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El Obispo Uriarte sugiere al Gobierno que contacte con ETA para cerrar esta etapa

BILBAO, 10 (EUROPA PRESS)

El obispo emérito de San Sebastián, Juan María Uriarte, cree que, si hubiera «algún contacto indirecto y discreto» del Gobierno español con ETA, «ayudaría a cerrar del todo la etapa» de la banda y propiciaría su desaparición. Además, considera que ETA debe pedir «especialmente» perdón y quienes la han justificado, pero también el Estado, por haberse «sobrepasado» en ocasiones en su respuesta a la banda, y los ciudadanos que han sido «indiferentes» a este «capítulo trágico» que se ha vivido en Euskadi.

En una entrevista concedida a Radio Euskadi, recogida por Europa Press, Uriarte, que ejerció de 'facilitador' entre el Gobierno español y ETA en la tregua de 1998, ha señalado que un proceso de paz puede fracasar «por maximalismo impaciente o por inmovilismo por una u otra parte».

En este sentido, ha indicado que, en la actualidad, ETA «desearía una mediación internacional y un diálogo directo o indirecto, y el Gobierno no los quiere en absoluto». «Pero yo sí creo que algún tipo de contacto indirecto y discreto podría ayudar a cerrar del todo la etapa de ETA y a facilitar su disolución», ha añadido.

Sería, en todo caso, según ha apuntado, «una fórmula más atenuada» que la que se utilizó en 1998, «pero que existiera algo, facilitaría» el proceso.

Asimismo, ha destacado que ETA «no tiene ninguna legitimidad para reclamar ninguna contrapartida política a cambio de su disolución». «Otra cosa es que se le ayude a dar esos pasos finales que todavía no han dado, con algunas medidas que humanicen la actual política penitenciaria o con otro tipo de medidas que se vayan tomando, pensando, sobre todo, en las familias de los presos», ha manifestado.

El obispo emérito ha recordado que los procesos de paz son «desesperadamente largos» y se complican «por motivos inesperados». Tras considerar que «se han dejado pasar algunas ocasiones para dar más pasos», ha considerado que surgirán otras nuevas para hacerlo, y espera que sea pronto.

Además, ha destacado que las víctimas son «el rostro humano más desgarrador de los 50 años terribles de confrontación que hemos vivido». En este sentido, ha recordado que en algunos procesos de otros países las víctimas reconciliadas «han jugado un papel muy activo, a veces, incluso decisivo».

MANDELA

En este contexto, ha recordado al fallecido expresidente de Sudáfrica, Nelson Mandela, que se dio cuenta en la cárcel de que los primeros pasos que había dado, cuando estuvo vinculado a organizaciones violentas, «no eran los que conducían a la libertad de su pueblo ni a la pacificación, sino a todo lo contrario». De esta forma, ha rememorado sus palabras en las que dijo: «Me tuve que dominar a mí mismo y la violencia que brotaba de mí mismo».

Juan María Uriarte ha subrayado también el papel que desarrollan los agresores que reconocen el daño causado y están dispuestos a repararlo.

En este sentido, ha mostrado su deseo de que algunas asociaciones de víctimas, al mismo tiempo que defienden a sus miembros, contribuyan a la reconciliación, «facilitando que legisladores, jueces y gobernantes tomen medidas que, en este momento, contribuyan a la paz y a la reconciliación».

En su opinión, la izquierda abertzale ha dado «algunos pasos importantes» y espera que «sigan dándolos» unilateralmente porque tienen «esa responsabilidad, aunque no vean la correspondencia que esperaban por parte de sus interlocutores».

En su opinión, todavía hay «demasiado sufrimiento aún vivo y demasiada pasión» como para realizar un discurso «compartido de lo que ha pasado y de todos los derechos humanos violados en el caso vasco». «Pero, a medio plazo, es un objetivo necesario que hemos de hacer real», ha añadido.

EL PERDÓN

Juan María Uriarte ha recordado que el perdón no se puede exigir legalmente, «pero se puede reclamar éticamente». En este sentido, cree que tiene que pedirlo «todo aquel que ha atropellado los derechos humanos de otros», y especialmente ETA.

No obstante, ha subrayado que también deben solicitar perdón «los grupos paramilitares y las propias Fuerzas del Orden cuando se han propasado en su respuesta a ETA; quienes han apoyado a la banda o han callado sus abusos»; además de los ciudadanos «que han vivido con pasividad e, incluso, con indiferencia, este capítulo trágico de nuestra historia».

En este contexto, desea que el Estado «pida perdón por sus excesos», pero cree que tendría que buscarse «el modo y el momento», y ha añadido que podría darse «una vez disuelta ETA». «Un Estado, lejos de rebajarse, se ennoblece con gestos de esta naturaleza», ha aseverado.

RECONCIALIACIÓN

Además, ha apuntado que reconciliarse «no es ser amigos y tomar potes» entre una víctima y el agresor, sino «que es algo más serio y más profundo». «Es un proceso en el que, tanto quienes han provocado la confrontación armada, como aquellos que se han defendido respondiendo a ella, deponen, dejan a un lado, una relación destructiva y asumen una relación constructiva, que repare el pasado, que sanee el presente o que asegure el futuro de una convivencia pacífica», ha añadido.

A su juicio, para la sociedad en su conjunto «es necesario un proceso reconciliación» porque el que haya «grupos enteros estén incomunicados en una sociedad no es bueno para la salud social».

Uriarte cree «más que discutible» reiterar que ETA «está prácticamente vencida», aunque «es opinión casi común que está sometida a la mínima expresión».

POLÍTICA PENITENCIARIA

El obispo emérito cree que la política penitenciaria «debería modificarse» y ha señalado que la que se aplica actualmente «está pensada para tiempos más crudos». A su juicio, su «humanización» es «una exigencia legítima».

En su opinión, la derogación de la 'Doctrina Parot' ha traído consigo «unas reacciones muy fuertes en una parte importante de la población del Estado español». Por ello, cree que, «en principio, no crea un clima muy favorable para que el Gobierno pueda tomar en un futuro próximo» decisiones de este tipo.

En cuanto la amnistía, ha recordado que supone «una ignorancia jurídica del delito», y ha señalado que la reconciliación «reclama el reconocimiento de la verdad y de la justicia». Por ello, ha señalado que es «difícilmente compatible la reconciliación con la amnistía», y ha apuntado que otra cosa sería el indulto, en el que hay reconocimiento del delito, un juicio y una pena impuesta, aunque, después, se sustituya «por otra más llevadera».

Juan María Uriarte ha manifestado que a los jueces también les corresponde una sensibilidad especial porque se lo indica el propio Código Civil, que indica «que el cambio de circunstancias» debe ser tenido en cuenta. Por ello, cree que la Judicatura tiene que modular «la aplicación de la normativa legal a la luz» de ello.