencia sustancias estupefacientes como marihuana y cocaína.

La ley de ese estado considera como un homicidio el lesionar el feto del futuro bebé. No es este el primer caso por interrupción del embarazo en Estados Unidos, ya que en Indiana una mujer fue sentenciada a un año de cárcel por intentar suicidarse en pleno embarazo.