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Los 'Eurovegas' que nunca llegaron: los 'esqueletos' de la crisis

La primera respuesta que nos viene a la cabeza es un «sí» rotundo. La crisis económica ha hecho mella en la mayoría de los grandes proyectos de ocio que se anunciaban a bombo y platillo en España y que se fueron diluyendo como un azucarillo. La experiencia dice que los conceptos 'parque temático' y 'negocio' son incompatibles. Eso para los que tienen la oportunidad de llegar a plasmar lo que firmaron en un papel, promesas de ocio e inversión incalculable con numerosos puestos de trabajo que se quedan en un desastre económico y una ruina imperiosa. Otros simplemente son conocidos por una idea majestuosa y que no vieron la luz debido a la nula apuesta de la inversión privada.

DE LOS QUE QUISIERON SER EUROVEGAS… Y NO PUDIERON

El ejemplo más destacado nos lleva hasta la comarca aragonesa de Los Monegros, donde a finales de 2007 se presentó un proyecto innovador que pretendía revolucionar una zona muy característica de España. Con un clima semidesértico, el Gobierno de Marcelino Iglesias-por aquel entonces presidente de aquella comunidad autónoma- anunció a bombo y platillo el acuerdo con el consorcio ILD (International Leisure Development), con sede en Reino Unido.

El argumento era de peso: una inversión prevista de 17.000 millones de euros que contemplaba la construcción de 32 casinos, 70 hoteles, 6 grandes parques temáticos con museos, campos de golf, y hasta un hipódromo. Los promotores esperaban que el complejo Gran Scala- que era el nombre que recibía el plan- fuera un punto clave del turismo de la zona con casi 6 millones de turistas anuales en 2014 y 25 millones en 2020 cuando el proyecto se finalizara, aspirando a convertirse en la segunda oferta mundial de casinos, después de Las Vegas. Desde luego, unas pretensiones altísimas que quedaron en agua de borrajas.

 Las leyes se cambiaron- como es habitual en estos casos- para que adecuar el proyecto a las exigencias de los inversores. Modificaciones en ley de suelo y en la ley de ocio de Aragón. Suelo barato que Ontiñena- el pueblo escogido para el desarrollo del complejo- ofrecía a un módico precio. Pero… si todo marchaba sobre ruedas, ¿qué es lo que falló? 

Lo que enterró Gran Scala- o Gran Stafa como fue denominado por muchos- fue el consorcio, que estaba controlado por sociedades fantasmas insolventes radicadas en paraísos fiscales: «Los integrantes de ILD eran en realidad unos aventureros sin dinero ni credibilidad», aseguraba el diario tras desestimar en febrero de 2012 el Gobierno de Aragón el proyecto.

No menos escandaloso es el intento de Ciudad Real de convertirse en uno de los epicentros del juego en Europa. La idea nació allá por el año 2005 y tenía pensado convertir una actuación urbanística difícil de imaginar, que en su primera fase incluiría un casino de cerca de 10.000 metros cuadrados, hoteles de lujo, un teatro, varios campos de golf y una zona residencial de 7.000 viviendas que acabó explotando- como el resto de la burbuja inmobilIaria en España-.

La oferta era atractiva: 7.000 empleos directos en la provincia y otros 11.000 indirectos en el resto de Castilla-La Mancha. Detrás de este proyecto estaban Gedeco Avantis- que declaró concurso de acreedores en 2011- y Caja Castilla- La Mancha- que antes de ser intervenida por el Banco de España invirtió más de 100 millones de euros-. Ni el aval de Harrah´s- uno de los principales proveedores mundiales de espectáculos de ocio- pudo salvar el plan, muy ligado al desarrollo del aeropuerto de Ciudad Real, que en los últimos días ha entrado en fase de liquidación.

En la web del parque temático- aún activa- se sigue mostrando el Reino como «un extraordinario resort que, en un entorno de golf y naturaleza, integra ofertas de ocio, negocio, comercio y bienestar junto con un desarrollo residencial de máxima categoría para ofrecer una experiencia única al alcance de todos». De todo ello- ocho años más tarde- sólo queda la naturaleza manchega, un valor intrínseco de la zona. Del resto, no hay noticias. 

Según Santiago Simón, ex auditor de Deloitte y profesor del Departamento de Dirección Financiera de ESADE, el fracaso se debe «a que la mayoría de proyectos idearon sus bases en plena burbuja inmobiliaria. Los inversores buscan rentabilidad y en España- en 2007 y 2008- no sólo no se daban las condiciones idóneas para obtener beneficio, si no que no eramos conscientes del panorama que se nos venía por delante».

«El tema de los parques temáticos puede asemejarse al de la candidatura de Madrid para acoger los Juegos. Se busca el idóneo, el más rentable. El que ofrece las mejores condiciones, al mejor precio. En España no somos competitivos en ese aspecto y menos con la situación económica que hemos tenido hasta ahora. Están empezando a cambiar en ese sentido», apunta Simón.

Para el docente, el futuro de los parques de ocio y espectáculo está en el aire y de ello es principalmente culpable un mercado: Internet.» Todo el juego se está dirigiendo al mercado online. Es un negocio, ganar más invirtiendo menos». Santiago Simón destaca que es probable que alguno de estos proyectos acabe realizándose pero «seguramente sea mucho menos faraónico que lo que se vendía con Gran Scala o Reino de Don Quijote» y en un plazo de tiempo considerable: «El nombre no importa, la clave está en saber si los inversores que ponen su dinero obtienen beneficios y eso con la situación que tiene España es imposible. La gente no destina tanto dinero al ocio porque lo necesita para el día a día».

