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Posada, a favor de un protocolo para los controles de acceso al Congreso

MADRID, 23 (EUROPA PRESS)

El presidente del Congreso, Jesús Posada, es partidario de concretar en un protocolo las medidas que debe aplicar la Policía a las personas que solicitan acudir a la Cámara para seguir las sesiones plenarias desde el hemiciclo.

Posada está a la espera de que el comisario del Congreso le remita el informe que le ha solicitado a raíz de que la catedrática de la Universidad de Alicante Mar Esquembre denunciara que hace una semana la Policía le obligó a quedarse en ropa interior durante el exhaustivo cacheo al que fue sometida antes de poder acceder al Salón de Plenos.

EL MARTES INFORMA A LOS GRUPOS

El Grupo Socialista, que había invitado Esquembre, ya ha pedido explicaciones a Posada por el trato dado a la profesora de Derecho Constitucional y, junto con el resto de la oposición, ha reclamado al presidente que no demore la investigación y que en el momento que el comisario le aclare lo sucedido, informe a la Junta de Portavoces.

Fuentes próximas a la Presidencia del Congreso han informado a Europa Press de que Posada tiene previsto trasladar a los portavoces el próximo martes las explicaciones que le ofrezca el máximo responsable policial de la Cámara, pero que, por lo que ha podido averiguar hasta ahora, no se produjo «ningún hecho flagrante» en el cacheo al que se sometió a la invitada del Grupo Socialista.

El presidente del Congreso, quien este martes ya subrayó que la Policía suele actuar de forma «proporcionada» y «equilibrada», no tiene previsto tomar medidas contra el comisario jefe, aunque sí considera necesario fijar en un protocolo concreto los pasos que deben seguir los agentes con las personas que acudan a la Cámara para seguir los Plenos.

MEJOR ALGÚN INCIDENTE QUE IMPONER RESTRICCIONES

Posada siempre ha defendido que es preferible que se produzca algún «incidente» de vez en cuando en las tribunas que aplicar «medidas muy rígidas».

El cacheo integral a la profesora invitada por el Grupo Socialista se produjo una semana después de que tres activistas del movimiento feminista FEMEN interrumpieron el Pleno gritando, a pecho descubierto, el «aborto es sagrado» desde la tribuna. Entonces, Posada ordenó extremar la vigilancia sobre las personas que solicitan entrar en la Cámara.