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Conflicto nuclear: Irán dispuesta aceptar controles sin aviso de la comunidad internacional a sus instalaciones

Según el jefe de los negociadores nucleares de Irán, Abbas Araghchi, Teherán prevé que se produzcan inspecciones por sorpresa de sus instalaciones nucleares, una esperada medida que se incluirá en la etapa final de su plan presentado en Ginebra. Se da la circunstancia de que el propio Araghchi había dicho el día anterior que esto no estaba incluido en el plan.

«Estas cuestiones no están incluidas en la primera fase de nuestro plan, sino que forma parte de la última etapa», dijo Araghchi citado por la agencia oficial iraní de noticias IRNA, al responder a preguntas sobre la aplicación del Protocolo Adicional del Tratado de No Proliferación (TNP) -una de las exigencias del secretario de Estado de EEUU, John Kerry– y la cuestión del nivel de enriquecimiento como parte de la oferta iraní a las grandes potencias.

El plan iraní incluye dos fases principales. La primera, que se espera que dure seis meses, será «restaurar la confianza», mientras que en la fase final Irán implementará medidas de verificación de «transparencia» de la Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA), para lograr el levantamiento de las sanciones internacional.

UNAS CONVERSACIONES VIENTO EN POPA

Las reuniones en Ginebra están precedidas de una gran expectativa por ser el primer encuentro formal sobre el expediente nuclear iraní tras el cambio de poder en Irán y la llegada del presidente Hasán Rohaní, con un perfil más moderado que su predecesor y quien ha expresado su voluntad de dejar atrás la confrontación con Occidente.

Las autoridades iraníes adelantaron que esperan que al término de estos dos días de reuniones se haya producido un plan de negociación que indique claramente los pasos a seguir para resolver las preocupaciones de la comunidad internacional sobre los fines de su programa nuclear y garantizar que éstos son pacíficos.

En contrapartida, Irán espera obtener compromisos claros sobre el levantamiento progresivo de las sanciones internacionales que sufre y que han afectado a su economía.

Los negociadores occidentales quieren ahora que el tono de apertura que utilizó el presidente iraní a finales del pasado septiembre al intervenir en la Asamblea General de la ONU «se traduzca en ideas más específicas y concretas» sobre cómo todos pretenden «avanzar» desde el punto en el que están.