A LOS QUE QUIEREN SER EUROVEGAS Y… ¿LO SERÁN?

'Gran Scala' y 'Reino de Don Quijote' son ya parte del pasado, pero además de Eurovegas en España hay varios proyectos de ocio majestuosos que siguen encima de la mesa. La pregunta es: ¿se llevarán a cabo? ¿verán la luz algún día?

La primera parada nos lleva a Palma de Mallorca. Allí, en el año 2011, un grupo argentino anunció la intención de construir en la isla el parque temático cristiano más grande de Europa. De la mano de la empresa Sigma, el proyecto promete cerca de 800 puestos de trabajo y busca la recreación de la Jerusalén de hace 2.000 años en cuyo recinto se recrean pasajes y edificaciones conocidos del Antiguo y el Nuevo Testamento.

En un primer momento, existían numerosos trámites burocráticos que impidieron que se hiciera realidad pero el cambio de gobierno en las Islas Baleares favoreció el proceso. En septiembre de 2012, el Govern anunció oficialmente que apoyaba la construcción de Tierra Santa– el nombre que recibiría el plan de ocio- pero la realidad es otra: un año más tarde no hay nada en claro sobre el futuro del parque temático.

Carlos Matti, promotor del parque temático y arquitecto de Tierra Santa, no es nada optimista a que el proyecto continúe adelante, al menos en Baleares. «No hay llamadas desde el gobierno autonómico para saber cómo están las cosas. A pesar de la inversión que queremos realizar en la isla, no nos ponen nada fáciles las cosas. Los trámites burocráticos han hecho que el proyecto se retrase continuamente y a pesar de replantear el estudio de viabilidad y adaptarlo a la situación económica, estamos igual que hace un año».

Por ello, Matti destaca que los promotores de Tierra Santa están barajando la posibilidad de trasladar el complejo a otros lugares de España. «Tenemos cuatro ofertas del resto del país. Extremadura, Valencia, Castilla- León y Galicia han mostrado interés en el parque temático y los capitales de riesgo de esas comunidades están dispuestos a invertir con nosotros».

A pesar de las difíciles condiciones económicas y la pésima experiencia vivida con 'Gran Scala' y 'Reino de don Quijote', el arquitecto de Tierra Santa cree que las posibilidades que se lleve a cabo el proyecto son altas: «Las condiciones son diferentes a las que había en 2007 o 2008. Los inversores están interesados en España porque se está convirtiendo en lugar interesante para financiar proyectos y nosotros contamos con ello».

Totalmente diferente es el panorama que hay en Murcia. En 2011, Proyectos Emblemáticos Murcianos (Premursa) anunció que con una inversión de 1.000 millones de euros se construiría el Paramount Park, un espacio que superaría el millón y medio de metros cuadrados de superficie que contaría con más de 30 atracciones, zonas de ocio, casinos, discotecas y bares musicales- estos últimos integrados en el denominado Life Style Center- y que preveía crear 22.600 puestos de trabajo.

Diferente al resto de proyectos porque en éste, sí que se colocó la primera piedra. Se hizo en junio de 2012 pero, sin embargo, el tiempo pasa y pasa y por el solar de Alhama de Murcia no hay síntomas de que la situación vaya a cambiar en las próximas semanas. Cada cierto tiempo, alguien del gobierno de Murcia aparece en la prensa para 'calmar las aguas' pero el sentir general en la región es que 'esta locura' no se va a llevar adelante.

Manuel Tovar, profesor de Economía Laboral de la UM y miembro del Foro Ciudadano de Murcia, representa esa opinión. «Ni han comenzado ni hay probabilidad de que vayan a hacerlo próximamente. No veo sentido a un plan que no tiene 'ni pies ni cabeza'. La situación económica no es la propicia. Ahora, no es el momento. Quizás en 20 años puede tener sentido un parque de estas características».

Tovar destaca que a pesar de la situación económica, hay otros factores que condicionan la puesta en marcha de este complejo: «No se dan las condiciones legales para que se inician las obras aunque no me extrañaría que Jesús Samper- promotor de la construcción- llegue con las excavadoras y ponga en marcha Paramount Park». 

Para el miembro de Foro Ciudadano, este ambicioso reto está vinculado a otro gran fracaso que tuvo lugar en Murcia en plena etapa anterior a la crisis económica: «Este proyecto está relacionado con la construcción de un aeropuerto innecesario en la Región. Son decisiones erróneas que buscan vender cifras de trabajo y que lo único que hacen es encadenar deuda y más deuda a las arcas públicas. Hay, sin duda, otras inversiones mucho más beneficiosas que un parque temático».

LA LEY ANTITABACO, EN EL PUNTO DE MIRA

No sólo las condiciones económicas y urbanísticas son las premisas necesarias para sustentar un macrocomplejo de estas características, también lo es la facilidad que se le da a los inversores a cambiar leyes a diestro y siniestro. Sheldon Adelson pidió que se cambiara la ley antitabaco que prohíbe fumar en espacios cerrados. Una puerta- que en primer lugar se cerró- pero que desde Sanidad se ha dejado abierta.

«Estamos buscando fórmulas para hacer compatible la protección de la salud y la creación de puestos de trabajo». Estas palabras en el Congreso de Ana Mato, ministra de Sanidad, hacen pensar que si Adelson sigue interesado en Madrid- que está por ver- para que se establezca su Eurovegas, el tabaco no será problema para que el plan siga adelante.