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BBVA señala a Zapatero como el culpable de “una crisis sin precedentes”

Carlos Reus – 14/03/2014 BILBAO

Un optimismo contenido, una caricia 'a medias' al Gobierno y las reformas emprendidas por el Ejecutivo presidido por Mariano Rajoy. “La economía española es más competitiva, el PIB está creciendo y la reforma laboral está funcionando”, ha elogiado González, “pero aún quedan desequilibrios muy importantes”: el paro y el enorme déficit público que todavía acumula el Estado. 

El presidente de BBVA ha desgranado los problemas – que desde arriba – aún arrastra España, ha señalado a los principales responsables de la crisis, y ha dado soluciones… recetas para resucitar el mercado laboral, y reducir el lastre de la enorme deuda pública que España acumula.

DIAGNÓSTICO DESEQUILIBRIOS DE ESPAÑA

Liderados sin duda por el paro, con un tasa de desempleo del 26% que aún no ha conseguido reducir la reforma laboral de Fátima Báñez. Aun así Francisco González ve en el texto de la ministra de empleo, “la reforma más eficiente de todas las que se han emprendido”, a pesar de que según él, todavía haya que mejorarla y completarla “potenciando el capital humano, incrementando la competencia o ayudando a la internacionalización de las empresas”. 

Elevado déficit público. Mientras algunos datos hacen dibujar una sonrisa en la economía española (crecimiento del PIB, llegada de inversión extrajera o una gran caída de la prima de riesgo española), otros se están quedando muy atrás. Con un déficit superior al 10%, España es uno de los países con el desvío en sus cuentas más elevado de Europa. ¿Culpables? Según González el Gobierno que no escuchó sus advertencias en 2005 – el recién estrenado Ejecutivo de Rodríguez Zapatero. 

“Aquel año comenté que España debía mantener la disciplina presupuestaria y corregir el déficit de competitividad. No se hizo entonces y eso nos ha acarreado una crisis sin precedentes”, ha señalado el presidente de BBVA, que apuntaba con la mirada al anterior Gobierno socialista. 

Problemas internos, al que se le une un tremendo inconveniente de percepción externa: la corrupción. “Tiene un enorme coste en términos económicos, desalienta la inversión y reduce la eficiencia”, se ha quejado González. ¿Solución? Más vigilancia, supervisores, y apoyar al jueces y tribunales – un dardo que ha sonado a apoyo a la jueza Alaya y al resto de jueces criticados por la política.