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García-Page no aclara si apoyaría a Rubalcaba

MADRID, 22 (EUROPA PRESS)

El secretario general del PSOE de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha evitado este martes aclarar si apoyaría al líder de su partido, Alfredo Pérez Rubalcaba, como candidato a la presidencia del Gobierno. García-Page y ha dicho que si llega el caso se lo dirá a él personalmente.

«Creo que es de los mejores políticos, creo que sería un buen presidente del Gobierno, capacidad no le falta. No es tanto su propia capacidad como lo que busca la gente a futuro», ha dicho en una entrevista en La Sexta recogida por Europa Press. En cuanto a sí mismo, lo ha dejado en el aire: «Yo todavía no me he hecho ese planteamiento personal».

Eso sí, cree que Rubalcaba ha hecho un «trabajo encomiable» y que la dirección que encabeza ha actuado como «un digestivo, un 'almax'» que ha logrado «estabilizar al enfermo» y superar «muchos vértigos».

El también alcalde de Toledo ha reconocido que el PSOE está «hirviendo» con el debate de las primarias porque en el Congreso de Sevilla de febrero de 2012, cuando Rubalcaba fue elegido secretario general, «quedó pendiente la elección del cartel electoral». No obstante, ha admitido no saber si la situación habría sido la misma de haber ganado en Sevilla Carme Chacón.

García-Page ha reiterado su opinión de que las primarias deberían celebrarse antes de la europeas o, si no, «inmediatamente después». En si opinión, en el PSOE no hay una mayoría a favor de hacerlas antes de mayo de 2014, pero sí la hay para que se convoquen antes de las elecciones municipales y autonómicas.

En este sentido, ha explicado que en 2011 el PSOE perdió muchos municipios y gobiernos regionales «por la dinámica nacional» así que para 2015 le convendría «tener resuelto el debate del liderazgo nacional» antes de «mandar a la infantería a esa batalla».

EL DESENGAÑO CON EL PP HACE QUE LA GENTE PIDA PRIMARIAS EN EL PSOE

En todo caso, cree que los socialistas no deben ver las primarias con «dramatismo» sino como una «oportunidad», que si hace bien las cosas superará pronto al PP en 6 o 7 puntos. «La gente nos aprieta para que hagamos las primarias en relación directamente proporcional al desengaño por el Gobierno del PP. Si el Gobierno lo estuviera haciendo bien a nadie le importaría lo que hace el PSOE», ha explicado.

En la misma línea, cree que el PSOE no debe «perder la vez» y responder ahora a los militantes y votantes que les piden «presentar alternativa» y una «dinámica de cambio» y no correr el riesgo de que cambie el panorama.

A día de hoy, ha asegurado que en el seno del partido no hay equipos organizados para «plantear una batalla» ni tampoco «corrientes», pero sí, «un debate muy plural y muy de base» y «gente que tiene disposición psicológica» de presentarse cuando llegue el caso. Por todo ello, cree que inmediatamente después de la Conferencia Política que el PSOE celebrará del 8 al 10 de noviembre se abrirá el debate sobre «el mejor momento y el mejor perfil para las elecciones generales».

Por otro lado, ha respondido al optimismo económico del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro advirtiéndole de que cuando mejore la situación económica el Gobierno tendrá que revalorizar el sueldo de los funcionarios o rebajar el IRPF, aunque ha expresado su temor de que quieran hacerlo «sólo en vísperas de las elecciones».

EL GOBIERNO SE AFERRA A LOS DATOS POSITIVOS

En su opinión, Gobierno y PP tienen «muchas ganas de agarrarse a cualquier dato positivo para hablar de un cambio de escenario», llegados a la mitad de la legislatura y con la amenaza del caso Bárcenas –«algunos al final del túnel ven la luz de Bárcenas», ha ironizado–.

Además, ha pedido al Ejecutivo que cuide su propia credibilidad, recordando que el propio Montoro dibujó hace poco en la Moncloa un escenario de «cataclismo» económico, con una legislatura que según sus previsiones terminará con la misma tasa de paro. También le ha pedido prudencia porque hay «muchísima gente que está sufriendo».

Y aunque ha reconocido que Montoro «juega a favor de corriente» porque todo el mundo quiere ver la salida de la crisis, ha expresado su temor de que después de la «pesadilla» el país que salga de la crisis sea más desestructurado, más desigual y con serias dificultades para un tercio de la población.