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Javier Zuloaga analiza la identidad y las clases sociales en 'El caso Ruglons'

MADRID, 10 (EUROPA PRESS)

El periodista Javier Zuloaga regresa al mundo de la narrativa con un nuevo volumen, 'El caso Ruglons' (El Aleph Editores), una historia desarrollada en Barcelona con la que se adentra en el significado de la identidad y las clases sociales a través del género de la novela policíaca.

Según ha explicado el escritor en declaraciones a Europa Press, en esta novela, como en todos sus relatos, el punto de partida lo constituyen «los personajes», verdadero «embrión» de sus historias, con los que trata de mostrar todas las dimensiones del alma humana.

Uno de los protagonistas de este relato es Maruja Sanz, una muchacha de origen humilde, procedente de Valgonzález –una pequeña localidad cercana a Segovia– que a finales de los sesenta decide dejar atrás la vida que han llevado sus padres.

Movida por la ambición de pertenecer a un mundo distinto y ascender de nivel social, se instala en Madrid para estudiar derecho y allí conoce a Jordi Ruglons, un joven barcelonés de buena familia, hijo de un notario, que se enamorará de ella.

Según explica Zuloaga, la vida de esta mujer se cruza con la del juez Heredia, conocido como el gitano de La Perona, alguien procedente también de un mundo humilde. Con tan solo seis años intentó robar a una mujer que, apiadada de su situación, decide adoptarlo para que pueda estudiar. Su carrera le lleva a convertirse en magistrado de la Audiencia Nacional de Barcelona.

Algunas características de estos dos protagonistas, Maruja Sanz y el juez Heredia, coinciden con algunas personas que Zuloaga admite haber conocido alguna vez, en quienes ha visto diferentes formas de «celebrar el éxito social». «Hay personas a quienes la ambición les lleva a ansiar y alcanzar el estatus de intocables, no les sirve con haber medrado».

«ESCÁNDALOS Y CHORICEO»

Escándalos económicos o «choriceo de guante blanco», en palabras del autor, son algunos de los temas que aborda esta novela que, a pesar de publicarse en un momento en el que los casos de corrupción acaparan los medios de comunicación, está convencido de que seguirán siendo «actuales» dentro de cinco años.

Se trata de la cuarta novela de Zuloaga, quien, como vasco, admite haberse sentido influido por Pío Baroja. «Tenía muy buena prosa y en sus personajes hay algo que he incorporado en los protagonistas de mis cuatro relatos: la independencia. Cada uno es dueño de su propia vida y toman decisiones sin estar mediatizados», explica.

Zuloaga confiesa que echa de menos Madrid. A pesar de sentirse encantado con el «amor a la cultura» de Cataluña –«donde han nacido las grandes editoriales»–, afirma que le gusta la «chispa» de la capital española y su «costumbrismo». «Allí puedes hablar con quien quieras, tienen el corazón abierto», añade.

Por ello, el periodista y escritor desarrollará en esta ciudad su próxima novela, en la que ya está pensando y de la que se atreve a avanzar una imagen: «El protagonista mira el interior de un container que está situado frente al Banco de España».