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Ser madre en España: peor que en Noruega y mucho mejor que en Níger

Ser madre no es fácil. Ser padre, puede (ustedes disculpen). Pero ser madre, no. Para nada. Sobre todo, si la fémina en cuestión trabaja.
Por supuesto que en este segundo caso se puede relativizar: no es lo mismo parir en España que hacerlo en Noruega o en Níger. Pero en España, en los tiempos que corren, una mujer no puede permitirse tener descendencia sin renunciar al desarrollo de su carrera profesional (a no ser que una sea vicepresidenta del Gobierno, claro). 

Si bien es cierto que la esperanza de vida, la calidad (y posibilidad) de la alimentación, las garantías sanitarias y un sinfín de variables más influyen en la experiencia de la maternidad, también lo es que hay una cuestión que influye por encima del resto en el futuro de la recién parida: los días de baja por maternidad. Dicho de otra forma: el tiempo que se le permite a una madre estar con su hijo.

En una entrevista reciente con Que.es, el doctor en pediatría Carlos González lo decía alto y claro: «A mí se me critica que yo hago sentir mal a muchas mujeres cuando digo que no pasan suficientemente tiempo con sus hijos. Pero es que es verdad. No puedes trabajar ocho horas en una empresa y además ser madre. No se pueden hacer dos cosas a la vez».

Según el último informe de la ONG Save The Children del Estado de las Madres en el Mundo (que en España se remonta a 2012 puesto que en 2013 no lo han «lanzado»), Noruega, con el frío y todo, es el mejor país del mundo para ser madre. No por la duración de su permiso, aspecto en el que Suiza (y con muy buenos resultados desde su puesta en marcha) le sobrepasa, sino por las condiciones de las políticas dirigidas a la protección de la familia. Esto es: la madre puede elegir entre un permiso de 392 días (56 semanas) cobrando el 80% del sueldo o 322 días (46 semanas) al 100%. Además, por obligación tiene que tomarse 21 días antes del parto y otros 42 después. A partir de ahí, puede compartir la baja con el padre, que también tiene derecho a 70 días de ayuda (10 semanas) recibiendo su sueldo íntegro. 

Y si las comparaciones son odiosas, la equiparación en este ámbito de Noruega con España lo es aún más: el permiso para las madres es de 112 días (16 semanas) remunerada al 100% (y ampliable si es un parte múltiple o el bebé presenta discapacidad) y el de los padres se reduce a 15 días (20 si es familia numerosa), si bien ella puede compartir con él la diez últimas semanas. 

En palabras del doctor González, «una vergüenza». Y argumenta: «Una madre en Suecia o en Alemania está tres meses de permiso cobrando el 100%, más otro año cobrando el 70%, más otro cobrando el 50%. En España, si eliges trabajar la mitad, cobras la mitad».

Se refiere Carlos González a la jornada reducida, opción por la que se ha decantado Arancha para seguir dando el pecho a su hija pequeña. En su caso, ha unido las 16 semanas de permiso con los 15 días naturales a los que tiene derecho por la lactancia. A todo ello ha unido el mes de vacaciones que le permitió disfrutar su empresa, aunque la ley reconoce sólo el 50% de las mismas. «Al final, con suerte, llegas a un máximo de cinco meses y medio, que es una mierda porque te cortan la lactancia materna y la OMS (Organización Mundial de la Salud) recomienda mantenerla un mínimo de seis meses», protesta. 

Luego explica que las opciones que quedan una vez la madre se reincorpora al trabajo son tres y que ninguna de ellas facilita la conciliación de la vida familiar con la profesional. A saber: «Fastidiar la lactancia materna y combinarla con la mixta; sacarte la leche (que es un coñazo) y que se la dé otro o reducirte la jornada laboral (como en mi caso) e intentar estar el mínimo tiempo posible separada de mi hija para poder darle el pecho». Una reducción esta última que, como no, lleva aparejada una reducción del sueldo…

A la guardería, con cuatro meses

Así las cosas, no es de extrañar que muchos padres apuesten por la guardería como 'solución' temporal para conciliar casa y trabajo. Como Luis y Sofía, que decidieron compartir el permiso maternal para disfrutar del pequeño Teo en sus primeros meses de vida y ahora se ven obligados a enviarle a la guardería con menos de cuatro meses. «Son muy pocas semanas, no te da tiempo a nada», lamentan.

