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Rosa Díez recuerda a Aznar que él también «cedió» soberanía cuando fue presidente

MADRID, 15 (EUROPA PRESS)

La portavoz de UPyD, Rosa Díez, ha asegurado este martes que comparte las palabras del expresidente del Gobierno José María Aznar alertando del «desfalco de soberanía» por parte de los nacionalistas, pero ha lamentado que no las «pusiera en práctica cuando era presidente».

En una entrevista a RNE recogida por Europa Press, ha denunciado la práctica «permanente» de «pagar en soberanía cuando no hay dinero para pagar». Según Díez, así lo hizo José Luis Rodríguez Zapatero en varias ocasiones para lograr apoyos de los nacionalistas en el Congreso, pero también Aznar, porque en su época se aprobó el cálculo del concierto vasco «por tiempo indefinido», aunque tenía «mayoría absoluta».

Así, la diputada ha advertido de que «ningún gobierno puede ceder soberanía, porque es de todos» y ha recordado que, si bien la Constitución se puede cambiar en ese aspecto, debe hacerse en el Congreso y votarse después por los ciudadanos.

Eso sí, ha coincidido con Aznar en que el Estado debe «garantizar» y «defender» esa soberanía, y especialmente frente al «debate perverso del derecho a decidir», porque pretende «decidir por todos». A su juicio, en estos momentos «esa defensa no la lidera nadie».

Además, ha recordado que el llamado 'Plan Ibarretxe' lo frenaron en 2005 el PSOE y el PP en el Congreso de los Diputados, precisamente la sede de la soberanía nacional, así que su grupo llevará este miércoles a la Cámara una interpelación al Gobierno sobre el derecho a decidir y todos los grupos tendrán que pronunciarse sobre la moción resultante la próxima semana.

Para resolver la tensión política en Cataluña, Díez cree que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, tiene que «hacer algo más que decir que va a aplicar la ley», sino «levantar una bandera y decir con toda claridad que no permitirá que se quebrante el orden constitucional».

Por eso, le ha pedido que deje claro a los catalanes «en público y en privado» que se va a cumplir la Constitución y que no sería deseable tener que usar alguno de sus «artículos ordinarios», en alusión al que permite suspender una autonomía. «Si tienen claro que lo vamos a hacer no tendremos que hacerlo», ha zanjado Díez, que cree que lo que está fallando en este momento es esa «certeza».

RECHAZA EL «ALGO HABRÁ QUE DARLES»

En la misma línea, ha pedido huir del «algo habrá que darles» con que se suele responder a los nacionalistas y ha recordado –reconociendo las diferencias con la situación catalana– que en el País Vasco se empezó a vencer a ETA cuando se optó por defender con contundencia el Estado de Derecho-.

Díez también cree que Rajoy debería emular al Gobierno británico y promover una campaña para explicar «el coste de la no España», también porque desde fuera de Cataluña empiezan a oírse voces partidarias de «que se vayan». Así, cree que el Gobierno tendría que decir que el problema «es para toda España. España sin Cataluña no es la España que conocemos, igual que creo que Cataluña sin España no tiene sentido», ha agregado.

Díez también cree que el modelo de financiación autonómica se está planteando «de forma bastante equivocada» porque la cuestión «no es cuánto aporta Madrid, o Cataluña o Galicia», sino que los impuestos los pagan individualmente los ciudadanos, y la financiación debe garantizar que todos tienen acceso a los servicios en condiciones de igualdad, no «compensar» o «contentar» a una u otra comunidad.

«ESPAÑA NO NECESITA MÁS PARTIDOS ANTINACIONALISTAS, SINO NACIONALES»

La portavoz 'magenta' ha reconocido que su discurso tal vez le reste opciones electorales en Cataluña a corto plazo pero cree que políticamente a UPyD le va «muy bien» con su discurso de defensa del Estado. A su juicio, España no necesita más partidos antinacionalistas –ha subrayado que UPyD no lo es– «sino más partidos nacionales», y el problema que plantea el soberanismo catalán no se resolverá en Cataluña sino «en el Congreso de los Diputados».

Por ese motivo, ha asegurado que no se ha planteado intentar concurrir junto a Ciutadans en las elecciones catalanas, por eso y porque no quiere «cometer los errores de otros partidos», como el PSOE con el PSC en Cataluña o el PP con UPN en Navarra.

En el ámbito nacional, las encuestas apuntan a una subida de la formación y Díez ha bromeado con que la aspiración de UPyD «no tiene límites». Eso sí, cree que las encuestas «se quedan por debajo» no de sus aspiraciones, sino de lo que a su juicio «necesita la sociedad española para afrontar la situación gravísima de crisis política».

Según Díez, UPyD pretende «defender a la tercera España» y a los «millones de españoles que se sienten muy solos» y «huérfanos» y «buscan una esperanza» porque «no pasan de la política», sino «de una determinada forma de hacer política». Quiere, ha dicho, ser «alternativa» a dos «partidos viejos», PP y PSOE, pensando que «ya no son partidos nacionales» y también «influir en la forma de hacer política».

La diputada por Madrid ha descartado «absolutamente» aspirar a la alcaldía de la ciudad y ha atribuido esos rumores a las «pesadillas» que provoca su grupo en otros partidos y que ha confesado que le «encantan». «No saben qué hacer con nosotros, donde situarnos y en el fondo eso nos regocija un poco», ha dicho.

LAS PRIMARIAS DEL PSOE «ACABARÁN MAL»

La líder 'magenta' ha subrayado que su partido utiliza las primarias como instrumento de participación y no como instrumento «electoral» de movilización, como pretende el PSOE. Por eso, ha augurado que las primarias de su antiguo partido es un asunto que «acabará mal», aunque ha deseado que «arreglen sus problemas». UPyD elige a sus candidatos en primarias entre los militantes y ahora la dirección quiere abrirlas también a los ciudadanos, igual que el PSOE.

Dentro de sus propuestas de regeneración política, Díez ha pedido endurecer las leyes contra la corrupción y también las normas de «autocontrol de los partidos», para que no haya imputados por corrupción en las listas y deban dimitir los cargos públicos a los que se les abra juicio oral. También ha criticado la figura del aforado, una condición de la que disfrutan en España 10.000, que tienen «muchas posibilidades» de que les juzgue alguien a quien han elegido «directa o indirectamente».