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El catarro se puede curar… ¡comiendo!

La cebolla y el ajo son grandes descongestionantes. Uno de los trucos más usados por las madres para aliviar las narices taponadas de los más pequeños es poner, durante la noche, un plato con un diente de ajo troceado o una cebolla en la mesilla. Podremos respirar  el aroma de éste durante más de 5 o 6 horas seguidas, descongestionando las fosas nasales.

Tomar sopa de pollo muy caliente es otro de estos remedios caseros contra el resfriado. Hace unos años unos científicos de la Universidad de Nebraska demostraron que este caldo ayudaba a fortalecer nuestro sistema inmunitario y a aliviar la inflamación de garganta. Si aderezamos la sopa con un poco de jengibre, haremos de esta opción uno de los remedios más efectivos.

Otro consejo que podemos darte es el de comer un par de onzas de chocolate negro al día, para paliar las dolencias de garganta y calmar la tos.

La cebolla triturada y el azúcar servirán para preparar un jarabe natural con el que frenar los primeros síntomas del resfriado. La mezcla de ambos ingredientes da como resultado una especie de líquido que se puede tomar unas tres veces al día.

Si te gustan las infusiones, una ramita de apio, junto con una cucharada de miel y un buen vaso de leche se configuran como una de las bebidas más adecuadas para reducir el malestar general. También puedes sustituir este vegetal por unas hojas de tomillo y un chorrito de jugo de limón.