En este sentido, Suecia, se lo montó por su cuenta y la jugada parece haberle salido redonda: en 1995 se crearon incentivos para que los padres disfrutaran su permiso de paternidad y, si no lo hacía, la familia perdía un mes de ayudas. En pocos meses, los hombres se cogían hasta dos meses de permiso y en la sociedad sueca algo cambió: los hombres empezaron a asumir responsabilidades de mujeres. Hoy en día, según datos publicados en 'Expansión', ocho de cada diez padres suecos cogen una media de cuatro meses de baja por paternidad, de los 13 meses disponibles. 

El permiso de maternidad en Suecia puede llegar hasta las 96 semanas y además viene acompañado por un subsidio parental que se abona durante un periodo de 450 días, además de otro subsidio prenatal para un máximo de 50 días y que se abona 60 días antes de la fecha prevista para el parto.

La consecuencia es una sociedad más igualitaria, en la que los horarios de trabajo son flexibles, la diferencia salarial entre sexos es casi inexistente y la tasa de divorcios ha caído en picado.

Ser madre soltera, el más difícil todavía

Si tener descendencia en pareja es una ardua tarea, lo de ser madre soltera ya supone todo un reto que, como decirlo, no se acaba nunca. Esther decidió dar a luz por su cuenta. Afirma que saca adelante a su hija «como puede» y «tirando de los demás». «Si no, es imposible», añade.

Como familia monoparental, no ha recibido ninguna ayuda de las administraciones locales más allá de una reducción en el IRPF. «Unos 60 euros al mes», dice, que al final del mismo se le van en pañales. Y eso que la guardería (de pago, que en la privada casi nunca hay plaza) le soluciona el tema de los pañales mientras la niña esté allí. Por lo visto, va incluido en los aproximadamente 500 euros que cuesta al mes. «A todo eso suma toallitas, cremas, bastoncillos…», apunta.

Ser madre, en Europa

Alemania y Francia se presentan también como mejores países para ser madre por delante de España. En el primer caso, el permiso es igual que en España, 16 semanas, de las que se ha de coger una parte antes del parto y el resto, después. La cuestión es que las madres con dos o más hijos pueden ampliar el permiso a 26 semanas.

Otra gran diferencia está en la jornada reducida: mientras que en España supone una reducción de sueldo, en Francia dicha reducción está compensada con una ayuda que se llama allocation familiale.

Chloe es una francesa afincada en España que ha decidido tener a su bebé en Madrid. «Me parece mejor tener mas tiempo después de haber dado a luz». Como al resto de los padres, los permisos le parecen cortos. «Tendría que ser más… yo he sido tonta, porque no cogí ni vacaciones ni horas de lactancia para no perjudicar en el trabajo y al final me quitaron horas… Me arrepiento mucho, pero al final me han cambiado el horario y puedo pasar más tiempo con mi hija». 

En el caso de Alemania, su periodo de baja por maternidad es menor que en España, pero se compensa por otro lado: después del parto se le suma un año al 67 % de ayuda con un tope de 1800 euros. Lo mismo durante un año para el padre. También se dan ayudas por nacimiento bastante contundentes. 

En Bélgica, como en Francia, el tiempo de permiso es el mismo: 16 semanas. Pero el apoyo del Gobierno a la natalidad se traduce en unos 90 euros al mes por el primer hijo, además de otras ayudas a la sanidad y el crecimiento. Según dos madres que prefieren ocultar su identidad, «desde un punto puramente económico hasta cuatro hijos merece la pena, después no tanto»…

Según explica Gerog, a pesar de todo en España los niños viven mejor, «al menos entre octubre y mayo, que pueden conseguir un rayo de sol», bromea. Y añade: «De hecho, las recomendaciones son proveerles de vitamina D diariamente durante los tres primeros años, supongo que en España será suficiente con unas pocas semanas».

También allí las guarderías son un problema, puesto que además de caras (entre 600 y 800 euros al mes), tampoco tienen plazas suficientes.

A pesar de todo, las condiciones nunca llegarán a los niveles de Afganistán o Níger, considerados los peores países para tener descendencia.