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jueves, 27 enero 2022 7:42

El español Kilian Jornet, declarado 'Aventurero del Año' para National Geographic

No le reconocen por la calle, es el mejor en lo suyo y tiene la suerte de vivir con pasión una profesión que le consagra a un medio que le enamoró siendo solo un niño, la montaña. Por poner en valor lo suyo, baste decir que L'Equipe, la biblia del periodismo deportivo 'serio', le ha reconocido declarándole «campeón de campeones», una distinción de lo más prestigioso del mundo del deporte que, compartió, entre otros, con Usain Bolt o Serena Williams, claro que entre lo de estos 'notables' del deporte, los focos que reclaman y la pasta gansa que ganan y lo suyo, viviendo en un modesto apartamento de Chamonix, en Suiza, va un mundo.

Él siempre lo explica de una manera directa y sencilla: «Soy esquiador y corredor de montaña profesional. Una persona que corre y que intenta ser más rápido en las competiciones de montaña, ser el mejor esquiador y corredor. Con lo que me gano la vida es desarrollando material y con el marketing: vender sueños, básicamente». Y de entre todos esos sueños, los mejores y los que no vende, son los que un día adornaron la cabeza de un niño criado en Cap del Rec, en un refugio de esquiadores del Pirineo catalán, donde su padre era guía de montaña y su madre, maestra.

Dicen de él que ya subió el Aneto siendo un niño, cuando tenía cinco años… acompañado, claro. Kilian y su hermana iban al colegio esquiando en invierno y en bicicleta en verano. Y siempre cuenta que lo suyo no fue casualidad: «Suelo decir en broma que no tuve oportunidad de ser otra cosa, porque me pasé la vida en la montaña.

                

La revista norteamaericana le premió tras ser votado por sus lectores y compitiendo con otros trece candidatos, todos ellos nominados por su labor de exploración y difusión de la cultura de la aventura. En la presente edición se registraron más de 75.000 votos, el número más alto alcanzado en los nueve años que se lleva entregando el premio. Destacaba la americana Diana Nyad, la primera mujer que cruzó nadando de Cuba a Florida sin una caja que le protegiera de los tiburones; la suiza Sarah Marquis, una caminante que lleva tres años recorriendo a pie la distancia entre Mongolia y Australia o el checo Adam Ondra, un alpinista de veinte años que ha revolucionado el mundo de la escalada.

En medio del premio del ruido que ha causado el premio de National Geographic, el sigue adelante con un proyecto muy personal 'Summits of My Life' -Cimas de mi vida-, mediante el cual está intentando establecer los récords de ascenso y descenso de las montañas más importantes del planeta, como el Mont Blanc (Francia), Cervino (Italia), Elbrus (Rusia), Aconcagua (Argentina), McKinley (Estados Unidos) y Everest, ésta última prevista para 2015.

Entre los logros ya alcanzados en este proyecto destaca el histórico ascenso y descenso del Mont Blanc en 4 horas y 57 minutos y del monte Cervino en un tiempo récord de 2 horas y 52 minutos.

«Estoy muy feliz por este premio, es un gran honor. Ser aventurero del año por National Geographic es una cosa importante para mí. Es un reconocimiento de una revista que he leído desde pequeño y que representa valores que comparto como la naturaleza y la aventura. Lo más emocionante es que este premio venga de la gente. Sentir que lo hago puede inspirar a alguien, que eso les haga salir en búsqueda de sus sueños, eso es lo que realmente importa y motiva», declaró Kilian Jornet, tras recoger el galardón en Nueva York en el programa 'Morning' de la cadena CBS.

                 

Esta es la novena edición de los premios National Geographic. La pasada edición el ganador fue el saltador austríaco Felix Baumgartner por su salto al vacío desde la estratosfera.

Además, Kilian viaja con una valores en la mochila que, a su modo de entender, tienen que ver con la montaña purista y minimalista, de tal forma que las ascensiones son lo más autosuficientes posible y él porta lo imprescindible en cada una de ellas. Unos valores que, curiosamente, le trasladaron a un montón de portadas antes que llegarán los grandes reconocimientos 'globales': decidió desnudarse en la cima, a más de 4.000 metros… como método de protesta contra el deshielo de los glaciares del Montblanc y alertar sobre los efectos del 'efecto invernadero'.

                   

A todo esto… ¿Tiene miedo al abismo? Él siempre dice que cuando haces una bajada de esquí extremo «la diferencia entre vivir y morir es mínima… pero no piensas nunca en caer, porque caer significa morir».