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Los ashaninkas peruanos, de visita en España para formarse y exportar nuestro conocimiento a su país

Para la mayoría de nuestros lectores, el nombre de Ruth Buendía no les sonará de nada pero es, según una lista confeccionada por el diario El País, una de las cien mujeres más influyentes del mundo.

Nosotros se la vamos a presentar ya que hemos tenido la oportunidad de hablar unos minutos con ella.

Ruth es una líder indígena ashaninka y está estos días en España formando parte de una expedición que ha venido a adquirir conocimientos y experiencia que luego puedan implementar en sus pueblos.

Los indígenas ashaninkas están asentados en la selva central de Perú, en la región de Junín y la provincia de Satipo.

No es cualquier sitio, no es cualquier pueblo. Fue de los más castigados por los terroristas de Sendero Luminoso.

De hecho, Ruth Buendía perdió a su padre a manos de este sanguinario grupo.

UNA LABOR DE INTERCAMBIO

Este grupo indígena, que estará aquí hasta el domingo, tiene una agenda de lo más apretada.

La misión que tiene encomendada no es baladí: llevar a sus pueblos lo que aprendan aquí, la formación de las autoridades, funcionarios y líderes indígenas en temas de gestión municipal.

Y lo que van a aprender aquí, fundamentalmente, es «mejorar la administración», en palabras de la propia Ruth Buendía. «Que sea transparente», añade.

No sólo van a tratar de mejorar su administración, sino también temas relacionados con el medioambiente.

De hecho este miércoles visitan una planta de reciclaje de resíduos sólidos de Pinto (Madrid) y una planta de tratamiento de aguas residuales de la Comunidad de Madrid en Galapagar.

Y es que Ruth Buendía destaca también que desean «agua potable de verdad y orden en las calles».

Sobre esto último precisa que se refiere a que allí en sus municipios funcionan comercios sin licencia, conductores sin permiso, negocios ilegales, etc., que deberían estar en orden y entre todos pagar los impuestos que sirvan para hacer mejorar las infraestructuras.

Lo de los impuestos también es un problema que a juicio de Buendía tienen que solucionar. La líder ashaninka reclama «transparencia» en los impuestos, es decir, que las administraciones muestren qué se hace con esos tributos ya que muchas veces el dinero recaudado no se traduce en mejoras.

LO QUE ELLOS NOS VAN A ENSEÑAR

Las notas de prensa, sus programas oficiales, sólo reflejan lo que la expedición peruana (formada por 9 personas) van a visitar, las reuniones que van a tener, las charlas, las ponencias; pero no reflejan lo que ellos nos pueden aportar.

Ruth Buendía nos revela que le gustaría que profesionales cualificados españoles pudieran trasladarse a Perú a poner en práctica ellos mismos lo que están aprendiendo aquí en España, ahora que muchos españoles tienen que marcharse fuera de nuestras fronteras a buscar un trabajo.

Se trataría por tanto de una alianza entre los ayuntamientos españoles y las municipalidades peruanas, una relación simbiótica por la que los españoles obtendrían un empleo y los indígenas peruanos su experiencia.

Otra de las cosas que nos van a enseñar durante su estancia aquí es a colaborar de manera integradora.

Muchos de los movimientos indígenas del mundo no lo son, pero los ashaninkas sí. Se sienten peruanos pero defienden sus particularidades con la ley en la mano. En ocasiones otros movimientos indígenas recurren a la violencia o a actos vandálicos para conseguir defender sus derechos pero los ashaninkas no. De hecho un claro ejemplo es Ruth Buendía, que paralizó la obra de una central hidroeléctica simplemente amparándose en la ley.

«Con voluntad política es posible», precisa Ruth Buendía. Y ahora que en España hay muchos movimientos rupturistas, los indígenas ashaninkas nos muestran el camino por el que el nacionalismo y la pertenencia a un Estado son compatibles.

«Somos nacionalistas pero integradores, nos sentimos peruanos», señala Buendía. «Hay que trabajar de manera coordinada», añade.