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Alejandro Agag: «Si hubiera hecho negocios en España, me habría perjudicado»

Alejandro Agag tenía una proyección política meteórica. Con sólo 26 años, en 1996, el recién elegido presidente del Gobierno, José María Aznar, lo fichó como uno de sus asesores personales. Con 30 se convirtió en el europarlamentario más joven. Pero, sólo un año después, tuvo que renunciar a su pasión, la política, curiosamente, por su familia política. Lo reconoce sin problemas. También admite sin pudor que no tenía un plan B, que no le quedó otra que reinventarse tras su boda con Ana Aznar. Y ahí estaba el mundo empresarial. Desde entonces, y hace ya más de una década, pelea día a día por hacerse un nombre, el suyo, para quitarse la muletilla de el yerno de… Pero también confiesa que, para conseguirlo, tuvo que irse de España. Hoy, con 43 años y embarcado en su proyecto empresarial con mayúsculas, la Fórmula Eléctrica, tiene su residencia en Londres, aunque vive en un avión y pasa largas temporadas en Nueva York y Hong Kong. Le gusta marcar distancias: «Fuera, a nadie le importa de dónde vienes, ni quién eres, ni quién es tu familia, ni nada. Le importa cuál es tu proyecto, cómo trabajas y si lo haces bien». Y él se define con una palabra: trabajador.

Ha realizado algún pinito en el mundo financiero, pero su actividad empresarial ha estado vinculada desde el principio al deporte. ¿Por qué?

Como muchas cosas en la vida, fue por casualidad. Cuando dejé la política por razones personales no tenía ninguna alternativa preparada. Tenía conocidos en el mundo de la Fórmula 1 (F1) y era amigo de Flavio Briatore, que en aquella época dirigía el equipo Renault. Se abrió un momento de oportunidad interesante para España. Eran los primeros tiempos de Fernando Alonso y se empezaba a hablar de la F1. Por circunstancias, aparecí yo por allí, y monté con Flavio varias actividades de merchandising, juegos de SMS por teléfono y, sobre todo, nos centramos en la explotación de los derechos de televisión.

Y ahora su apuesta es la Fórmula Eléctrica. El campeonato arrancará en septiembre de 2014 y usted es el CEO de Fórmula E Holdings. Enrique Bañuelos, el empresario vinculado al sector inmobiliario, es su principal accionista. ¿Es un proyecto a dos? ¿Cómo surge la idea?

La idea surge de la Federación Internacional del Automóvil (FIA). Yo pienso que es una gran oportunidad y comienzo a elaborar una propuesta de cómo organizar el campeonato. Pero necesito un socio financiero. Se lo comento a Bañuelos y, en cuestión de minutos, toma la decisión de entrar en el accionariado. Ha sido un apoyo fundamental y decisivo para poder obtener la licencia [que tienen por décadas] y, desde luego, para desarrollar el campeonato.

¿Cómo le explica a alguien que no haya oído hablar de la Fórmula E en qué se diferencia de la categoría reina?

Por un lado, los coches son eléctricos, lo cual ya es una diferencia enorme en tecnología y en lo que supone de significado ecológico: cero emisiones y menor ruido. Ese mensaje es importante para atraer al cliente a que compre un coche eléctrico. Por otro, sólo corremos en el centro de las ciudades para acercar el espectáculo a la gente e insistir en ese mensaje de que son coches para ciudad.

¿Competirá con la F1? ¿Aspiran a sustituirla?

No competimos, somos complementarios. De hecho, la tecnología del campeonato, de McLaren y Willams, viene de la F1. Por tanto, no es nuestro objetivo sustituirla. Todos somos grandes apasionados de la F1 y no queremos que vaya a menos, sino al contrario. Cuanto mejor le vaya, mejor nos irá a nosotros.

¿Se lo ha tomado bien su amigo Ecclestone?

Nuestra relación sigue siendo muy buena. Hablamos por teléfono, nos vemos y no hay ningún problema. Él es algo más escéptico en relación al coche eléctrico, pero lo ve con curiosidad y no es contrario. Nosotros somos convencidos, quizá somos de otra generación.

Hablando de generaciones… Su nombre ha salido en alguna quiniela como su sucesor.

La dimensión y la talla de Ecclestone como gestor es inigualable. Le queda mucho tiempo. Aunque tiene la edad que tiene, está en perfecto estado de forma y de salud, y yo estoy en un proyecto que no abandonaría en ningún caso.

¿Será Agag el nuevo magnate del motor?

Creo que la época de los magnates ha terminado. Fue un momento que tuvo su gracia, pero ahora ha llegado la etapa de los currantes.

Tienen cerrados acuerdos para correr en diez circuitos: Londres, Berlín, Roma, Los Ángeles, Miami, Buenos Aires, Río de Janeiro, Bangkok, Pekín y Putrajaya (Malasia). Pero se ha hablado de otras capitales, ¿hay negociaciones avanzadas?

Tenemos una importante novedad. Mónaco va a albergar una carrera. Aunque no nos gusta coincidir con la F1, es la ciudad del glamour y creemos que tiene que estar y ellos quieren estar. Además, el campeonato irá acompañado de muchas actividades. Por la noche, por ejemplo, habrá espectáculos… Hay más de 40 ciudades que han pedido ser circuito del campeonato y estamos negociando con muchas. En la segunda temporada incorporaremos nuevos nombres. Creo que el límite será de 20 ciudades, pero que lo dejaremos en 18. Depende de la logística.

No hay ninguna ciudad española para la primera temporada, ¿hay alguna candidata?

Tengo poca inclinación a hacer nada en un país en el que no debo estar. No sé si sería la decisión adecuada para mí. En España todo se politiza. Si yo, con las relaciones familiares que tengo, llevo una carrera a Valencia, donde gobierna el PP, la gente se empezará a poner histérica. ¿Para qué quiero problemas? Prácticamente todos los países del mundo quieren tener este campeonato. Me voy a otra parte y evito complicaciones…

¿Cómo ve la economía española?

Creo que estamos pasando ahora el punto de inflexión… o a lo mejor ya lo hemos pasado. Pero la recuperación va a ir por barrios.

¿Es fácil ser un empresario español?

Facilísimo, igual que ser chino o brasileño. No supone ninguna desventaja. Fuera todo el mundo compite en igualdad de condiciones.

¿Le ha perjudicado tener la familia que tiene?

No, porque mi trayectoria la he hecho fuera de España. Si se me hubiese pasado por la cabeza desarrollarla en nuestro país, sin duda, me habría perjudicado.

Algunos pensarán que le ha beneficiado…

Cero, en absoluto. Por la misma razón, porque no la he hecho en España.

Lea la entrevista íntegra y todos los detalles sobre el engranaje de la Fórmula Eléctrica en el número de octubre de la Revista Capital que aún está en los quioscos y en www.capital.es