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¡Una de jamón!

Con todo, en torno a él siempre ha habido falsos mitos como que es rico en grasas. Estudios recientes demostraron que sólo aporta unas 160 calorías por 100 gramos de producto, lo que lo convierte en un aliado para aquellos que siguen una dieta de adelgazamiento o hipocalórica.

En relación a las grasas del jamón, éstas poseen más del 55 por ciento de ácido oleico o mono-insaturado. O lo que es lo mismo, son grasas que tienen un efecto beneficioso sobre el colesterol en sangre, propiciando un aumento del llamado colesterol bueno y una bajada del perjudicial. Tan sólo el aceite de oliva tiene un contenido de ácido oleico superior.

Además, el jamón también contiene grandes dosis de hierro y zinc, imprescindibles para nuestro cuerpo. El hierro es fácilmente asimilable por el organismo, lo mismo que el zinc, que es fundamental para un correcto funcionamiento del sistema inmunológico y el desarrollo. Estos dos compuestos hacen que sea especialmente indicado para niños.

Por su alto contenido en hierro, el jamón también está considerado por los expertos como un buen aliado para prevenir la osteoporosis. En este sentido, el consumo diario recomendado de hierro para hombres y niños es de 10 miligramos y para las mujeres adultas 15 miligramos. Solamente con 100 gramos de jamón serrano se puede cubrir el 18% de las recomendaciones para niños y adultos y en torno a un 12% en el caso de las mujeres.