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Adicción al móvil: La enfermedad del siglo XXI

Imagínate que se te olvida el móvil en casa… ¿Serías capaz de aguantar todo el día sin él? Probablemente, la gran mayoría, no.

Y es que si eres de los que consultas tu 'smartphone' cada cinco minutos para comprobar si tienes alguna nueva notificación, toda una jornada separado de él se te haría interminable. Seguro que estarías todo el día pensando si habrás recibido esa llamada tan importante, o preocupado preguntándote quién te habrá escrito un Whatsapp… Lo mismo ocurriría si te olvidas el cargador, ya que a día de hoy prácticamente nadie sale de casa de sin él.

Mucha gente dice que solo está pendiente del móvil si espera algún aviso importante, o que solo lo utiliza cuando se aburre. Sin embargo, dependemos del móvil y de estar continuamente conectados, mucho más de lo que nos pensamos. O al menos eso nos dicen las cifras.

Según el último informe de 'La Sociedad de la Información en España', realizado en 2013, los españoles consultamos el móvil unas ciento cincuenta veces de media al día. Muchos estaréis pensando que estas cifras son exageradas, pero lo cierto es que nos entra el pánico en cuanto el móvil nos falla o alguna app da problemas.

Un ejemplo muy claro lo encontramos con la reciente caída de Whatsapp. El servicio se cayó durante cinco horas y las quejas de los usuarios no tardaron en llegar. En las redes sociales fue uno de los temas más comentados y el nerviosismo por estar unas horas 'incomunicados' se hizo evidente con el brutal aumento de descargas de Telegram. Esta app, similar a Whatsapp, ganó casi dos millones de usuarios sólo en esa franja de tiempo.

El móvil ha llegado a convertirse en un aparato casi imprescindible en nuestras vidas. Es más, no nos conformamos con tener un móvil cualquiera. Queremos tener el mejor. En 2013 los españoles nos gastamos nada menos que 1.115 millones de euros en renovar nuestros teléfonos móviles, el doble que el año anterior, tal y como indica un estudio de la consultora Kantar Worldpanel.

¿ERES ADICTO AL MÓVIL?

Que ya no nos imaginamos una vida sin estar pegados a nuestros teléfonos ha quedado bastante claro pero, ¿crees que sufres adicción al móvil? Si te sientes identificado con los síntomas que explicamos a continuación, puede que dependas de él mucho más de lo que deberías.

La psicóloga Rosa Vera define esta adicción como «la necesidad patológica de estar continuamente conectado o de no perder el móvil de vista en ningún momento». Hay a gente a la que perder de vista el móvil un segundo o quedarse sin batería les supone un problema y se comportan de una manera bastante irracional volviendo a casa a por él o buscando un cargador desesperadamente, explica Vera.

La adicción al móvil es conocida como 'nomofobia', aunque este término aún no está tipificado. Existen muchos síntomas que demuestran que la padecemos. Los más evidentes son la ansiedad, la sudoración e incluso la taquicardia cuando estamos separados de nuestro teléfono.

Quizás estos síntomas son algo más exagerados pero «también da muestras de adicción no ser capaces de apagar el móvil nunca». Y este es un gesto bastante habitual. Contestamos al móvil cuando estamos comiendo o incluso por la noche nos levantamos de la cama para atender un whatsapp. Rosa Vera nos pone estos dos ejemplos, y lo cierto es que son situaciones bastante fáciles de ver a nuestro alrededor o que incluso nosotros mismos hacemos.

La principal consecuencia de la 'nomofobia' es el aislamiento ya que,  según asegura la psicóloga, estamos perdiendo la relación social entre las personas, y «compartimos más tiempo con el móvil con los amigos. Asegura que incluso ha llegado a escuchar en más de una ocasión la expresión «vamos a tomarnos un café virtual»: es decir, que cada uno tome el café en su casa mientras charlan por whatsapp.

Otro terreno al que también ha empezado este aislamiento del que nos habla Rosa Vera es al de las parejas. Y es que, ¿quién no conoce la típica historia de ese amigo/a al que han dejado por Whatsapp?

Para Vera, frenar esta situación sólo depende de nosotros mismos, ya que con el crecimiento de las apps el móvil cada vez se puede usar para más cosas: desde para pagar el parking hasta para saber cuántas calorías tiene lo que vamos a comernos.

«Hacemos un uso muy irracional del móvil y lo que debemos hacer es buscar un uso práctico, ya que estamos perdiendo la esencia de las personas», sentencia la psicóloga Rosa Vera.