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El Calvo de la Lotería: «Solo si hubiera un clamor volvería»

A Clive Arrindell no es fácil verle la calva: salvo para las fotos promocionales, suele llevar un grueso gorro de lana que oculta su principal encanto. Este año, Arrindell, un actor nacido en Trinidad y Tobago y residente en Londres, especializado en teatro clásico, ha regresado a España por Navidad, como el turrón. Pero con un propósito aún más comprometido con estas fechas: convertirse en imagen de la campaña de Acción Contra el Hambre contra la malnutrición infantil. Antes de sentarse a conversar tranquilamente con nosotros nos pide permiso para volver a ponerse el gorro. La distancia corta revela el paso de los años (la última vez que hizo un anuncio de Loterías corría el año 2005), pero para nosotros sigue siendo el mismo. El Calvo.

Hoy día le encanta ser 'El Calvo de la Lotería', pero ¿qué pensó la primera vez que te dijeron ese nombre?

Al principio me llamaban 'El espíritu de la Lotería' y después me dijeron eso, 'El Calvo de la Lotería'… Yo no sabía lo que significaba y cuando me lo explicaron, me dije… bueno, está bien, al fin y al cabo es lo que soy. 'El espíritu de la Lotería' era… cómo decirlo… demasiado poético.

Ahora, es evidente, pero entonces ¿eras realmente calvo?

¡No! ¡Para nada! De hecho en el 2000 me hicieron una portada mientras estaba rodando en Galicia 'Las Bellas durmientes' con una foto en la que salía hablando con otro actor y el titular 'El calvo tiene pelo'. Me rapaba. De hecho el motivo por el que estaba calvo cuando hice la audición para el anuncio es que estaba actuando en una obra, 'Antonio y Cleopatra', e interpretaba a un eunuco en el primer acto.

Fue una feliz casualidad entonces…

Sí. Me dijeron que había un casting para interpretar a Dios, pero al llegar a la audición me enteré de que el anuncio estaba basado en una de las películas que siempre he amado, 'El cielo sobre Berlín', sobre ángeles que andan por la ciudad con sus abrigos largos, y son invisibles para todo el mundo menos para los niños. Cuando me enteré de eso me dije, 'quiero hacerlo'. Y quizás fue eso lo que me ayudó a lograrlo.

Ha admitido abiertamente que no le gusta el anuncio de este año de la Lotería de Navidad que, de hecho, ha sido bastante controvertido… ¿No temes que te perjudiquen estas declaraciones?

¡Estoy seguro de que sí! Pero cuando te hacen una pregunta directa sobre tu gusto personal… a mí me da igual. Tampoco voy liderar un ejército contra el anuncio… He recibido cientos de parodias sobre el anuncio, la gente no paraba de preguntarme si lo había visto y me decían que había multitudes de gente que lo odiaba. Ahora lo he visto muchas veces y no me gusta. No estoy enfadado ni mi irrita, pero si me preguntas directamente… no me gusta.

Antes incluso de esta campaña la gente ya le echaba de menos, ¿ha sido consciente de esta popularidad?

Sí… de vez en cuando me han llegado noticias estos años, pero bueno, no iba a durar para siempre. Además, sé de buena tinta que la Administración de Lotería no me quiere. Incluso ha habido intentos por traerme de vuelta por parte de algunas agencias de publicidad y yo sabía que no iba a funcionar.

¿Y a usted le gustaría volver?

No sé… Hay que evolucionar. Pero, honestamente, si hubiera un clamor por que volviera sería un menosprecio por mi parte no hacerlo. Aunque pediría una terrorífca suma de dinero. (Risas). No, por favor, no pongas eso, es una broma… (Risas)

La excusa siempre ha sido que usted cobró demasiado protagonismo, ¿no es contradictorio ser despedido por ser demasiado bueno?

Dieron esa excusa. Y entonces pensé que habían sido muy amables, que era una forma amable de despedirme. Así que se lo agradecí, aunque nunca lo creí.

¿Y ahora no cree que aquello podía ser cierto?

No. Sigo sin creerlo. Tenía un contrato de exclusividad, no podía hacer ningún otro anuncio en España. De hecho, era un acuerdo caro para la agencia porque me impedía hacer ningún otro trabajo… Pero mi imagen no era la mía, la de Clive Arrindell. Era una imagen absolutamente asociada a la Lotería. Cada vez que aparecía mi cara la gente pensaba en la Lotería. Es ridículo decir que era más grande que el producto. ¡Yo era el producto!

Y ahora, ¿puede trabajar en otras campañas en España o cree que sigue pesando mucho esa imagen?

Espero que sí… Es curioso. Poco después de los anuncios me propusieron hacer un spot para una compañía que no voy a nombrar, pero lo rechacé porque la idea era demasiado similar… Me costó dinero, pero era lo que tenía que hacer. ¡Qué le voy a hacer!¡Así soy y por eso soy pobre! (Risas)

Hay una tradición en España, no sé si la conoce, que dice que si frotas el billete de Lotería… (Interrumpe)

¡La conozco! ¡He tenido que quitarme tantas veces el sombrero porque la gente quería hacerme eso en mi cabeza!… ¡Todos los años! Cuando venía a hacer promociones a España me lo pedían en todas partes…

La gente, claro, le reconocía por la calle…

En aquellos tiempos sí. Me acuerdo bien de cuando rodamos el segundo anuncio. Regresé a España para hacer la promoción. Fuimos a Alicante y me llevaron en helicóptero, no había montado nunca antes…Aterricé y me encontré con un montón de gente que me saludaba… Ni siquiera sabía qué pasaba o qué estaba haciendo, sonreía. Cunado regresé a Madrid, en el taxi de camino al hotel estaba sobrepasado, me preguntaba '¿qué es esto?, ¿me gusta?'. Entones en el coche de detrás venían dos niñas de unos cuatro años que eran todo ojos y me señalaban. Y aquello me dio tanto placer que pensé que sí, que me gustaba.

Y, ¿juega usted a la lotería española?

¡Es muy cara! Y encima dobló el precio cuando España entró en el euro… ¡Antes 300 pesetas y ahora 20 euros! Nunca he entendido el sistema de participaciones de los números, no tenía ni idea de cómo funcionaba y siempre me daban tickets. Venía gente y me daba un boleto diciéndome, 'ojo, podemos tener suerte porque lo hemos comprado en Avilés'. Y, yo, '¿por qué?'. Lo mismo cuando veía a los niños cantando y cantando… Luego me explicaron que había muchos premios. Al final lo que entendí es que era muy popular porque era algo que se compartía. Eso me impresionó. Toda España en Navidad piensa en alguien más, y eso está muy bien.

Entonces, ¿nunca ganó ni un euro?

Nunca he ganado nada. Y si lo hice, no me enteré… De todas formas le decía la gente que no me dieran, imagínate, que el 'Calvo de la Lotería' gana la Lotería. ¡Eso es ridículo! ¡Estropea toda la campaña! ¡Eso no se puede hacer! Pero vamos, que en realidad, nunca me enteraba de la mitad de lo que estaba pasando…

Y, ¿a qué se dedica ahora?

Bueno, he trabajado en varias películas haciendo también el personaje del 'calvo'. (Risas)