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Los flexitarianos, vegetarianos a tiempo partido

A pesar de mantener una alimentación fundamentada en la ingesta de verduras, hortalizas, legumbres o cereales, estos «semi-vegetarianos» se permiten a sí mismos comer de manera ocasional alguna pieza de carne o pescado.

No se trata de tirar por la borda todas las convicciones en las que el vegetarianismo cree, sino en llevar a cabo un modelo alimentario más equilibrado. La frecuencia en el consumo y no el tipo de alimento es lo que define a este colectivo.

Normalmente, las carnes a las que más recurren aquellos que promueven este movimiento suelen ser las más suaves y ligeras del mercado, como la carne de pavo o de pollo. Además, suelen combinarse con otros comestibles como huevos, quesos o yogures que sirven para complementar un menú que de otra manera, sería pobre en proteínas e hidratos.

Uno de los mayores referentes del flexitarianismo, el periodista estadounidense Mark Bittman, defiende de forma acérrima esta tendencia que cada día gana más y más adeptos. A su entender  la sociedad busca una nueva forma de alimentarse más saludable y acorde a los tiempos en los que vivimos.

Muchas personas ven en esta dieta como un primer intento por cuidarnos y cuidar el planeta, ya que producir carne o pescado cuesta y contamina más que cultivar un producto vegetal. Sin embargo, existen ciertos colectivos vegetarianos que rechazan el flexitarianismo, aludiendo que se trata de una filosofía superficial e intranscendente en la que los seres humanos dan rienda suelta a sus caprichos.