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Guillermo Olaso es el tenista español investigado por presuntos amaños de partidos

Guillermo Olaso está siendo investigado por haber amañado, de forma presunta, partidos en torneos Challengers y Futures, aquellos que tienen un nivel mucho más inferior en el mundo del tenis. La Unidad de Integridad en el Tenis (TIU), organismo que se encarga de abatir la corrupción en el deporte de la raqueta, se encuentra investigando el caso y se espera que a lo largo de la semana se haga pública la resolución final.

Según apuntan varios medios, a Olaso este organismo le habría ofrecido la posibilidad de reducir su condena a cinco años si se declarara culpable. El tenista vasco rechazó ese ofrecimiento para poder recurrir ante el Tribunal de Arbitraje Superior (TAS) para buscar una reducción de la pena o incluso poder llegar a que se le revoque.

Podría haber incluso varias conversaciones que podrían delatar el caso de amaños de partidos por parte de este jugador. El tenista podría haber aceptado una determinada cantidad de dinero por dejarse perder el primer set en partidos que finalmente acababa remontando. Las mafias rusas y chinas– que son las que controlan este deporte- habrían contactado con Olaso para que fuera miembro de la organización y poder invertir su dinero en el momento en el que el español tuviera una cuota más alta para su victoria.

El tenis, por desgracia, es un deporte en el que la compra de partidos es muy habitual. Se juegan partidos diariamente durante todo el año y la posibilidad de que se pueda apostar en directo hace que la cuota de un jugador suba o baje como la espuma en tan sólo unos minutos.

Dos tenistas rusos han sido los que han estado 'en el ojo del huracán' por estos casos. Estos dos jugadores- que fueron ex top 5- son Davidenko y Kafelnikov. En estos casos, las apuestas rondaban el millón de euros. Nikolay perdió un partido en 2007 por una 'presunta lesión' ante el argentino Argüello mientras que el de Eugeni fue ante el español Fernando Vicente por los mismos motivos. 

Los amaños parecen estar a la orden del día en los Challengers y el miedo que hay en la Federación de Tenis Internacional es que se propaguen al circuito profesional. La que se puede liar es pequeña.