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Condenan a 33 años de prisión a De Abarca por asesinar a Niculai tras prender fuego a su coche con ella dentro

PALMA DE MALLORCA, 21 (EUROPA PRESS)

La magistrada presidenta del tribunal del jurado que ha juzgado al acusado Alejandro de Abarca le ha condenado a 33 años y medio por asesinar a la joven Ana Niculai, de 25 años, tras secuestrarla, introducirla en el maletero de su coche y, tras conducir durante varias horas por varios puntos de Mallorca con ella dentro, prender fuego al vehículo hasta que la joven falleció por asfixia. Los hechos tuvieron lugar el 19 de julio de 2010, tras lo cual el procesado permaneció durante una semana en busca y captura.

En concreto, De Abarca, conocido como 'el enano', ha sido condenado por un delito de asesinato alevoso con ensañamiento en concurso con otro de detención ilegal y daños por incendio, robo con violencia con la agravante de reincidencia, conducción sin carnet y conducción temeraria. Del mismo modo, la magistrada le prohíbe comunicarse con los familiares de la víctima por un tiempo de diez años, y le impone el pago de un total de 1,1 millones de euros en indemnizaciones a los diez hermanos y la pareja de Niculai.

La Fiscalía solicitaba 44 años y medio de prisión mientras que las acusaciones particulares, ejercidas por el letrado Antoni Monserrat en representación de la familia y por Enric Patiño en nombre de la pareja de la víctima, reclamaban un total de 47. La defensa del acusado pedía, por su parte, que su patrocinado fuese condenado en el grado mínimo que corresponde a cada uno de los delitos que pesan sobre él.

La sentencia subraya cómo, por el modo en que se produjeron los hechos, el procesado actuó en todo momento con la intención de acabar con la vida de la mujer, con sus facultades intelectivas y volitivas en perfecto estado y sin que la víctima tuviera posibilidad alguna de defenderse. Para ello, suministró forzosamente heroína a Niculai -quien nunca antes había consumido drogas-, lo que dejó desvalida a la joven.

La magistrada, Mónica de la Serna, asevera asimismo que el reo se aseguró el resultado de los hechos teniendo en cuenta que desde primeras horas de la mañana, cuando procedió a su secuestro, «ya tenía todos los elementos necesarios para ello», alargando además de forma innecesaria el momento de acabar con su vida y causándole así «un gran padecer». De hecho, la víctima estuvo retenida contra su voluntad en el interior del coche durante trece horas.

Tal y como ya consideró probado el tribunal del jurado, 'el enano' conoció a Niculai varios días antes de su asesinato en el bar que ella regentaba, pese a que De Abarca alegó durante su declaración en el juicio que mantenían una relación de pareja desde hacía meses, por lo que matarla no tenía «ni pies ni cabeza». En el local le preguntó si tenía novio, a lo que ella respondió que eso era una cuestión personal y que ella estaba allí para servir consumiciones.

SECUESTRO DE LA VÍCTIMA

Fue días después cuando, entre las 7.00 y las 7.30 horas el presunto asesino se apostó en el aparcamiento ubicado en la calle Jeroni Pou de Palma y, al llegar allí Niculai con su Audi, ésta se vio sorprendida cuando De Abarca se acercó a ella y la introdujo, tras reducirla, en el maletero del vehículo, maniatándola y amordazándola.

Seguidamente, se desplazó por diversos puntos de la isla con ella dentro, reteniéndola tanto en el maletero como en el asiento trasero, maniatada y con una bicicleta encima de ella. Durante su trayecto, compró cinco litros de gasolina con los que rociaría el vehículo, que condujo sin poseer el carnet, y se dirigió al poblado de Son Banya para adquirir la heroína.

Fue sobre las 20.00 horas del mismo día cuando 'el enano' se dirigió al Camino de S'Amarador de Muro con la víctima de nuevo en el maletero cuando, con intención de acabar con su vida, roció con la gasolina adquirida el cuerpo de la joven y todo el coche, lo que provocó su muerte por asfixia y que fuese hallada calcinada en el interior del maletero.

'EL ENANO' SE DIO A LA FUGA Y FUE DETENIDO UNA SEMANA DESPUÉS

Producidos los hechos, el acusado, quien se encuentra en prisión provisional desde el 26 de julio de 2010 y cuenta con numerosos antecedentes penales, se dio a la fuga hasta ser arrestado una semana después del rapto, búsqueda que generó una gran expectación y supuso un amplio despliegue policial en la isla. Tras ser detenido, De Abarca confesó, pese a que en un primer momento negó su vinculación con el suceso, que mató a Niculai con una inyección de heroína.

No obstante, durante el juicio volvió a dar una versión distinta de las que ofreció anteriormente, al negar, en un interrogatorio cuyas respuestas estuvieron cargadas de incoherencias, las acusaciones que pesan sobre él. Según argumentó, el coche ardió tras explotar el «cazo con droga» que él estaba preparando en el asiento delantero. «La explosión fue tan grande que el coche quedó en llamas», aseguró.